¿Por qué nos es difícil reconocer lo que valemos como personas?

Descubriendo nuestra resiliencia con reflexiones sobre el valor personal y la autoconciencia.

11 Marzo, 2024 / 8:16 am

Estuve en una pequeña reunión con una pareja de amigos muy queridos, casi de toda la vida, y dentro de la conversación, risas y recuerdos, saltó la frase “es que no soy resiliente” y fue el detonante que me lleva a escribir esta columna.

Mi amiga, que es como una hermana para mí, no reconocía el gran valor que tiene, lo grande que es, la hermosa persona que es, que pese a todas las situaciones que está atravesando, siempre tiene una palabra de ayuda, de apoyo, una sonrisa, un consejo para dar a los demás, y ¡claro que es resiliente!

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas…. ella lo viene haciendo con entereza, fuerza, valor, optimismo, fe… quizás le sale lo negativo de vez en cuando, es válido y no es para menos, pero lo cierto es que, la resiliencia que ella tiene y la forma en que está enfrentando la vida es de admirar… el 95% o más, de personas, no podría hacerlo como ella, y creo que me incluyo en ese porcentaje.

Sin embargo, muchas veces nos es difícil reconocer nuestro valor y darnos cuenta de lo resilientes que somos, en las diferentes etapas de la vida y las circunstancias que cada uno tiene que pasar. Quizás necesitamos que nos reconozcan más veces, que nos digan lo valiosos que somos, lo mucho que aportamos, en el trabajo, en el hogar, con los amigos, colegas, etc.

"Muchas veces nos es difícil reconocer nuestro valor y darnos cuenta de lo resilientes que somos, en las diferentes etapas de la vida y las circunstancias que cada uno tiene que pasar"

Pero más que el reconocimiento externo, que es importante y necesario, nuestro propio reconocimiento lo es más, y pasa por la toma de consciencia: de los errores, fracasos, malas decisiones, pero sobre todo de los logros, del crecimiento, de la entereza con la que pudimos afrontar momentos o estados difíciles. Eso es ser resiliente.

En el yoga se procura tener un estado de consciencia que nos haga disfrutar el presente, “el aquí y el ahora” como lo único que cuenta, sin embargo, mirar nuestro pasado, de vez en cuando, y reconocer todo lo avanzado y superado nos empodera, nos alienta a seguir adelante, a perseverar… pudimos haber cometido errores, ¿quién no? Pero eso también sirvió para estar donde estamos.

Esta disciplina nos anima a llenar nuestros corazones de más amor, compasión y perdón, primero hacia nosotros mismos y luego hacia los demás. Es la base para ser mejores seres humanos.

Mi hermosa amiga, sin ser practicante de yoga, tiene el corazón llenito de amor, compasión y perdón. Es una mujer extraordinaria, super resiliente, llena de luz que irradia a donde va. Esa luz y su gran fe en Dios, la guiarán hacia las acciones y decisiones correctas, porque todo es como tiene que ser y todo pasa cuando tiene que pasar. Namasté.

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Patricia Romero

Gerente General de Comunic@más

Soy profesora, graduada en la Normal de Monterrico (Instituto Pedagógico Nacional-Monterrico) y bachiller en educación por la Unifé.

 

Me acerqué al mundo editorial cuando escribí unidades de Historia para los libros de enseñanza de Historia, para colegios, de la Editorial española SM. También tuve la oportunidad de colaborar con la revista Strategia de Centrum Católica, un año antes de fundar Gan@Más, en el 2011. En agosto del 2012 lanzamos el primer número de la revista Gan@Más y llevamos once años promoviendo el ecosistema de innovación y emprendimiento.

 

En esta columna abordaré diversos temas, del día a día, de la vida cotidiana, anécdotas o experiencias que me toque enfrentar, etc. No soy especialista en temas económicos, o políticos, pero algo sé de emprendimiento, maternidad, matrimonio, yoga y meditación, coach ontológico, pero sobre todo, creo que sé y conozco por lo que la vida y las experiencias me han ido enseñando… y como no se trata de mis “saberes” sino de lo que puedo aportar con ellos, desde esta columna estaré muy honrada de transmitir mis opiniones y también escuchar las que tengan los lectores para darme. Namasté!