El legado de mi tía especial

Un tributo a la luz que iluminó nuestras vidas y nos deja hermosas lecciones de amor, compasión y perdón.

14 Abril, 2024 / 12:30 pm

Podría decir, casi con certeza, que todos tenemos alguna tía especial. Hermana de papá o mamá que nos ayudó, de alguna manera, en una etapa de la vida y de la cual guardamos lindos recuerdos.

Ayer falleció esta tía especial que yo tuve y que no fue especial solo para mí, sino para muchos otros sobrinos directos o políticos. Ella siempre tuvo esa chispa, picardía, gracia, esa espontaneidad para contar sus chistes “en doble sentido”, pero de una manera tan natural que daba gusto escucharla y compartir risas y alegrías porque siempre, por más difícil que fuera tu día, si ibas a su encuentro, la tía te alegraba la vida.

Esas personas especiales, que marcaron alguna época de tu vida, que te ayudaron o cobijaron, que te asistieron en momentos difíciles, que te brindaron su amor desinteresado, siempre quedan en el corazón y en los recuerdos, pero qué mejor, si todavía te acompañan, porque tienes la oportunidad de agradecerles, de decirles lo importantes que fueron o son en tu vida, lo mucho que hicieron por ti. Si ese es tu caso, no pierdas tiempo…

Mi querida tía con mi primo Oscar.

Mi tía fue un gran soporte, al igual que su familia, durante la primera etapa en la que viví en Lima y con 17 años, cuando acostumbrarme a estar sola, sin mis padres, era difícil. Mi hermano y yo vivíamos en “pensión”, de esas que te alquilaban cuarto y comida, pero sin incluir domingos, y nosotros no teníamos mejor idea que ir, justamente todos los domingos, a interrumpir su dinámica familiar.

"Mi tía fue un gran soporte, al igual que su familia, durante la primera etapa en la que viví en Lima y con 17 años, cuando acostumbrarme a estar sola, sin mis padres, era difícil"

Con el tiempo lo entendí, pero cuando uno es joven a veces no se pone en el lugar de los demás, es más egoísta. Yo esperaba que llegara el domingo con entusiasmo porque ¡iba a casa de mi tía!, a almorzar rico, siempre, porque cocinaba delicioso, pero sobre todo a sentir ese calor de hogar que ya no tenía y que ella y su familia me brindaban, con calidez, con alegría, con dedicación y atenciones.

Como siempre digo, en la práctica de yoga, las personas tenemos que cultivar más amor, compasión y perdón, para ser mejores seres humanos, para evolucionar y trascender. Yo estoy segura de que mi tía logró esa evolución que todos buscamos porque amó desinteresadamente, fue compasiva con todos y otorgó su perdón a raudales.

Tía querida, que tu luz, que me iluminó tanto, sea la que guíe a tu familia y a todos los que te conocimos para seguir tu ejemplo y recordarte con alegría. Mi amor y gratitud serán eternos. Namasté.

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Patricia Romero

Gerente General de Comunic@más

Soy profesora, graduada en la Normal de Monterrico (Instituto Pedagógico Nacional-Monterrico) y bachiller en educación por la Unifé.

 

Me acerqué al mundo editorial cuando escribí unidades de Historia para los libros de enseñanza de Historia, para colegios, de la Editorial española SM. También tuve la oportunidad de colaborar con la revista Strategia de Centrum Católica, un año antes de fundar Gan@Más, en el 2011. En agosto del 2012 lanzamos el primer número de la revista Gan@Más y llevamos once años promoviendo el ecosistema de innovación y emprendimiento.

 

En esta columna abordaré diversos temas, del día a día, de la vida cotidiana, anécdotas o experiencias que me toque enfrentar, etc. No soy especialista en temas económicos, o políticos, pero algo sé de emprendimiento, maternidad, matrimonio, yoga y meditación, coach ontológico, pero sobre todo, creo que sé y conozco por lo que la vida y las experiencias me han ido enseñando… y como no se trata de mis “saberes” sino de lo que puedo aportar con ellos, desde esta columna estaré muy honrada de transmitir mis opiniones y también escuchar las que tengan los lectores para darme. Namasté!