Las remesas son flujos cada vez más importantes

17:16 9 Abril, 2014

A medida que los inversionistas internacionales vuelven su mirada hacia las economías avanzadas, particularmente los Estados Unidos, como resultado de la normalización de su política monetaria, las economías emergentes se enfrentan a un endurecimiento de las condiciones financieras. Aún así, el impacto de este giro en los flujos de capital es menos trascendente para América Latina y el Caribe ya que ahora dependen de flujos internacionales más estables.

De acuerdo al último informe semestral de la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial para la región, en los últimos diez años la inversión extranjera directa (IED) y las remesas han pasado a representar una proporción mucho más alta de los flujos netos, hacia la región, que de los flujos más volátiles no relacionados con la IED. El informe — “Flujos internacionales hacia América Latina: ¿Haciendo olas?” — encuentra que estos flujos más estables, junto con las mejoras en los marcos macroeconómicos y de política financiera de la región, le brindan una mejor capacidad de absorber golpes externos a buena parte de América Latina.

“Rompiendo claramente con el pasado, una vez más, la región equilibró sus fuentes de financiamiento, alejándose de los flujos de cartera y del crédito bancario y moviéndose hacia la IED y las remesas. Esto forma parte de una reestructuración más profunda, mediante la cual, la región, se ha desendeudado y convertido en acreedor neto frente al resto del mundo”, según el Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto De La Torre. “En parte debido a esto, creemos que las turbulencias financieras internacionales no derivarán en el tipo de crisis domésticas que solían causar”.

Esta buena noticia, sin embargo, no llega a disipar la preocupación en torno al actual patrón de bajo crecimiento de la región. De acuerdo al informe, los factores externos, en particular la disminución en el precio de los metales industriales y una mayor incertidumbre respecto al crecimiento chino, están teniendo su efecto en el crecimiento de la región, que se espera sea de 2,3% en el 2014. Esto es apenas por debajo de la ya, de por sí, baja tasa de crecimiento de 2,4% del 2013 y menos de la mitad del 5% o 6% normales para la región en los auspiciosos años previos a la crisis financiera mundial del 2008.

Uno de los principales aportes del informe yace en que analiza la IED y las remesas de manera conjunta, cuando suelen ser examinadas de manera separada. Y hace varios descubrimientos importantes:

· Ambas son más estables. La IED normalmente se dirige a fábricas y similares, algo que no puede retirarse de un país fácilmente. Las remesas no son solo más estables sino que de hecho son contracíclicas, aumentan cuando las condiciones económicas empeoran en el país destinatario.

· Tanto la IED como las remesas amplían el déficit externo y aprecian el tipo de cambio real, reduciendo de esta manera la competitividad externa.

· Sin embargo, son esencialmente diferentes en el sentido que la IED tiene el potencial de elevar la productividad, mientras que las remesas, a pesar de todos sus beneficios, en términos de proteger a los hogares de la pobreza, no lo hacen.

· La calidad institucional impulsa a ambas aunque en direcciones opuestas. La calidad del capital humano y físico y un ambiente contractual y de negocios fiable, por ejemplo, atrae flujos de IED que naturalmente benefician a la fuerza de trabajo local. Por el contrario, deficiencias notorias en el ambiente que atrae a la inversión empujan a los trabajadores a emigrar en busca de oportunidades que no encuentran en casa.

El informe concluye que los países de la región que ya han logrado atraer un volumen considerable de IED deberían esforzarse por capitalizar cualquier factor externo positivo.

Los países de la región que dependen excesivamente de las remesas, por otro lado, se enfrentan a desafíos aún más difíciles.

Para empezar, deberían centrar su atención en políticas innovadoras para lograr que los hogares usen, al menos, una parte de su ingreso, por remesas, en la acumulación de activos — particularmente a través de inversiones en salud, educación y vivienda.

Más importante aún, según el informe, estos países deberían enfocarse en la difícil tarea de mejorar continuamente el entorno que facilita la inversión para seducir tanto a sus trabajadores como a la IED, para luego aprovechar los beneficios en productividad de la interacción eficiente entre ambos.

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