Rafael García: “Las incubadoras tienen que crear redes de inversionistas ángeles en sus comunidades”

09:16 20 Febrero, 2015

Rafael García, director de la incubadora Ingenio de Uruguay, compartió sus conocimientos y experiencia sobre financiamiento para los incubados e incubadoras, en la Semana de Perú Incuba que se llevó a cabo en la Universidad del Pacífico.

Señaló que existen diferentes tipos de financiamiento e inversionistas que están buscando emprendimientos innovadores sostenibles y con posibilidades de crecimiento. Entre ellos, el capital semilla que es la base con la que la mayoría de emprendedores empieza. “Puede ser dinero de sus ahorros, o préstamos de la familia y amigos, algunos miles de dólares con los que empezar”.

Luego están los inversionistas ángeles que son personas que tienen un capital y buscan invertirlo en una empresa en formación a cambio de una participación accionaria. El capital puede ir entre 10 y 100 mil dólares y puede ser de uno o varios inversionistas juntos.

Sobre este punto, García recalcó que las incubadoras deben tener mucho cuidado y saber ahuyentar a los que dicen ser inversionistas ángeles pero para invertir piden el 50% o más de la empresa en formación. “Estos son como buitres tras su presa. Las incubadoras tienen que saber proteger a sus incubados y ahuyentar a este tipo de inversionistas. Un inversionista serio puede pedir entre 10 y 30% como máximo y no solo está comprometido a dar su dinero sino que debe dar también su tiempo, consejos, mentoría y red de contactos”.

Otra forma de financiamiento es el capital de riesgo o venture capital donde se habla de montos de 1 a 2 millones de dólares. En estos casos, el inversionista puede invertir en diferentes emprendimientos pero no necesariamente conocer a los emprendedores. “Simplemente se dedican a colocar su dinero en diferentes opciones como acciones de algunas compañías exitosas, bonos del tesoro, propiedades y por allí algún emprendimiento o start up que le llame la atención” dijo García.

Asimismo, agregó que las incubadoras tienen que crear redes de inversionistas ángeles en sus comunidades. Ayudar a desarrollar la inventiva con un modelo propio y un estilo propio. “Si las incubadoras son universidades deben indagar qué alumnos son emprendedores, si ya hicieron algún emprendimiento antes, participaron en alguna creación de empresa desde el colegio como Junior Achievement, etc. Estos chicos se descubren al ojo”.

Finalmente, García dijo “qué es mejor, una gran idea en manos de un simple emprendedor o una idea mediocre en manos de un gran emprendedor. Los inversionistas no lo dudan y escogen al gran emprendedor por sobre todo. Para mí, es una gran satisfacción incubar una empresa que luego tenga éxito. Poder ver a un emprendedor que luego se convierte en empresario exitoso es una de mis más grandes alegrías”.

Las incubadoras

De otro lado, Rafael García comentó que un punto débil en el tema de las incubadoras es que muchos gerentes y directivos de las mismas no saben cuál es su presupuesto anual, sobre todo las incubadoras que forman parte de las universidades, lo cual es muy negativo dado que no se puede asesorar, incubar, capacitar o dar consultoría si uno mismo no sabe administrar lo que tiene y potenciarlo. Muchas incubadoras se quedan con los presupuestos que les asignan sus universidades y no generan financiamiento propio a través de la búsqueda de apoyo de organismos internacionales, por ejemplo, o recursos propios como otra opción.

“Hay que prestar mucha atención a la obtención de los recursos. La incubadora es una pequeña porción dentro de una realidad muy grande que es la universidad y la asignación que se le brinda suele ser deficitaria dentro de un presupuesto. Sin embargo, hay que estar atentos a las fuentes de financiamiento que hay, sobre todo de los organismos multilaterales de crédito como el FOMIN (Fondo Multilateral de Inversiones) o el BID en distintas modalidades, como subsidios, préstamos con periodo de gracia, etc. Hay una variedad de instrumentos solo hay que investigar lo que hay disponible para cada país”.

Agregó que otra fuente de financiamiento son los convenios de cooperación internacional con las embajadas. “En mi caso y a través de mi incubadora, mis incubados participaron de programas de intercambio con Israel y EE.UU. financiados por las embajadas de estos países. Japón también tiene convenios similares al igual que la India. Solo hay que llenar formularios y hacer lobby, en el buen sentido de la palabra, para promocionar a nuestros incubados”.

Dijo que hay mucho por hacer con los emprendedores como ayudarlos a entender la realidad de las rondas de financiamiento, dominar la comunicación oral efectiva, el mensaje de 3 a 5 minutos donde se describa la idea, etc. Asimismo, las incubadoras deben saber escoger los emprendimientos más adecuados y frenar a los incubados que no usen el dinero para el fin que estaba destinado.

Comparte en:

Vea también