¿Por qué el dinero es tan caro en Perú y qué hacen las FinTech para resolverlo?

07:09 22 Julio, 2019

Por Eric Stotz, Co founder y director de BuenGiro

Si las remesas que se envían mundialmente fuesen el Producto Interno Bruto (PIB) de un país, este sería un poco mayor a lo que producen Chile, Perú y Ecuador en un año, al llegar a los US$ 689.000 millones, cifra récord que alcanzó el envío de valor en 2018. Los datos del Banco Mundial muestran un crecimiento sostenido del mercado, y Latinoamérica no ha sido ajena a este proceso; de hecho, los flujos de dinero a la región han aumentado en promedio cerca de 9% anual desde el 2016, rozando los US$ 88.000 millones en 2018.

El valor de las remesas a nuestros países tiene tal peso que representa más del 10% del PIB en 5 de 15 naciones latinoamericanas, según el centro de investigaciones Diálogo Interamericano.

En Perú, a la tradicional recepción de remesas de peruanos en el exterior, que solo en 2018 ascendieron al récord histórico de US$ 3.225 millones (lo que representa un crecimiento de 5.7% con relación a 2017), se ha sumado la disruptiva demanda de transferencias por parte de nuevos residentes extranjeros en el país.

Aunque el mercado muestra solvencia y solidez, no todo son buenas noticias. En comparación con lo que sucede en otros países y regiones como Estados Unidos y Europa, en Latinoamérica en general y en Perú en particular transferir dinero es caro. Si bien el costo promedio mundial es de 7%, siendo los bancos (con cerca de 11%) y las oficinas de correo (con más de 7%) los que más cobran por el servicio, los países de ingresos bajos y medios como los nuestros llevan la peor parte.

Altos costos estructurales de bancos, poca innovación tecnológica en el sector y la baja competitividad en el mercado debido a las alianzas exclusivas entre grandes operadores de transferencia monetaria y correos y bancos nacionales (que representa en promedio 1,5% de la comisión, habiendo países en los que alcanza el 4%) han hecho que a lo largo de la historia enviar valor para los latinoamericanos cueste demasiado.

Una nueva generación de empresas FinTech ha quebrado el dominio de los tradicionales sistemas sobre las transferencias. Existen dos factores clave para entender por qué las compañías de tecnología financiera son una real solución al problema de las altas tarifas de envío. La automatización de los procesos de gestión a partir de innovación tecnológica y, en comparación a los bancos, la delgada estructura de gastos que mantiene al ser creada para un producto o servicio específico, reducen los costos en las transferencias internacionales.

Las FinTech apuntan a democratizar, agilizar y hacer baratos los envíos de dinero, que pueden realizarse desde una computadora o smartphone con conexión a internet. Al hacer uso de nuevas tecnologías que permiten que la gestión sea flexible y sobre todo transparente en cuanto al tipo de tasas de cambio, el usuario no solo cuenta con el control de su dinero de forma digital de comienzo a fin de la operación, también se mantiene al tanto de cuánto efectivamente será el monto que llegará a destino.

En tanto que la media global proyectada por el Banco Mundial es del 3% para el 2030, las FinTech en la actualidad ya operan con costos que van del 1% al 2%, dependiendo de la ruta de envío. La propuesta tiene impacto social y económico si tenemos en cuenta que bajas comisiones por giro revierten la actual situación en la que las familias receptoras ven reducido sus ingresos a causa de altas tasas. A su vez representa un claro avance a favor de empresas que antes enfrentaban elevadas tarifas por pagos y cobranzas a proveedores y clientes de otros países.

El diagnóstico común es continuidad del crecimiento de las remesas en Latinoamérica y mayor participación de las FinTech en el sector. Para este 2019 el Banco Mundial prevé que los flujos de envíos a países de ingresos bajos y medios se convertirán en la principal fuente de financiamiento externa, impulsado en gran medida por más gente que migra a otros países para encontrar mejores condiciones de trabajo y por la entrada en el mercado de nuevas verticales tecnológicas. En la actualidad, las FinTech con foco en servicio de remesas en Latinoamérica representan solo el 4,6% del total del ecosistema de startups del sector.

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