MIDIS presenta tres historias de peruanos que cambiaron sus vidas con la inclusión

09:59 11 Octubre, 2015

“Todos los que están aquí reunidos han recibido una tarjeta con una clave. ¿Es así? Esta clave les permite tener acceso a la cafetería, a las conferencias y a los diferentes eventos que se están desarrollando en estos días. ¿Usted la recibió señora? ¿No? Entonces no podrá acceder”. Así inició su participación Paola Bustamante, ministra de Desarrollo e Inclusión Social del Perú en el Seminario. Inclusión Social, en la Cumbre de Gobernadores del FMI y el Banco Muncial.

Bustamante explicó que esta misma situación la viven millones de peruanos y peruanas de diferentes partes del Perú y que no cuentan con “claves” que les permita acceder a los diferentes servicios básicos como salud, educación, alimentación, telefonía, luz, agua.

La ministra recordó además que en el 2011 mientras que el Perú tenía una de las economías que más crecía en América Latina, este crecimiento económico era percibido solo por quienes vivían en las principales ciudades del país, mientras que un millón y medio de peruanos vivía en extrema pobreza. Además cuatro millones y medio de peruanos no tenían agua apta para el consumo humano y dos millones y medio no tenía el servicio de electricidad.

“El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social nació con la responsabilidad de coordinar con otros sectores, entidades, instituciones para lograr reducir la desigualdad en el Perú y ello nos ha permitido conocer diferentes realidades en diferentes partes del país”, dijo la ministra.

Un giro de vida

Para graficar el avance social del país, la representante del ministerio compartió tres experiencias en las que se permitió un cambio en la vida de las personas.

Emiliana, nació en un distrito de Ayacucho. Sus padres eran humildes y trabajadores, y en la década de los 80 – que fue dura por el terrorismo- los padres de Emiliana fueron asesinados y ella tuvo que hacerse cargo de sus 6 hermanos. Luego de unos años, se casó y migró a Lima donde su esposo trabajaba como panadero. Emiliana aprendió el oficio. Por situaciones de la vida, tuvo que regresar a su ciudad de origen y puso en práctica lo que aprendió en Lima. Preparaba panes artesanales para ganarse la vida. De pronto, un ingeniero del ministerio se presentó en su casa y le propuso sumarse a unos talleres que ellos dictaban para aprender cómo se emprendía un negocio.

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Emiliana junto a sus amigas y vecinas aprendieron a preparar pan artesanal en base a siete semillas. Ello fue un éxito. Se presentó en diferentes ferias artesanales, hasta que tuvo la oportunidad de participar en Mistura. Después de esa experiencia, ahora Emiliana está implementando su planta para producir pan. Hoy en día sus hijos tienen la oportunidad de estudiar, y su hijo mayor participó del programa de Beca 18 y estudia en Lima. Emiliana, según comentarios de la ministra, rompió el círculo de la pobreza, ya que sus hijos tienen la oportunidad de estudiar y ella es una emprendedora.

Acceso a servicios

Otro de los avances que se han percibido en la realidad peruana es el acceso a servicios básicos.
La experiencia de Rayna, una mujer que vive en Santillana, distrito de Ayacucho, donde durante años no contaron con agua y tenían que caminar horas para acceder a ella. Tampoco tenían luz, y los niños estudiaban con velas. Recién el año pasado, llegó el agua, luz y saneamiento a Santillana. Con ello toda la población comenzó a ver el futuro de manera distinta. Rayda tiene un pequeño negocio y hoy tiene mejores condiciones, porque además cuenta con acceso a telefonía.

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“Con estos servicios comienza a generarse nuevas oportunidades para las personas, porque además les permite el intercambio. Ahora Rayda es una de los tres millones de peruanos que ya tiene los tres servicios básicos en simultáneo: luz, agua y telefonía”, remarcó la ministra Bustamante.

Nunca más invisibles

Otro de los graves problemas que enfrenta la realidad peruana, es el acceso al DNI. Y es que al no contar con él, muchas personas se vuelven invisibles para el Estado, según dijo Paola Bustamante. Pero ello ya se está atendiendo.

La experiencia de Demetrio, una persona que a sus 72 años ya pudo acceder a tener su DNI es un ejemplo de que se está trabajando en este problema.

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Demetrio es agricultor y cazador. Vive con su esposa en la comunidad Asháninka en Pasco. Para llegar a esa comunidad, se tiene que caminar días o ir en avioneta. Desde que Demetrio recibió su DNI, junto a otros miles de adultos mayores, forma parte del Estado, se vuelve visible para el Estado. Ello, además, le ha permitido acceder a una pensión con el programa Pensión 65.

“Resolver estas situaciones es urgente y necesario. Es tarea de todos los peruanos. Todos tenemos esa responsabilidad. La clave ya no es secreta”, comentó Bustamante.

La titular del ministerio indicó que se está trabajando muy fuerte para que los peruanos, más allá del lugar donde hayan nacido, puedan ejercer sus derechos a plenitud y acceder a más servicios de calidad. “Solo cuando eso suceda dejaremos de ser necesarios”, puntualizó.

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