Vania Masías: “Logramos cambiar el chip a los chicos y sienten que son autores de su futuro”

12:25 10 Octubre, 2015

“Quiero presentarles la asociación que fundé y dirijo, es ‘D1 El Arte de Transformar’ ¿y por qué el nombre? Porque creo firmemente que el arte es una herramienta muy poderosa de transformación, de desarrollo y de inclusión social”. Con estas palabras Vania Masías, empezó su presentación sobre inclusión social, en el marco de la Cumbre de Gobernadores del FMI y el BM.

Vania contó a los asistentes que es bailarina de profesión, y que gracias a la danza logró las herramientas para salir adelante en la vida. “La danza es mi mayor pasión y lo que me encanta hacer, me dio control, disciplina, tenacidad, perseverancia y lo voy a agradecer toda mi vida”.

Dijo que ella nació en un contexto privilegiado donde la educación y la salud nunca fueron un problema, pero consciente de que a unos minutos de su casa, la realidad era otra, completamente distinta y eso fue lo que la motivó a buscar el cambio.

Puso el ejemplo de uno de sus alumnos, Jesús, que gracias a la formación recibida en Ángeles D1, pudo cambiar su vida. “Jesús nació en un barrio pobre y llegó a D1 hace cuatro años. Pertenecía a un equipo de fútbol y a una pandilla y su máximo objetivo era qué iba a hacer al día siguiente y cómo iba a delinquir. Él conoció el breaking, el movimiento, y no solo tiene un diplomado de la UPC sino que es coordinador y director de uno de los espacios gratuitos que tenemos para la comunidad, en La Victoria. Se graduó en uno de los programas más difíciles que tenemos, que es el de liderazgo, tiene 19 años y es un chico que ha tenido un cambio brusco en su vida y viajará conmigo, el próximo mes, a Miami, para exponer”.

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Vania agregó “ustedes se preguntarán cómo puede suceder eso, cómo en cuatro años, un joven que era parte de una pandilla y era un delincuente, hoy día es un líder que maneja más de 250 chicos”.

Los Problemas

Vania comentó que su programa empezó hace 10 años cuando ella tenía 25 años y todavía no había terminado su carrera como bailarina. “Decido quedarme en el Perú porque me enamoro de ellos, de estos chicos en los que ví, no un problema sino una oportunidad”.

Los chicos a los que se refiere, eran los adolescentes que hacían malabares y acrobacias, en las esquinas de los semáforos, y que debían estar estudiando en lugar de estar en la calle cobrando por unas acrobacias.

Entonces Vania pensó ¿qué pasaría si a ese potencial le doy la estructura y disciplina que yo tuve gracias a la danza? Podríamos generar desarrollo e integración a través del arte, podría ayudar a cambiar mi país? Y con sus propias respuestas inició su emprendimiento.

“Al principio no fue fácil, hubo muchísimos problemas como la discriminación, de ellos hacia mí, porque yo era la niña ‘pituca’ que les ofrecía algo, la falta de confianza que se ha generado por tantos años de olvido, etc. Pero el principal problema fue cuando logré enamorarlos con acciones concretas pero me dijeron que no podían hacer un taller de capacitación por un mes porque vivían de lo que cobraban en las calles”.

Estos problemas no fueron un impedimento para continuar y Vania se dedicó a hablar con las empresas privadas para que apoyaran sus presentaciones en colegios urbano-marginales.

Recuerda que el primer colegio al que fueron, en una zona muy pobre, le enseñó que ella no era un referente para esos niños, que no podía hablarles de cambiar sus futuros porque ellos no se sentirían identificados, por ello, serían los mismos chicos, los líderes positivos, y luego los profesores que enseñarían a los nuevos grupos que fueran llegando. “La primera vez, cuando hablé ante estos niños, con tantas necesidades, me miraron mal, como diciendo ¿qué sabes tú de nuestras vidas? ¿qué sabes tú de nuestras necesidades?, pero cuando le dí el micrófono a uno de los chicos del grupo cambió la percepción, los niños se identificaron con el testimonio de vida de este chico que les dijo que él había salido de un barrio así y que estaba cambiando su vida”, contó Vania.

Otro problema que tuvieron fue conseguir fondos. “Para ello decidimos crear una escuela multidisciplinaria con alumnas ‘pitucas’ de Lima que nunca hubieran hecho hip hop y logramos una integración social. Se armó un grupo lindo y empezamos a hacer presentaciones con contenido social, armamos una productora para ello y demostramos lo que somos como país y cómo podemos crear identidad”.

Asociación D1

Esta asociación está conformada por tres ejes: Ángeles D1, la productora y la escuela. “Somos 75% auto sostenibles, creemos en la auto sostenibilidad. El otro 25% es el apoyo de empresas privadas que están con nosotros desde hace muchos años” dijo Vania.

Agregó que uno de sus ejemplos, Jesús, formó parte de un programa de formación integral que lleva cuatro años. “Es un programa muy innovador donde les cambiamos el chip a los chicos. Les decimos que ellos pueden ser los protagonistas de su cambio, los autores de su futuro, que tienen toda la capacidad para salir adelante y ser lo que quieran en la vida”.

El programa incluye terapias, coaching, arte, danza, etc, una serie de herramientas que han ido innovando a lo largo de los años. Empiezan a los 14 años y cuando terminan ya son autónomos y pueden salir adelante en la vida.

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El otro nivel de intervención son los espacios abiertos a la comunidad. Espacios gratuitos dirigidos por los mismos chicos líderes y que logran impactar a muchos más jóvenes. “Son espacios de prevención y contención, como Pachacútec, en Ventanilla, o La Victoria, donde se logra la pertenencia, donde los chicos empiezan a sentir que tienen un futuro, que pueden ser alguien”.

El último nivel de intervención son los proyectos específicos que realizan, que tiene una duración determinada y para una problemática particular. “Por ejemplo, el proyecto Huaycán de defensa del patrimonio. Trabajamos con chicos de 14, 15 y 16 años, pertenecientes a pandillas, en una zona llamada Pariachi que estaba llena de basura, y a través del rap y el hip hop pudimos llegar a ellos y se volvieron unos guardianes increíbles y no volvieron a dejar que nadie vuelva a tirar ningún desecho en la huaca”, comentó Vania.

Algunos logros

– Más de 200 mil personas impactadas.

– Carlos que empezó en Ventanilla y ahora vive en Finlandia, habla finlandés, inglés y español. Tiene su propia escuela y es un líder absoluto.

– Luis Soto, cabeza de Angeles D1, es el que ve todos los proyectos. Se acaba de capacitar en Berlín y en Nueva York y es el gestor de uno de los principales festivales que tienen de culturas urbanas.

– Luis Carrera, que llegó con 13 años, con desnutrición y ha sido dos veces campeón sudamericano de breaking. Hoy vive en Nueva York, tiene dos agentes y es muy exitoso.

– Harold Echevarría que tiene su propio programa social llamado Milagros y es líder en su distrito de Villa María del Triunfo.

– Marco Grijalba que es el único campeón mundial de House dance de Latinoamérica. Es un ícono y referente a nivel internacional.

Finalmente, Vania dijo que sus festivales internacionales destacan como lo mejor de Latinoamérica y sus chicos preparan espectáculos de primer nivel. “Podemos generar integración a través del arte? Yo creo que sí podemos”.

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