DÉ EL EJEMPLO PARA QUE SU HIJO SEA EMPRENDEDOR

04:23 8 Julio, 2014

“No se enseña lo que se sabe ni lo que se dice: se enseña lo que se hace”.

Si usted ya escuchó esta oración o algunas similares como “se predica con el ejemplo”, “los hijos son el reflejo de sus padres”, etc.; sabe muy bien a lo que nos referimos.

En cualquier ámbito en el que nos desarrollemos, siempre es mejor enseñar haciendo, dar el ejemplo en lo que deseemos que se haga, sobre todo si somos jefes o tenemos a nuestro cargo un equipo al cual dirigir, como empresarios o gerentes.

Pero es aún más notoria la influencia del ejemplo en nuestros hijos a la hora de formarlos. Es casi seguro que ellos copiarán muchos patrones de conducta, buenos y malos, que nosotros les hayamos inculcado, a veces sin querer, y que no necesariamente nos enorgullezcan.

Hace pocos años salió una campaña en la web que aún se transmite por Youtube, en la que se mostraban diferentes escenas de padres e hijos y en cada una se veía que lo que hacía el padre, o madre, era imitado por el hijo en forma simultánea. Si tiraba la basura al piso, o gritaba desde el carro a otro conductor, o maltrataba a los empleados, o golpeaba a la esposa, etc. El spot termina con “children see, children do… make your influence positive”. (Lo que los niños ven, los niños hacen, sé su influencia positiva). El enlace, por si alguien desea verlo, aquí

Pero usted ya creció, ya no es el niño de antes. Le ha pasado que a veces actúa como su madre o padre y luego se percata que lo está copiando casi sin darse cuenta. Esos son los ejemplos que se nos quedan grabados en el subconsciente desde pequeños y que de tanto verlos llegamos a interiorizarlos y a repetirlos de adultos. Si tomamos conciencia de que es algo que no deseamos hacer o repetir, podemos revertir la acción, pero puede ser que sean cosas positivas que nos ayudan en la crianza de nuestros propios hijos (si los tenemos) y entonces esa enseñanza recibida a través de lo que vimos hacer a nuestros padres se convierte en una forma consciente de reconocer que fue bueno y podemos imitarlo.

Tener la crianza de los hijos es una responsabilidad muy grande. La persona que somos es un modelo imposible de escapar y nuestros hijos seguirán el modelo al pie de la letra.

Según investigaciones, nuestros hijos aprenden el 90% de lo que ven y solo 10% de lo que escuchan. Por lo tanto, nuestro rol debe ser guiarlos y acompañarlos de la mejor manera que podamos.

Emprendiendo la formación de los hijos

¿Se aplicará que si nuestros padres fueron o son emprendedores, nosotros también lo seamos gracias a su ejemplo? Mucho se debate y concluye en que la auténtica base de una educación emprendedora está en la propia casa. Son los padres los que enseñan, a través de su ejemplo, a ser emprendedor. Esto no se aprende en la escuela o la universidad, aunque sean de mucha ayuda si fomentan la creatividad, independencia y seguridad en lo que hacen sus alumnos.

Normalmente, los hijos de personas con iniciativa propia terminan siendo emprendedores también. Se dice que el espíritu emprendedor tiene factores hereditarios y del ambiente, o viene determinado por la personalidad y el talento innato, sin embargo, los padres podemos fomentar características personales a través del ejemplo y la educación. Por ejemplo: la creatividad, compromiso, disciplina, capacidad de liderazgo, coraje, capacidad de organización…

Al margen de todo esto, la confianza y la motivación serán los factores clave para que una iniciativa o sueño culmine con éxito. Lo importante es que ayudemos a nuestros hijos a desarrollar un espíritu emprendedor sobre la base de una autoestima saludable que los haga vivir felices. Para eso venimos todos al mundo y con seguridad, es lo que usted más desea para su hijo.

“Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil” (Albert Einstein).

PUBLICADO EN LA REVISTA Gan@Más #15 (MARZO 2014) 

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