Las nuevas conductas empresariales en la nueva normalidad

08:05 1 Junio, 2020

Los líderes empresariales deben plantear cambios en sus comportamientos a partir del cambios de valores con el propósito de salir nuevos y mejorados de toda esta experiencia; y de esa manera, mejorar nuestra relaciones como especie humana y con nuestro hogar, el planeta tierra. Estas fueron las reflexiones desde la parte humana de Susana Eléspuru, directora independiente de Empresas, durante el Conversatorio “Las nuevas conductas empresariales en la nueva normalidad” organizado por Apd.

Susana refirió que hemos empezado a desarrollar 3 hábitos en estas últimas semanas: usar la mascarilla, el distanciamiento social y lavarse las manos.

 

La protección al otro y la empatía

¿Qué significa realmente la mascarilla? Pues esta se usa no solo para protegerse a uno mismo, sino también, para proteger al otro. Para Susana, esta protección del otro se traslada al mundo empresarial en la empatía, un valor que se espera en los líderes empresariales.

En el ámbito empresarial es importante que el líder de la empresa sea empático desde una ámbito emocional con los trabajadores. Hoy, con emociones como la angustia y la ansiedad, el líder tiene un rol importante y ese el de informar. Comunicarse de forma frecuente con cada uno de sus colaboradores para entender mejor lo que están viviendo. Dicha comunicación no debe restringirse solo al plano laboral, sino también trascender al plano personal.

La supervisión tradicional del empleador debe cambiar en el teletrabajo. Susana consideró que es necesario cambiar la manera de operar, debiendo transmitir más los objetivos que se buscan en los trabajadores y darles el espacio para que puedan desarrollarlos. ¿Cómo? con comunicación frecuente, reuniones para medir avances, pero sobretodo, siendo empáticos en el sentido de brindarles flexibilidad y reconocer que hoy estamos en un momento de adaptación.

 

Lejos pero cerca

El segundo hábito es el más duro y difícil, porque va en contra de nuestra humanidad. El valor que más apreciamos es la vinculación humano y para estar vinculados la comunicación es la principal herramienta.

En este punto, el CEO también tiene un rol activo. Debe de comunicarse con los trabajadores, emitir un mensaje que transmita tranquilidad, seguridad y, si ese no es el caso, transparencia. Asimismo, es muy importante reconocer y agradecer el esfuerzo que están realizando los trabajadores “desde las trincheras”.

Por otro lado, los CEOS tienen que ser empáticos también con sus clientes y proveedores. No pueden tener una relación distante, tienen que reconocer que el mundo es interdependiente y que no van a salir adelante sin ellos. En ese sentido, se requiere de una comunicación con la plana gerencial para que ambos sepan que están allí con el fin de ir engranando los modelos y trabajar en conjunto.

 

Lavado de manos y del mundo

Para Eléspuru, el ambiente no es el contaminado, sino, que los humanos son el virus. Entonces, qué hacer para dejar de serlo, se preguntó. Para ella, es salir nuevos y mejorados de esta pandemia. “Tenemos que valorar el planeta, asumir esa responsabilidad y actuar”.

En el ámbito empresarial, los gremios generalmente reportan el porcentaje del PBI que representan sus asociados pero nunca el porcentaje que representa su huella de carbono. “Lo que no se mide no se cuestiona”. Así, Eléspuru refirió que este es el momento para hacer algo al respecto.

Podría decirse que no es una prioridad, pero es precisamente ahora que las empresas están innovando, reinventando sus modelos de negocio y sus procesos. Eléspuru invocó que, en este proceso, se incorporen criterios de desarrollo sostenible.

En este punto, el directorio también tiene un rol. Es el momento de introducir y desarrollar temas de desarrollo sostenible en la agenda del directorio, valorar el planeta y hacernos cargos.

(Por Jackie Murillo)

Comparte en:

Vea también