Entre la pérdida y la gratitud: Encontrar sentido en lo cotidiano

En los momentos más difíciles aprendemos el verdadero valor de lo cotidiano. Vivir con intención y agradecer cada día nos ayuda a encontrar sentido en medio del cambio.

13 marzo, 2025 / 4:51 pm

La vida es frágil y, a veces, los momentos más difíciles son los que nos enseñan las lecciones más poderosas.

El año pasado, setiembre fue un mes muy triste y los meses que siguieron, también. Enfrenté la pérdida de mi padre, de una manera muy intempestiva y al mes siguiente falleció la esposa de mi hermano, bastante más joven que yo.

Todo ello me alejó de la escritura y me sumió en un torbellino de emociones y pensamientos, que me mostraban muy de cerca, algo que ya sabía, pero que veía como en una película, que le pasaba a terceros. En esos meses de dolor, la vida me mostró la impermanencia de todo lo que consideramos seguro y estable.

Fueron meses que me sirvieron para reflexionar, mucho más, sobre el valor de vivir con consciencia plena. Cada día, cada segundo, tiene un valor inmenso, y a menudo no nos damos cuenta hasta que lo perdemos o vemos que nuestra salud o el bienestar de un ser querido está en riesgo.

"Cada día, cada segundo, tiene un valor inmenso, y a menudo no nos damos cuenta hasta que lo perdemos"

Hace poco, un amigo de mi edad pasó por una cirugía de corazón de alto riesgo. Aparentemente, estaba bien, disfrutaba de la vida y de su familia, nos hacía reír en el chat grupal, siempre con sus ocurrencias y “memes”… pero un giro inesperado le mostró y nos mostró a todos, lo frágil que puede ser nuestro cuerpo y nuestra existencia.

Estos momentos, aunque dolorosos o difíciles, nos obligan a parar y pensar en lo que realmente importa. No es solo sobre lo que tenemos, sino sobre cómo vivimos. La vida no se trata de acumular cosas materiales, sino de estar presentes, conscientes y agradecidos por lo que tenemos, en cada preciso momento. Las personas que amamos, nuestras mascotas, nuestras plantas, el sol que nos alumbra, la lluvia que refresca los campos, el cielo gris o celeste, el café de la mañana, el compartir un pan en la mesa, todo eso forma parte de lo que da sentido a nuestra existencia.

A veces nos encontramos atrapados en la rutina, esperando el “momento perfecto” para ser felices, pero la verdad es que ese momento es ahora. Es en la plena conciencia de cada instante, en el agradecimiento por las bendiciones que ya están presentes en nuestras vidas, que encontramos paz. Y aunque no siempre entendemos por qué las cosas suceden como suceden, debemos confiar en que todo tiene una razón y un propósito.

La vida es un regalo. Vivir con intención, abrazar lo que tenemos, valorar a los que nos rodean y aprender a fluir con los cambios, es el verdadero significado de estar vivos. En los momentos difíciles, recordemos que “todo es como tiene que ser” y que “todo llega cuando tiene que llegar”. Namasté.

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Patricia Romero

Gerente General de Comunic@más

Soy profesora, graduada en la Normal de Monterrico (Instituto Pedagógico Nacional-Monterrico) y bachiller en educación por la Unifé.

 

Me acerqué al mundo editorial cuando escribí unidades de Historia para los libros de enseñanza de Historia, para colegios, de la Editorial española SM. También tuve la oportunidad de colaborar con la revista Strategia de Centrum Católica, un año antes de fundar Gan@Más, en el 2011. En agosto del 2012 lanzamos el primer número de la revista Gan@Más y llevamos once años promoviendo el ecosistema de innovación y emprendimiento.

 

En esta columna abordaré diversos temas, del día a día, de la vida cotidiana, anécdotas o experiencias que me toque enfrentar, etc. No soy especialista en temas económicos, o políticos, pero algo sé de emprendimiento, maternidad, matrimonio, yoga y meditación, coach ontológico, pero sobre todo, creo que sé y conozco por lo que la vida y las experiencias me han ido enseñando… y como no se trata de mis “saberes” sino de lo que puedo aportar con ellos, desde esta columna estaré muy honrada de transmitir mis opiniones y también escuchar las que tengan los lectores para darme. Namasté!