La felicidad no debe ser buscada sino encontrada

11:31 17 Febrero, 2017

América Latina y El Caribe con todos los problemas que presenta, es la región más feliz del mundo, y ello se explica porque en estas comunidades todavía tienen mucha importancia la familia y los amigos, en contraste con los países más desarrollados en los que la independencia y soledad priman y las estadísticas de suicidios son cada vez mayores.

Así empezó su charla “Cómo mejorar la felicidad y los valores”, Jorge Yamamoto suda, fundador de la consultora Bienestar y Productividad, doctor en Psicología y Magister en Antropología de la PUCP, invitado por ISIL.

Yamamoto explicó que de acuerdo a los estudios realizados por su equipo, y basados en las investigaciones publicadas en Springer (portal web de publicaciones científicas), la felicidad latinoamericana se basa en la importancia que se le da a la familia y a los amigos. “Cuando se tiene un problema, la familia y los amigos siempre estarán para acompañar, mientras que en las sociedades más desarrolladas el lema ante los problemas es “give me alone” y las personas resuelven sus problemas solas formando parte de una sociedad cada vez más aislada”.

Antecedentes

El recurrir a la familia y amigos tiene sus antecedentes en las épocas primitivas en que los hombres tuvieron la necesidad de organizarse en tribus para sobrevivir. “Estar excluido del grupo era como ponerse un palito de dientes en la espalda y quedar servido como bocadito para los depredadores”, comentó Yamamoto.

“Entonces, en el cerebro se conectó la inclusión social, la pertenencia, la vida familiar y amical positiva, con una señal que indicaba que las cosas estaban saliendo bien en la vida. Cuál era esa señal? El sentimiento de felicidad, mientras que por el contrario, al estar excluído se activa en el cerebro una luz roja de peligro que te alerta de que te pueden comer los depredadores”, dijo.

La felicidad no es el fin de la vida, como propuso Aristóteles, tampoco es el fin de la sociedad como ahora proponen las Naciones Unidas, sino que es un indicador potente, emocional, de si vamos bien o mal para una meta súper ordenada que está inserta en la naturaleza de nuestra evolución. Por ello, la felicidad no debe ser buscada sino encontrada, explicó.

La felicidad sostenida todavía se puede observar en algunas comunidades tradicionales de la sierra donde el bien común y la colaboración se practican, aunque cada vez esto es más escaso pues el Perú se está acercando al modelo de las sociedades más desarrolladas.


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(Artículo publicado en Gan@Más # 43, Setiembre 2016)

 

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