Los anticuchos D´ Delia ponen el sabor a la noche en Surquillo

00:29 24 Mayo, 2014

Delia Cahuana es la reina de los choncholíes, mollejitas y anticuchos en una concurrida esquina del corazón de Surquillo. Hace 18 años decidió colocar su parrilla, toldo, banquitas y su buena mano a disposición de la gente de esa zona

Desde las 7:00 p.m. hasta la media noche,  el puesto “Las Delicias D’ Delia” aparece en el cruce de las calles Héctor Velarde con Juan Torres (Altura de la cuadra 14 de la Av. Tomás Marsano). Delia no descansa ni un segundo, pero tiene el mejor de los ánimos y una gran sonrisa para su clientela.

Entre bromas, la gente le dice “Delia, mis anticuchos, pues,  ya eres una celebridad, deja de dar entrevistas”;  “faltan bancas, Delia”. Ella cuenta que siempre tuvo muchos clientes, pero que desde el año 2011 su presencia en Mistura la llevó a duplicar sus ventas por noche. “Fue una gran experiencia, no solo me ayudó por la publicidad, sino que me enseñaron a manipular los alimentos, a conservarlos para que no se malogren”, asegura.

Una noche llegaron varias personas, cerca de las ocho de la noche, a invitarla a la feria gastronómica más grande de Sudamérica. “Pensé que eran más clientes, pero eran organizadores de Mistura”, cuenta.

En ese evento se codeó con su colega Grimanesa Vargas, la anticuchera más reconocida del Perú; y ahora Delia también da cátedra sobre cómo preparar unos buenos anticuchos: “Hay que prepararlos como si fueran para uno mismo, tienes que hacerlo como para tu familia”, subraya.

Y lo hace para su familia. Ella no está sola en el puesto, generalmente  sus hijas se turnan para ayudarla a cobrar y a repartir servilletas, salsas y gaseosas. De esta manera, la familia Cahuana ha salido adelante, dándole sabor a la noche surquillana.
Como buena emprendedora, Delia sabe que debe pensar en todos los bolsillos, por eso tiene porciones de anticuchos y combinados que van de cinco soles a más. “Actualmente,  en una noche vienen más de cien personas y puedo ganar hasta mil soles al día”, calcula (Por Emilia Figueroa).

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