Smart Cities, más allá del 2020: Hiperconexión digital inteligente

12:14 29 Noviembre, 2020

Las ciudades inteligentes son una realidad: van a cambiar la forma de hacer negocio y de concebir a la sociedad. Ello se ve en términos monetarios: se prevé que el gasto mundial en ciudades inteligentes alcance la cifra de 34.500 millones de dólares en 2021. Andrés Silva, fundador de Flumarketing, nos situó un escenario sobre la magnitud de los retos que traen las ciudades inteligentes durante el Summit Perú Digital 2020 organizado por la Cámara de Comercio de Lima.

¿Por qué tanta inversión?

Para llegar a responder dicha incógnita, primero hay que revisar algunas cifras que publicó la ONU: Se estima que el 55% de la población mundial vive en áreas urbanas, una cifra que se prevé que aumente al 68% para 2050.

 

Teniendo ello en cuenta, el primer elemento a considerar ante la magnitud de la inversión es la complejidad de dichas ciudades. No es solo por el tamaño de las ciudades o la cantidad de habitantes, sino, sobre las redes altamente complejas que se generan dentro de ellas. Eso implica comenzar a pensar en otro tipo de soluciones donde la tecnología y la transformación tienen un rol protagónico.

Ahora, la complejidad no solamente se dicta desde la perspectiva física o desde la conectividad física, sino que la complejidad va además por las “autopistas” digitales. Ello impone enormes desafíos. Así, se puede ver como las áreas predominantemente urbanas se van desplazando significativamente a las áreas más rurales. En otras palabras, las oportunidades se concentrarían en ciudades.

 

Esta centralización impone desafíos de carácter mayúsculos como la descentralización de habitantes en espacios tan pequeños. En particular, el COVID-19 dispone una respuesta al respecto. El rediseño del trabajo brinda una oportunidad para descentralizar las ciudades, pues uno puede trabajar a distancia. En ese sentido, dicho paradigma -que uno tiene más oportunidades viviendo en ciudad- queda obsoleto con el COVID-19.

El segundo elemento que explica la inversión es la densidad de la infraestructura y de la población. Así, la infraestructura se concentra en la verticalización de la construcción, pues esta obligada a buscar nuevas soluciones para poder enfrentar la problemática de la densidad poblacional que se observa en algunos lugares que llegan a las 40 mil personas por m2.

Un elemento central que debe ser considerado es la afectación de la calidad de vida producto de la hiperconcentración. Si bien el COVID-19 lo ha puesto en perspectiva, no es sostenible en el tiempo que todas las personas continúen encerradas. Hay que encontrar soluciones duraderas.

 

El tercer elemento que explica la inversión es porque las ciudades recibirán un mayor impacto producto del cambio climático. Las ciudades inteligentes tienen el propósito de prepararse para inundaciones, olas de calor, sequías significativas, etc. Evidentemente, ello implica un desarrollo de soluciones inteligentes para la gestión de esos recursos que pasan a ser extremadamente vitales.

El cuarto y quinto elemento muy relacionados señalan que, de un lado, las ciudades demandarán mayor cantidad de recursos energéticos, alimentos y agua producto de la concentración de personas y, de otro lado, las ciudades padecerán de mayor inequidad entre superricos y pobres, pues algunos contarán con un limitado acceso a la tecnología.

Así, estas grandes ciudades crean nuevos problemas en relación a la gobernabilidad, medio ambiente, economía, movilidad, sociedad y calidad de vida, lo cual exige nuevas soluciones que sean sostenibles, equitativas y rentables.

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