Día Internacional del Yoga: Un camino hacia la consciencia personal
Celebrado cada 21 de junio, este día resalta cómo el yoga, más que una moda, es una práctica transformadora que conecta mente, cuerpo y espíritu para lograr una vida más saludable y consciente.
20 junio, 2024 / 11:22 am
Hay una filosofía (si se puede llamar así) que me gusta mucho y es que “todo llega cuando tiene que llegar” y “todo es como tiene que ser”, y aplica para cualquier circunstancia de la vida, cuando la revisamos, analizamos y tomamos consciencia de ella.
En mi caso, el yoga llegó cuando tenía que llegar, y desde entonces me parece la práctica más completa para el ser humano, porque te centra en tu esencia, te permite conectar con todo y todos, te ayuda a soltar emociones, estrés, mochilas que cargamos y de las que no tomamos consciencia, a visualizar la vida y lo que va llegando, desde otra perspectiva.
No digo que te haga perfecto o perfecta. Yo sigo equivocándome y fallando mil veces, dentro de la práctica y en la vida misma, pero soy más consciente y trato de enmendar y siento que soy mucho más feliz.
El Día Internacional del Yoga se celebra cada 21 de Junio, desde el año 2014, gracias a una resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU, que promueve que “las personas y las poblaciones adopten decisiones más saludables y modos de vida que propicien la buena salud”.
No es una moda, es una corriente, una tendencia, de la que cada vez más gente se da cuenta y la integra en su día a día. No se requiere de mucha inversión para ello, solo tener un pequeño espacio para colocar tu mat o colchoneta y empezar, poco a poco, respetando los límites del cuerpo. Felizmente en internet hay profesores que, gratuitamente, enseñan las posturas o asanas, desde principiante hasta más avanzado.
"No se requiere de mucha inversión para ello, solo tener un pequeño espacio para colocar tu mat o colchoneta y empezar, poco a poco, respetando los límites del cuerpo"
¿Cómo llegó el yoga a mi vida?
En el 2018, el gimnasio al que yo iba, ingresó esta disciplina en su lista de clases grupales. Yo solía ver lo que hacían, por algunos minutos, los lunes y viernes, porque era antes de mi rutina de Tae Bo.
Mi primera impresión fue negativa. Me parecía una práctica muy simple, lenta y hasta aburrida, incluso graciosa. Veía al profesor haciendo todo perfecto mientras los alumnos eran más torpes y eso me causaba gracia, pero a la vez llamaba mi atención y me hacía pensar en que, como era tan fácil, yo podría hacerlo mejor.
Casi para fines de ese año me decidí e ingresé a mi primera clase… ¡tremendo chasco! Las posturas y asanas que yo creía tan fáciles no lo eran, en absoluto, me sentí torpe en toda la clase y hasta me reía de mí misma cuando no entendía las indicaciones y si fallaba, volteaba a ver por todos lados si alguien me miraba, o peor aún, si alguien se reía de mí. Pero no era así, cada “yogui” (así se dice a los alumnos) estaba en lo suyo.
Luego entendí, con el paso de los meses y mi práctica más habitual, que el yoga es un encuentro con uno mismo, en el que debo respetar mis limitaciones y escuchar a mi cuerpo, tomar consciencia de mis avances y retarme cada día para hacerlo un poquito mejor.
Llegué a esperar con ansias cada lunes y viernes, me levantaba tempranito para llegar puntual a mis clases, y así fui avanzando hasta que llegó la pandemia, que nos recluyó, pero que me sirvió para aplicar en casa todo lo aprendido y seguir realizando la práctica, junto a mi esposo, a quien le ha servido mucho también y siente los beneficios, tanto que ya practica solo, cuando yo no estoy, o no puedo acompañarlo.
Esta disciplina nació en la India y la palabra proviene del sánscrito que significa “unidad”, porque de eso se trata, de buscar la unidad entre mente, cuerpo y espíritu, para fluir en armonía… y eso, mis queridos amigos, no es nada fácil.
Por ello, cada 21 de junio, que se celebra el Día Internacional del Yoga, se tiene el propósito de concientizar sobre sus beneficios. Quizás no es para todos, pero si lo intentas y sientes mejoría en cualquier aspecto de tu vida, sigue adelante. No te arrepentirás. Namasté.
Patricia Romero
Gerente General de Comunic@más

Soy profesora, graduada en la Normal de Monterrico (Instituto Pedagógico Nacional-Monterrico) y bachiller en educación por la Unifé.
Me acerqué al mundo editorial cuando escribí unidades de Historia para los libros de enseñanza de Historia, para colegios, de la Editorial española SM. También tuve la oportunidad de colaborar con la revista Strategia de Centrum Católica, un año antes de fundar Gan@Más, en el 2011. En agosto del 2012 lanzamos el primer número de la revista Gan@Más y llevamos once años promoviendo el ecosistema de innovación y emprendimiento.
En esta columna abordaré diversos temas, del día a día, de la vida cotidiana, anécdotas o experiencias que me toque enfrentar, etc. No soy especialista en temas económicos, o políticos, pero algo sé de emprendimiento, maternidad, matrimonio, yoga y meditación, coach ontológico, pero sobre todo, creo que sé y conozco por lo que la vida y las experiencias me han ido enseñando… y como no se trata de mis “saberes” sino de lo que puedo aportar con ellos, desde esta columna estaré muy honrada de transmitir mis opiniones y también escuchar las que tengan los lectores para darme. Namasté!

1 comentario
Sí el Yog es muy importante en mi vida personal y espiritual