Manuel Pantigoso: El poeta que hizo de la belleza una forma de vida
A 90 años de su nacimiento, Francisco Pantigoso evoca el legado de su padre, un creador cuya poesía, pensamiento y vocación cultural permanecen vivos en nuevas generaciones.
Manuel Trinidad Pantigoso Pecero.
¡Uds. deben ser sacerdotes de la belleza! Era el lema de nuestro padre y que heredó a su vez del abuelo pintor; y fue siempre un clamor para que el arte nunca muera en nuestra familia.
El pasado 27 de agosto de 2026, mi padre hubiera cumplido 90 años. Manuel Pantigoso, se nos fue el 10 de marzo de 2024. Y nos ha dejado un vacío irreparable. Como esos “vacíos sin fondo” de que hablaba Vallejo.
Pero siempre estará en nuestros corazones, y su alma artística de poeta universal, es un ejemplo para todos de lo que es luchar ante la adversidad, y un ejemplo además de generosidad, agudeza mental, sabiduría, amistad, bondad, y una actitud de un– permanente darse a los demás.
Los que seguimos sus pasos en el arte, como el que escribe, pero ya en al ámbito pictórico, recordamos sus enseñanzas, su sana crítica, sus sugerencias magistrales, su derrotero por el mundo “ultraórbico”.
"Pero siempre estará en nuestros corazones, y su alma artística de poeta universal, es un ejemplo para todos de lo que es luchar ante la adversidad"
Cabe reseñar en breve biografía de Manuel Trinidad Pantigoso Pecero (Lima, 1936-2024), que ha sido poeta, crítico literario y de arte, promotor cultural, autor teatral y maestro universitario; era Doctor en Literatura y Filología, y Doctor en Educación. Obtuvo entre otros premios el Premio Nacional Javier Prado (1970), el Premio Internacional Thesaurus de Poesía (Brasilia, 2008), la Médaille de l’Assemblée Nationale Française (París, 2009) y la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en el Grado de Gran Oficial del Estado Peruano (2023).
También fue Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua desde 1982, Miembro correspondiente de la Academia de Letras de São Luís do Maranhão (Brasil) desde 1988, así como Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Profesor Honorario de las Universidades San Luis Gonzaga de Ica, Nacional del Altiplano de Puno, San Cristóbal de Huamanga de Ayacucho, entre otras, y doctor honoris causa por la Universidad Ricardo Palma.
Un dato curioso: en la crítica literaria se advierten discrepancias sobre su pertenencia a la Generación del 60. En efecto, algunos lo sitúan más bien en la Generación del 70, porque sus libros comenzaron a editarse a partir de la mitad de esa década, como Salamandra de hojalata (Lima, Biblioteca Universitaria, 1977), a pesar de que -por su edad- podría ubicarse también en la Generación del 50.
Es hijo del pintor Manuel Domingo Pantigoso, uno de los maestros de la pintura peruana del siglo XX (Premio Nacional de Pintura 1990), y de María Antonia Pecero, dama española de Badajoz, Extremadura. Es el cuarto de nueve hermanos que vivieron rodeados del arte desde pequeños (todos ellos pintaron, escribieron, tocaron piano, hicieron teatro, danzaron). Además, la formación artística familiar se ha complementado en los años a través de las visitas a la casa de sus padres en Magdalena, de escritores, pintores, escultores o músicos.
Manuel Pantigoso escribió de manera monumental poesía en español y en lengua portuguesa: Salamandra de hojalata (1977), Sydal (Lima, Capulí, 1978), Reloj de flora (Lima, Capulí, 1981), Contrapunto de la Mitomanía (Málaga, Corona del Sur, 1982), Nazca (Lima, Intihuatana, 1986), Amaromar (Lima, Intihuatana, 1993), Arte-Misa (Lima, Intihuatana, 1998), Calicantos de la pared del viento (Lima, La Tortuga Ecuestre, 1999), En-clave de sol del color (Lima, Ikono, 2007), Retablo de la Naturaleza (Lima, Ikono, 2012), Los Siete Uni/versos del Jardín de Magdalena (Lima, Ikono, 2015), que son lecturas imprescindibles y que todos deben de leer.
Se señala que su primer libro, Salamandra de hojalata, es un conjunto de poemas donde el hermetismo y la oscuridad están presentes desde los primeros versos. Así, el poeta sale de la penumbra poco a poco y será en los siguientes poemarios en los que intentará ayudar al lector para que le vaya comprendiendo, sin tener que ir en contra de su propia esencia.
"Se señala que su primer libro, Salamandra de hojalata, es un conjunto de poemas donde el hermetismo y la oscuridad están presentes desde los primeros versos"
Tras su poemario Sydal, publicado en 1978, aparecerá Reloj de flora en 1981. Se ha señalado que se trata de un poemario hecho al estilo de Oquendo de Amat, porque se abre y se despliegan sus hojas como una planta viva. En él, mi padre utiliza un lenguaje rebuscado por su minuciosidad y al hablar de la naturaleza intenta traslucir en el ambiente la musicalidad de un entorno de misterios.
La familia ha rescatado su obra bajo el link manuelpantigoso.com, donde están sus libros escaneados, así como artículos, prólogos, etc.
Como homenaje póstumo, se publicó hace poco su obra poética completa, en dos tomos, bajo el título de “Rompeolas de altamar”, con carátula de quien escribe estas líneas.
Manuel Pantigoso, padre recordado, tras tus noventa años de aniversario tú no has muerto, porque vives en tu legado, y nosotros, tus hijos, no dejamos de recordarte y leerte. Tu voz nos resuena entonces renovada y cercana.
Va a continuación y como corolario el poema “Sydal” de nuestro padre, que se ha convertido ya en un himno a la esperanza y a la euforia de un mañana mejor:
Saltar torres / soltar campanas / desgajar las viñas / sembrar las flores / para que revienten / los prados luminosos / y canten / los tristes de la tierra / y troten / los nuevos corazones / y la noche levante /su cabeza enfebrecida / para que sea domingo / la mañana / y abanique / mucho sol / a todo mástil /vigilante y azulado / el cielo raso.
Gracias Padre por tanto.
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