Inclusión financiera femenina: clave para el crecimiento del país
Con más de 4 millones de mujeres con crédito formal y miles liderando emprendimientos, fortalecer la educación financiera se perfila como un paso decisivo para impulsar su desarrollo económico.
5 marzo, 2026 / 3:08 pm
En el Perú, el aporte económico de las mujeres es tan estructural como silencioso. Según el INEI, el 62% de mujeres participa activamente en la economía, principalmente en el sector microemprendimientos. Sin embargo, esta contribución se desarrolla en condiciones desiguales: del total, el 73,4% de las mujeres trabaja en la informalidad, una cifra que asciende hasta el 95,5% en zonas rurales, lo que limita su acceso a ingresos estables, seguridad social y oportunidades de crecimiento.
Aquí la inclusión financiera se convierte en un factor clave. A diciembre de 2024, 4,1 millones de mujeres contaban con un crédito formal y el 33% tenía acceso financiamiento, un avance relevante pero aún insuficiente frente a las brechas estructurales. En este escenario, los créditos grupales – metodología donde un grupo de personas (en su mayoría mujeres) se respalda mutuamente para construir historial crediticio- destacan como una herramienta enorme impacto inclusivo, especialmente en zonas rurales.
Su eficacia no solo radica en el acceso al capital, sino también en el fortalecimiento de redes comunitarias y en la reducción del riesgo percibido por el sistema financiero. No obstante, el acceso al crédito no transforma por sí solo la vida económica de una mujer. La evidencia es clara: la educación financiera es el punto de quiebre. Estudios recientes (UP 2025) demuestran que un mayor nivel de alfabetización financiera incrementa la probabilidad de poseer una cuenta bancaria, mejorar conductas de ahorro y usar productos financieros con mayor seguridad.
"Un mayor nivel de alfabetización financiera incrementa la probabilidad de poseer una cuenta bancaria, mejorar conductas de ahorro y usar productos financieros con mayor seguridad"
En un país donde más del 50% de nuevas empresas son lideradas por mujeres (SUNAT 2024), fortalecer sus competencias financieras es más que una política social: es una estrategia económica nacional. Programas como los impulsados desde el sector financiero y desde iniciativas privadas han demostrado que, cuando una mujer comprende, decide y gestiona sus recursos con autonomía, el impacto se multiplica en sus familias, sus comunidades y el tejido económico.
El Perú necesita acelerar este proceso. La combinación entre créditos inclusivos (como el crédito grupal), y educación y salud financiera robusta no solo empodera a la mujer; también construye un crecimiento sostenible, territorialmente equilibrado y socialmente transformador. Reconocer este aporte apenas es el inicio: el verdadero desafío el seguir invirtiendo en este tipo de crédito con decisión para seguir apostando por un país más próspero, justo y transformador.
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