Frutería inició su negocio saludable en la PUCP y mira a otras universidades

15:21 24 Octubre, 2014

Definitivamente, la onda light está cada vez más fuerte en todo el mundo y también en el Perú, al menos en Lima. Empezó con las nuevas opciones con ensaladas que presentaron los restaurantes de comida rápida, como una forma de adecuarse a un nuevo estilo de vida que busca comer sano y saludable. Luego se hizo con el préstamo de bicicletas por parte de algunas municipalidades para ayudar a que los vecinos del distrito se desplacen y a la vez hagan algo de ejercicio, también con los gimnasios públicos, instalados en los parques.

Ahora, una de las universidades que está optando por ofrecer opciones saludables de comida, es la Pontificia Universidad Católica, que desde abril de este año, cuenta con un concesionario que maneja el stand Frutería, cerca a su comedor central, en el que se ofrecen variedades de jugos, frutas, galletas integrales, ensaladas de frutas con yogurt, algarrobina y miel de abeja y snacks hechos con ajonjolí, maní, frutos secos, etc.

Su administrador, Gerson Pacheco Díaz, hijo del dueño del negocio señala que cuando abrieron no pensaron tener tanta acogida, sin embargo sus expectativas fueron ampliamente rebasadas. “Cuando empezamos, el primer día, no pensamos que tendríamos tanta acogida y no pudimos cubrir la demanda”.

Gerson refiere que la acogida la logran porque tienen buenos productos, sus frutas son frescas y sus precios son baratos. “Nuestros jugos son incluso más baratos que los que se venden en los comedores o cafeterías de acá”.

Además, la ventaja con la que cuentan es que ellos son sus propios proveedores ya que cuentan con un negocio de frutas en Minka que opera hace más de 15 años.

Frutería acaba de abrir recientemente un nuevo stand pequeño en el pabellón de Estudios Generales Letras, donde ofrecen, exclusivamente, frutas por unidad. “Es un plan piloto para ver cómo va la demanda y de acuerdo a eso poner un stand similar a este en el que podamos ofrecer los jugos y ensaladas que vendemos aquí”, dice Gerson.

Como cualquier stand, cuentan con su libro de reclamaciones y entre los compromisos asumidos con la universidad, están el ofrecer precios bajos y competitivos, además de no poder vender nada que no sea relacionado a frutas. “A veces nos piden hamburguesas o sándwiches y por más que quisiéramos, como negociantes, vender y ganar algo más, eso ya está establecido”.

Lo que más demandan los alumnos son los jugos y ensaladas de frutas, sobre todo entre la 1 y 2 de la tarde, aunque en la noche también les piden ya que abren de 8 de la mañana a 8 de la noche.

Entre sus proyectos futuros se encuentran el poder ingresar a otras universidades con esquemas similares donde puedan ser una alternativa más saludable para los alumnos.

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