El milagro peruano y el reto de no conformarnos
La estabilidad económica lograda en medio de la inestabilidad política debe inspirar hoy una mayor exigencia ciudadana hacia políticas que aseguren un futuro sostenible.
Perú es un caso curioso. No muchas naciones en el mundo podrían detallar en su historia el haber tenido 8 presidentes en los últimos 10 años, además de múltiples crisis institucionales y constantes enfrentamientos entre el Congreso y el Ejecutivo. Y sin embargo, su economía no se desplomó como sí pasa en el resto de países en Latinoamérica. ¿Cómo es ello posible?
La clave estaría en tres pilares: Instituciones económicas sólidas, autonomía técnica y una economía diversificada con fundamentos fuertes.
Primero, Perú adoptó desde los años 90 un modelo económico, amparado en la Constitución de 1993, con reglas claras de disciplina fiscal, apertura comercial y una política monetaria independiente liderada por el Banco Central de Reserva. Este último ha sido especialmente eficaz en mantener la inflación bajo control, incluso en tiempos turbulentos gracias a su autonomía y credibilidad. No en vano Julio Velarde, Presidente de la institución, goza de uno de los mayores niveles de aprobación que se hayan podido registrar.
"No en vano Julio Velarde, Presidente de la institución, goza de uno de los mayores niveles de aprobación que se hayan podido registrar"
Segundo, a diferencia de países donde cada cambio de gobierno altera el rumbo económico, en Perú existe una continuidad técnica. Los equipos económicos suelen mantenerse relativamente estables, incluso cuando hay inestabilidad política. Es decir, el ruido político cada vez interfiere menos en las decisiones económicas de largo plazo.
Tercero, Perú cuenta con un motor económico poderoso que es la minería. Las exportaciones de cobre, oro, zinc representan una parte crucial del Producto Interno Bruto y de las divisas del país. Mientras el mundo siga demandando minerales, Perú tendrá ingresos.
Además, cuenta con tratados de libre comercio con más de 20 países, lo que le da acceso preferencial a mercados importantes como China, Estados Unidos y la Unión Europea.
Finalmente, posee un sólido mercado informal interno que incluso se fortaleció durante y luego de pandemia.
Somos privilegiados sin duda, lo cual nos debe llevar a ser hoy más exigentes con las iniciativas que se lleven a cabo tanto en el Congreso como en el Ejecutivo, de forma que se siga construyendo no solo pensando en el presente, sino también que nos permita seguir soñando con un futuro mejor.
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