Opiniones

Las bromas sexistas en el trabajo. ¿Puede afectar nuestro negocio?

Gisela Peralta

Directora General de la Consultora BRU

11 Marzo, 2024 / 12:57 pm

“No tiene talento, pero es muy buena moza. Tiene buen cuerpo y es otra cosa. Muy poderosa en televisión. Tiene un trasero que causa sensación”

¿Quién no ha escuchado esta canción?, para algunas personas esto sólo es una broma, el coro de una canción popular. No obstante, detrás de esta letra, se refleja un estereotipo de género relacionado a que la belleza de las mujeres
importa más que su talento. ¿Qué pasaría si esta “broma” la trasladamos al mundo laboral?

Las bromas sexistas son burlas que pueden contener medias verdades sobre estereotipos de género. El sexismo es una expresión basada en la idea de que algunas personas, casi siempre mujeres, son inferiores. También podrían darse bromas hacia aquellos hombres que no siguen el estereotipo masculino y expresan mayor vulnerabilidado características socialmente asociadas a las mujeres. Estas bromas ejercen discriminación implícita cotidiana para quienes las reciben. En el estudio Mujeres en el lugar de trabajo del 2023, la consultora Mckinsey, reveló que las microagresiones (burlas) cotidianas tienen un impacto grande y duradero en las mujeres, quienes son más propensas a
recibirlas en comparación con los hombres. Especialmente aquellas con identidades tradicionalmente marginadas, pueden ser confundidas con personas de nivel más bajo y escuchar comentarios.

“Las bromas sexistas son burlas que pueden contener medias verdades sobre estereotipos de género" 

En un ambiente de trabajo, las bromas sexistas pueden ser el reflejo del lenguaje informal que es permisible en la empresa y que puede afectar negativamente en la cultura interna, al equipo directo como también podría impactar en la reputación de la organización o de personas líderes a través de declaraciones o comportamientos discriminatorios (inconscientes) en atención al cliente o incluso en campañas de comunicación/Marketing. Todo esto adicional a la problemática relacionada al hostigamiento y acoso sexual laboral, que podría ser lo más evidente con las bromas de contenido sexual, la cosificación de la mujer a través de mensajes, comentarios o imágenes.

Minimizar las bromas sexistas en el ámbito laboral no promueve a generar el cambio porque el “humor” es parte de nuestra cultura popular y tiene un gran impacto en la brecha de género. El antropólogo Alexander Huerta-Mercado, en el libro “Feliz Seré” explica cómo el humor está impregnado en la cultura popular, desde Aristóteles, quién remarcó que la comedia es una forma de demostrar superioridad y humillar a partir de los defectos de la otra parte o Sigmund Freud, quien dijo que el humor era una válvula de escape para contenidos reprimidos. Hoy en día, los memes son una forma más de compartir estas semiverdades de forma inmediata y viral.

Por ende, depende de cada persona entender cómo afectarán estas medias verdades en nuestro relacionamiento y toma de decisiones en ambientes de trabajo. El lenguaje crea realidades y plasma nuestro entorno. Si bien hemos avanzado en la brecha de género, aún queda camino por trabajar. Burlarnos de la situación de desigualdad no fomenta el cambio, por el contrario, perpetúa estereotipos o roles de género. Seguimos creyendo que las mujeres no pueden generar ingresos igual que los hombres, a pesar de su preparación. Por ejemplo, según el INEI, la brecha de género salarial es 25% en el Perú (% del ingreso masculino que excede al femenino). Regiones como Pasco llegan a 35.58% y en Lima Provincia 35.54%.

Las mujeres trabajan menos horas y en empleos más precarios. Trabajo asalariado (40% mujeres y 51.2% hombres) más hombres pueden trabajar más tiempo por ende ganar más. Las mujeres hacen trabajo de cuidado de hijos o familiares que es no remunerado.

Vivimos en una sociedad machista, racista, homofóbica, depende de nosotros desaprender lo que nos han enseñado antes o cuestionar esta realidad. No es una tarea fácil, sin embargo, como profesionales líderes empresariales que entendemos la evolución de la sociedad, deberíamos prepararnos más en temas sociales porque impactan en los negocios, en nuestros equipos, en nuestras familias. La sostenibilidad del negocio tiene componente social, económico y ambiental.

“Vivimos en una sociedad machista, racista, homofóbica, depende de nosotros desaprender lo que nos han enseñado antes o cuestionar esta realidad” 

Por ejemplo, una empresa en el sector construcción que apostó por capacitar a mujeres de la zona, en el manejo de equipos pesados para la minería, a pesar de la gran resistencia que tuvo al inicio por la creencia de que era un trabajo para hombres y las burlas iniciales, logró reducir costos asociados al mantenimiento de las máquinas dado al cuidado que ellas brindaron en comparación de sus pares hombres. Este programa le hizo acreedor de un reconocimiento por su avance en equidad de género, iniciativa win/win.

Cambiar involucra decisión. Vivimos en una época de cambio cultural, transformación digital, parte de nuestra evolución es entender esta desigualdad más allá de nuestro entorno y cómo esto afecta en nuestras decisiones empresariales.

¿Qué podemos hacer?

– Políticas o manuales de diversidad e inclusión o enfocados en lenguaje inclusivo.

– Sensibilización a las personas líderes, no sólo en diversidad o equidad de género sino en comunicación inclusiva. Errores vamos a cometer, en lo que deberíamos prepararnos es en tener el liderazgo para afrontar las conversaciones difíciles que puedan haber post situaciones.

– Capacitación en la organización, especialmente para los equipos de comunicación, talento, atención al cliente o áreas relacionadas.

Como personas líderes, agentes de cambio, asumamos el compromiso de entender cómo un comentario o broma sexista
perpetúa estereotipos que buscamos cambiar.

Aún hay mucho por trabajar, sigamos conversando y aprendiendo del tema.