Apostemos

3 Junio, 2020 / 7:30 pm

Cuando hablamos de la tributación, mencionamos un punto muy importante para el desarrollo del país.

Es el aporte que cada contribuyente deja al erario nacional, con el fin de que se pueda atender las necesidades públicas. Y por eso es muy relevante que exista una clara conciencia tributaria desde las mismas bases de nuestra educación.

Lo tributario entonces debería ser objeto de enseñanza desde el mismo colegio, generando la semilla de una conciencia fiscal que marque un camino de cumplimiento y honestidad. Pero una conciencia que debe derivar a una cultura tributaria que determine una relación jurídica tributaria equitativa. Por un lado, un Estado que permanentemente debe reconocer su labor de educación, orientando y facilitando el pago a los contribuyentes; y un sujeto pasivo responsable de su deber de contribuir, pero que vea y compruebe, cual espejo, cómo sus aportes dinerarios se plasman en realidades colectivas, como un hospital, un colegio, una obra de infraestructura vial, etc.

A la vez, los tributos deberían ser simples, bajo una sola estructura, y de fácil aplicación e interpretación.

Las normas se espera que sean oportunas y sin que desincentiven las inversiones, ya que no es dable, por ejemplo, que existan modificaciones de onerosa lectura o interpretación, como han sido los cambios a las prórrogas de impuestos de estas últimas semanas, una tras otra, generando incertidumbre y falta de seguridad jurídicas, e, inclusive, hasta errores en la interpretación que pueden generar innecesarias contingencias.

Estamos ante una imperiosa necesidad de cambios legislativos permanentes y sin que se hagan solo “parches” legislativos momentáneos o coyunturales.

El mundo, señores legisladores, ha drásticamente cambiado; la tributación debe seguir la realidad nacional y no la foránea (hoy una realidad tan desnudada por las circunstancias sanitarias) bajo una aplicación legislativa justa, acorde a los principios tributarios constitucionalizados como son el respeto a los derechos fundamentales de la persona, al principio de legalidad, al de uniformidad y al de no confiscatoriedad.

Apostemos por un mundo nuevo, donde el contribuyente al mirarse al espejo tenga orgullo de contribuir, y el Estado, al ejercer su labor recaudatoria sienta que lo hace con evidente justicia y sin abusos del derecho.

¡Manos a la obra!.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Francisco Pantigoso Velloso da Silveira

Profesor de la Universidad del Pacífico

Abogado Tributarista, con más de 35 años de experiencia en el área del planeamiento legal – tributario. MBA por la Universidad del Pacífico; abogado por la PUCP. Maestría en Tributación Internacional en Universidad Santiago de Compostela de España. Diolomados en Buenos Aires, U. Austral en Tributación Internacional.

 

Profesor de la Universidad del Pacífico. Experiencia en el trabajo interdisciplinario con el área contable y financiera de las empresas, con la finalidad de brindar la asesoría fiscal que disminuya el impacto tributario en el desarrollo de las diversas operaciones de las compañías. Es socio en Pantigoso y Asociados, y Director de la Maestría en Tributación de la UPC.

 

La siguiente columna versará sobre temas actuales y controvertidos en materia tributaria, con un sentido crítico y proactivo para evitar contingencias en las empresas,  a través de un adecuado planeamiento fiscal.