Un redoble por mi Padre, Manuel Pantigoso

En el día en que hubiera cumplido 88 años, recordamos a nuestro Padre con un sentido homenaje, destacando su vasta obra y el impacto de su legado en el arte y la literatura.

27 agosto, 2024 / 7:00 am

Hoy 27 de agosto, mi padre hubiera cumplido 88 años. Pero Manuel Pantigoso se nos fue silente, el 10 de marzo pasado. Y nos ha dejado un vacío irreparable. Pero siempre estará en nuestros corazones, y su alma artística de poeta universal, es un ejemplo para todos de lo que es luchar ante la adversidad, un ejemplo de generosidad, amistad, bondad, de un darse a los demás permanente.

Los que seguimos el arte, como el que escribe, pero en al ámbito pictórico, recordamos sus enseñanzas, su sana crítica, su derrotero por el mundo ultraórbico.

Recordemos que Manuel Pantigoso Pecero (Lima, 1936-2024), ha sido poeta, crítico literario y de arte, autor teatral y maestro universitario; era Doctor en Literatura y Filología, y Doctor en Educación. Obtuvo entre otros premios el Premio Nacional Javier Prado (1970), el Premio Internacional Thesaurus de Poesía (Brasilia, 2008), la Médaille de l’Assemblée Nationale Française (París, 2009) y la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en el Grado de Gran Oficial del Estado Peruano (2023).

 

Fue también Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua desde 1982, Miembro correspondiente de la Academia de Letras de São Luís do Maranhão (Brasil) desde 1988, así como Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Profesor Honorario de las Universidades San Luis Gonzaga de Ica, Nacional del Altiplano de Puno, San Cristóbal de Huamanga de Ayacucho, y doctor honoris causa por la Universidad Ricardo Palma.

En la crítica literaria se advierten discrepancias sobre la pertenencia a la Generación del 60. En efecto, algunos lo sitúan más bien en la Generación del 70, porque sus libros comenzaron a editarse a partir de la mitad de esa década, como Salamandra de hojalata (Lima, Biblioteca Universitaria, 1977), a pesar de que por su edad podría ubicarse también en la Generación del 50.

Fue hijo del pintor Manuel Domingo Pantigoso, uno de los grandes de la pintura peruana del siglo XX (Premio nacional de Pintura 1990), y de María Antonia Pecero, española de Badajoz, Extremadura. Es el cuarto de nueve hermanos que vivieron rodeados del arte desde pequeños (todos ellos pintaron, escribieron, tocaron piano y bailaron). la formación artística familiar se ha complementado a través de las visitas a casa de sus padres en Lima de escritores, pintores, escultores o músicos.

Manuel Pantigoso escribió poesía en español y en lengua portuguesa: Salamandra de hojalata (1977), Sydal (Lima, Capulí, 1978), Reloj de flora (Lima, Capulí, 1981), Contrapunto de la Mitomanía (Málaga, Corona del Sur, 1982), Nazca (Lima, Intihuatana, 1986), Amaromar (Lima, Intihuatana, 1993), Arte-Misa (Lima, Intihuatana, 1998), Calicantos de la pared del viento (Lima, La Tortuga Ecuestre, 1999), En-clave de sol del color (Lima, Ikono, 2007), Retablo de la Naturaleza (Lima, Ikono, 2012), Los Siete Uni/versos del Jardín de Magdalena (Lima, Ikono, 2015), son lecturas imprescindibles.

Se señala que su primer libro, Salamandra de hojalata, es un conjunto de poemas donde el hermetismo y la oscuridad están presentes desde los primeros versos. El poeta sale de la penumbra poco a poco y será en los siguientes poemarios en los que intentará ayudar al lector para que le vaya comprendiendo sin tener que ir en contra de su propia esencia.

Tras su poemario Sydal, publicado en 1978, aparecerá Reloj de flora en 1981. Se ha señalado que se trata de un poemario hecho al estilo de Oquendo de Amat, porque se abre y se despliegan sus hojas como una planta viva. En él, el poeta utiliza un lenguaje rebuscado por su minuciosidad y al hablar de la naturaleza intenta traslucir en el ambiente la musicalidad de un entorno de misterios.

Padre: no has muerto, vives en tu obra y en tus pasos que ya lejanos, no dejamos de recorrer con tu ejemplo. Cada vez que te leemos, es como nos recitaras al oído.

En su homenaje ha salido hoy 27 de agosto a la luz su obra poética completa, en dos tomos, bajo el título de “Rompeolas de altamar”, con carátula de quien escribe estas líneas.

Les dejo, como voz eterna, este poema, de su libro “Sydal”, titulado “Euforia” y que siempre marca nuestras vidas, como un himno a la esperanza:

Saltar torres
soltar campanas
desgajar las viñas
sembrar las flores
para que revienten
los prados luminosos
y canten
los tristes de la tierra
y troten
los nuevos corazones
y la noche levante
su cabeza enfebrecida
para que sea domingo
la mañana
y abanique mucho sol
a todo mástil
vigilante y azulado
el cielo raso.

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Francisco Pantigoso Velloso da Silveira

Profesor de la Universidad del Pacífico

Abogado Tributarista, con más de 35 años de experiencia en el área del planeamiento legal – tributario. MBA por la Universidad del Pacífico; abogado por la PUCP. Maestría en Tributación Internacional en Universidad Santiago de Compostela de España. Diolomados en Buenos Aires, U. Austral en Tributación Internacional.

 

Profesor de la Universidad del Pacífico. Experiencia en el trabajo interdisciplinario con el área contable y financiera de las empresas, con la finalidad de brindar la asesoría fiscal que disminuya el impacto tributario en el desarrollo de las diversas operaciones de las compañías. Es socio en Pantigoso y Asociados, y Director de la Maestría en Tributación de la UPC.

 

La siguiente columna versará sobre temas actuales y controvertidos en materia tributaria, con un sentido crítico y proactivo para evitar contingencias en las empresas,  a través de un adecuado planeamiento fiscal.