SingularityU: Cambios de la vida en la familia durante el Covid-19

06:57 5 Julio, 2020

Es innegable que la pandemia ha tenido efectos negativos en la sociedad, en la salud pública y en la economía. Sin embargo, también ha tenido efectos positivos desde el ámbito psicológico: ha puesto sobre la mesa la importancia de la coparentalidad, el bienestar emocional y la regulación del estrés. Andrea Cardemil, psicóloga infanto-juvenil, reflexionó sobre la evolución de las familias durante el COVID-19 en el SingularityU Virtual Summit Chile, organizado por SingularityU Chile Summit.

Salud mental Pre COVID-19

Si bien es común en el ser humano anhelar y tener nostalgia sobre el pasado, varios aspectos de nuestras vidas no estaban funcionado tan bien en el pasado, comentó Cardemil. Por ejemplo, en el 2018 se realizó una investigación a nivel mundial en 24 países para determinar cómo se encontraba la salud mental de los niños preescolares. Dicho estudio llegó a la conclusión que el 15% presentaba problemas externalizantes (problemas de conducta, agresión, etc.) mientras que el 5% tenía problemas internalizantes (depresión y ansiedad). El caso de Chile es más alarmante, teniendo la peor salud mental en niños a nivel mundial.

 

Estas cifras son muy preocupantes y demuestran que los niños no están bien, y esta falta de bienestar mental puede afectar a los niños no solo a corto y largo plazo, sino también a las generaciones que siguen.

Por su parte, la OMS señaló que Chile es uno de los países con mayor carga de morbilidad por enfermedades psiquiátricas con un 23.2%. Todas estas cifras muestran que los chilenos tenían un estilo de vida estresante, muy rápido, exigente y que para poder ser sostenido tenían que permanentemente dar más de lo que podían.

¿Qué necesitamos para estar bien?

Las investigaciones muestran que un adulto necesita bajar sus niveles de estrés y tener relaciones positivas con otros. Por su lado, los niños también necesitan bajar sus niveles de estrés y que los adultos a cargo sean fuente de calma y seguridad.

 

Los efectos de la pandemia

Estos pueden depender de varios factores (la edad, tipo de trabajo de los papás, vivienda, etc.), pero el común denominador es que la pandemia ha cambiado drásticamente la vida en familia. Ello constituye una fuente de estrés, porque obliga al individuo a tener que adaptarse muy rápido a un estilo de vida prácticamente opuesto al que tenía.

Si bien los seres humanos tienen la capacidad de adaptarse a estos cambios, es importante tener en cuenta que cuando la exigencia es muy significativa o es crónica en el tiempo, tendrá un costo y este es el cansancio y el estrés.

El estrés ha ido evolucionado en los tres meses de confinamiento. Al principio, todo era una novedad y ello generaba angustia. Entonces, la mayoría focalizó sus energías en organizarse y crear rutinas para hacer frente a lo desconocido. Hoy, en cambio, la energía está focalizada en sobrevivir.

Así, los niños se han visto afectados significativamente, pues su vida cambió aún más drásticamente que la de un adulto, porque este aún se relaciona y trabaja; en cambio, los niños han perdido la interacción con sus pares, que muchas veces no puede ser reemplazada por el uso de una pantalla.

Por otro lado, los adultos con hijos se han visto exigidos a tener una doble jornada porque tienen que cumplir con las labores de la casa, crianza y su trabajo. Sumado a esto, la mayoría de los papás con teletrabajo señalan que están trabajando más de lo que trabajan cuando lo hacían de manera presencial. Esto genera mucho estrés.

Para poder enfrentar todos estos desafíos, las familias se han tenido que reorganizar. Así, para poder sobrevivir han reorganizado los roles y está apareciendo más que nunca la coparentalidad (paternidad compartida). Ahora, para que ambos padres puedan trabajar y hacer frente a todas las demandas, empiezan a compartir las funciones en el hogar. En ese sentido, las familias que lo han logrado están menos estresadas que las que no lo han hecho.

(Por Jackie Murillo)

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