Tributación al Día

por Francisco Pantigoso Velloso da Silveira

Abogado Tributarista, con más de 25 años de experiencia en el área del planeamiento legal – tributario. Profesor de la Universidad del Pacífico. Experiencia en el trabajo interdisciplinario con el área contable y financiera de las empresas, con la finalidad de brindar la asesoría fiscal que disminuya el impacto tributario en el desarrollo de las diversas operaciones de las compañías. La siguiente columna versará sobre temas actuales y controvertidos en materia tributaria, con un sentido crítico y proactivo para evitar contingencias en las empresas,  a través de un adecuado planeamiento fiscal.

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Haciendo leña del árbol caído

08:03 17 Junio, 2020

Por: Francisco Pantigoso Velloso da Silveira

Cuando hablamos de lo tributario se nos viene a la mente el deber de contribuir de los contribuyentes, en aras de apoyar a la consecución de los recursos públicos necesarios para solventar los servicios públicos.

Pero esta definición doctrinaria y muy teórica no sería aplicable en una situación de anormalidad existente. Eso sumado a que no se percibe que los recursos lleguen a buen recaudo, hacen que se ahonde más la intención de ser informal en materia impositiva, y que la cultura del no pago se ahonde.

Más aún porque se perciben inequidades en las medidas adoptadas, que sólo han favorecido a cierto grupo de contribuyentes (aquellos que tienen ingresos netos menores a 5,000 UIT en el año 2019 y que no son Principales Contribuyentes). Es como si el Estado pensara que las grandes empresas pueden pagar impuestos como si nada pasara, en una situación que les sería ajena, sin recordar que se mantienen las perversas reglas del devengo,  por ejemplo.

Y lo más desconcertante es que a través de avisos se generan obligaciones (caso del “Reporte Local” de Precios de Transferencia), o se levantan las necesarias  suspensiones de notificaciones de Ordenes de Pago e inicio de cobranzas coactivas, cuando ni siquiera el contribuyente puede defenderse adecuadamente ya que aún sigue la emergencia nacional hasta fines de junio.

Entonces esos mensajes contradictorios, aunado al hecho de que las normas son insuficientes ya que son sólo paliativos (prórrogas y suspensiones parciales), más un reglamento de fraccionamiento que no se publica aún (y que vence 31 de agosto) más otras perlas, hacen ver que todo lo fiscal es una vuelta a lo mismo: coacción final sin pensar en el contribuyente que ya no tiene cómo pagar sus impuestos, con una cadena de pagos rota y unos apoyos de Reactiva Perú que nunca han llegado a sus bolsillos alicaídos.

¿Por qué no se eliminan los montos de los impuestos en este año?. O se determina un Impuesto Unico de Emergencia? Coherencia no es perdonar sino ser consecuente con una realidad, porque lo que no se trata es que la muerte sea lenta y los embargos no tarden finalmente en llegar, haciendo leña de los árboles ya caídos.

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