Opiniones

Los desafíos tributarios que heredará el próximo gobierno

Francisco Pantigoso sostiene que el nuevo gobierno debe priorizar la simplificación del sistema, eliminar distorsiones y recuperar la confianza de los contribuyentes.

Francisco Pantigoso Velloso da Silveira

Catedrático de las Universidades del Pacífico y UPC. Director de la Maestría en Tributación de la UPC

25 julio, 2026 / 12:00 pm

En breve se iniciará un nuevo gobierno, que carga con grandes retos en lo tributario.

Una informalidad que destruye al país y que castiga finalmente a los formales (aquellos que soportan el peso de tributar y son los mismos fiscalizados de siempre), deviene en una estancada baja recaudación, con segmentos de contribuyentes, y muy piramidal.

A los que cumplen y reclaman ante fiscalizaciones agresivas (donde se presume ya la culpa del incumplimiento, sin prueba plena), se les critica que son los causantes o propulsores de la baja recaudación y la alta litigiosidad, cuando en realidad, muchas veces, solo están defendiéndose (bajo su legítimo derecho de defensa) ante auditorías abusivas, meramente recaudatorias.

Es cierto que existen muchos contribuyentes que reclaman para dilatar la cobranza, pero ante ello podría imponerse nuevamente la figura ya derogada del “Recargo por reclamación inoficiosa”, que ahuyentaría ese accionar perjudicial.

"El nuevo gobierno debería eliminar sistemas complejos o con puertas a la evasión, que fomentan “enanismos” tantas veces advertidos, como es el caso del Nuevo RUS"

El nuevo gobierno debería eliminar sistemas complejos o con puertas a la evasión, que fomentan “enanismos” tantas veces advertidos, como es el caso del Nuevo RUS. Una posibilidad sería que todos los sistemas que subsistan puedan generar la emisión de facturas, debiendo seguirse un pago simplificado como en Brasil, a través de la comparación de las ventas reales bajo flujo de caja o un mínimo presuntivo, según el tipo de negocio, el que resulte mayor.

El “Tributa Fácil” planteado bajo Proyecto de Ley (y que se pretende activar), es en principio una buena iniciativa, pero finalmente no debería castigar con tasas más altas a las Mypes que hoy siguen el “Mype Tributario”.

A la vez, siempre debe partirse de la premisa de que lo impositivo debería enseñarse desde los colegios, a través de cursos como el de “Educación Cívica”, aspecto sospechosamente eliminado.

La cultura del cumplimiento en nuestro país es bajísima y en la práctica -paradójicamente- se aplaude al que no paga. En la teoría del cumplimiento que la doctrina recoge, se nos califica en el rango de los “contribuyentes resignados”, lo cual resulta cuanto menos vergonzoso y es algo que el nuevo gobierno deberá revertir.

"No le hace tampoco nada bien al sistema que existan y se promuevan forados tributarios, a través de normas de exoneraciones, inafectaciones y/o de rebaja de tasas"

Este incumplimiento tiene asidero -aunque no lo justificamos- en que lo recaudado muchas veces no se advierte presente -como un espejo- en inversiones efectivas de obras y servicios.

No le hace tampoco nada bien al sistema que existan y se promuevan forados tributarios, a través de normas de exoneraciones, inafectaciones y/o de rebaja de tasas, que se vienen dando a ciertos sectores sin la justificación debida, tal como lo establece la Norma VII del Código Tributario.

Además, deberían de derogarse normas y/o actuaciones de fiscalización absurdas o abusivas, como la posibilidad de la aplicación de la subcapitalización a empresas no vinculadas bajo un tope del 30% del Ebitda tributario, la demora de hasta tres años en la suscripción de las APAs en Precios de Transferencia, sistemas de registro como el SIRE que se vienen prorrogando, número diminuto de CDIs suscritos por el Estado, RUC dado de baja sin revisar bien la situación de “empresa en marcha” del contribuyente, entre otros aspectos.

Por eso, este nuevo gobierno tiene el enorme reto de repensar lo tributario y de no permitir una inercia legislativa que lo único que principalmente ha generado son nuevos beneficios, sin ampliar con eficacia la base de los contribuyentes.

Y no se trata tampoco -como lo han planteado otros sectores políticos- de aumentar, solo por un tema ideológico y no técnico, los tributos, como es el crear un antitécnico “Impuesto a la riqueza o a las grandes fortunas”, o un tributo a las “sobre-ganancias” mineras.

"El nuevo gobierno tiene el enorme reto de repensar lo tributario y de no permitir una inercia legislativa que ha generado nuevos beneficios, sin ampliar con eficacia la base de los contribuyentes"

Se trata más bien de construir un sistema justo, simple, plenamente difundido y neutral, que no active la “Curva de Laffer”, y que respete realmente los principios tributarios del artículo 74° de la Constitución.

La esperanza de una tributación más humana está latente. Es hora, más bien, de concretar de una vez por todas las mejoras tantas veces sugeridas y lamentablemente postergadas.

Si queremos fomentar las inversiones externas e internas, la realidad tributaria es lo primero que un inversor va a preguntar.  Estamos entonces ante enormes retos para el nuevo gobierno, pero siempre queda la esperanza de un nuevo y venturoso amanecer fiscal.