Oxfam: Pobreza en Perú aumentó y lucha contra la desigualdad se estancó

15:38 26 Febrero, 2019

La lucha contra la desigualdad en el Perú se ha estancado en los dos últimos años, y en muchos rubros críticos, ha retrocedido. Esta es una de las conclusiones del reciente estudio de Oxfam “Brechas latentes: índice de avance contra la desigualdad en el Perú 2017-2018”, el cual busca contribuir al diálogo entre los actores políticos y la sociedad civil para avanzar en la reducción y la eliminación de las brechas y barreras que impone la desigualdad.

El rebrote de la informalidad, la precariedad laboral, el retroceso en indicadores de bienestar de la población, y el aumento de la pobreza monetaria luego de más de década y media, son solo algunos de los puntos abordados en el estudio, el cual analiza el nivel de avance contra la desigualdad desde el punto de vista de la justicia tributaria, la inversión en las personas, el empleo digno, los derechos económicos de las mujeres y la gobernanza ambiental y de los recursos naturales, según el informe.

El Índice de avance contra la desigualdad en el Perú 2017-2018 utiliza la data oficial disponible como base para su análisis y responde al reconocimiento de que la desigualdad es un grave problema que afecta el bienestar y la estabilidad de la sociedad y que amenaza los derechos esenciales de las personas.

Justicia tributaria: severo retroceso que acrecienta brechas

El informe muestra que quienes más ganan no son quienes más tributan. Por el contrario, son dichos sectores losque se ven privilegiados por todo tipo de exoneraciones tributarias, mientras los ciudadanos se ven recargados de impuestos. En el 2016, los impuestos directos, como el impuesto a la renta,representaban el 38,1% del total recaudado mientras que en 2018 esa cifra se redujo a 37,6%. Es decir, el grueso de la recaudación proviene de impuestos indirectos como el impuesto general a las ventas y el impuesto selectivo al consumo (IGV e ISC), los cuales impactan a usuarios y consumidores.

Algo muy distinto ocurre en los países de la OCDE, donde el Impuesto a la Renta promedio representa el 11,6% del PBI, mientras que en Perú representa menos de la mitad (5,2% del PBI en el 2017), evidenciando lo regresivo que es nuestro sistema tributario. Y es que los países de la OCDEcuentan con sistemas tributarios dinámicos y sólidos que aseguran que los que más ganan sean quienes más paguen.

Aumento de la pobreza e inversión social insuficiente

El reporte también indica que aproximadamente 400 mil peruanos y peruanas cayeron en situación de pobreza en 2017, marcando así el rebrote de la pobreza monetaria en nuestro país, luego de más de una década y media de descenso sostenido. Así, la pobreza creció de 20,7% en 2016 a 21,7% en 2017, evidenciando el fracaso de las políticas sociales durante el periodo de estudio.

El gasto en programas sociales disminuyó. En el 2016 se destinaba un 2,8% del PBI a la protección y previsión social, mientras que en 2018 se redujo a 2,7%. En lo referente a educación, actualmente se invierte un equivalente al 4,3% del PBI, lo cual nos ubica aún lejos de la meta mínima del 6% del PBI establecida en el Acuerdo Nacional. Por otra parte, la anemia infantil aumentó de 43,6% en el 2016 a 46,6% en el primer trimestre del 2018, afectando a casi la mitad de los niños menores de tres años.

Armando Mendoza, investigador de Oxfam en Perú y autor del estudio, indica que “en su evaluación inicial de la candidatura del Perú, la OCDE señaló claramente que la persistencia de desigualdades económicas, sociales, de género, entre otras, era un problema central para la sostenibilidad de nuestro desarrollo y que la reducción de estas desigualdades tenía que ser una prioridad en nuestras políticas de estado (…)Nuestro país sigue estando muy lejos de los estándares de los países desarrollados en protección y previsión social. Nuestros niveles de gasto en salud y en educación como porcentaje del PBI están por debajo no solo del promedio de los países de la OCDE, sino que incluso están por debajo del promedio latinoamericano”.

Empleo digno: informalidad y precariedad son el pan de cada día

Durante el 2017 y 2018 la informalidad creció de la mano de la desaceleración de la economía y las inadecuadas políticas laborales. En 2016 el 28% de la PEA contaba con empleo formal, mientras que en 2018 se redujo a 27% de la PEA.

Asimismo, aunque el salario mínimo vital ha tenido un incremento moderado en el período de estudio, lo cierto es que en la actualidad escasamente cubre el 50% del valor de la canasta básica familiar. Esto tiene que ver con el hecho de que su valor real equivale a menos de la mitad de lo que equivalía el salario mínimo hace cuatro décadas.

Pero la desigualdad en el campo laboral no solo se refleja en remuneraciones insuficientes. Así, según cifras de la ONG PLADES, en el Perú apenas uno de cada cuatro trabajadores es formal y solo uno de cada dos tiene un empleo adecuado. En lo referente a la jornada de trabajo, uno de tres trabajadores labora más de 48 horas semanales y uno de cada cinco lo hace más de 60 horas semanales. Asimismo, se estima que más de 3 millones de personas laboran sin contrato formal de trabajo.

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