Herramientas para implementar programas Anti Corrupción

10:12 25 Octubre, 2021

Por: Ing. Edmundo Lizarzaburu PhD. – Universidad Esan / Mg. Gustavo Florez. – Universidad Esan

Los constantes casos de corrupción de los que hemos sido testigos en los últimos años, someten a los gobiernos a un desgaste de credibilidad con serias consecuencias tales como: debilidad de las instituciones públicas, falta de confianza en los procesos administrativos, aumento de la informalidad, entre otras, y generándose un alto daño reputacional para todas las entidades públicas y de manera indirecta a las privadas.

Todo esto, sumado a que, los países en general se enfrentan a situaciones que van desde demoras administrativas pasando por situaciones de conflicto de interés, falta de integridad y, problemas o actos de corrupción, se puede ir generando poco a poco un proceso de deslegitimación del ejercicio público, lo que genera un encarecimiento en los procesos, generándose sobre costos.

Por ello, la construcción de esa legitimidad y la reputación, debe de ser recuperada y gestionada día por día posibilitando así, el control mediante mecanismos de informacion abierta y, dar a conocer la valoración que tienen los ciudadanos del gobierno mediante políticas de transparencia tanto de los actos, como de las decisiones.

 

A contramano, una Administración innovadora supondría afrontar el panorama actual ejerciendo un liderazgo que permitirse alinear estrategias normativas con sistemas que utilicen la tecnología para medir la calidad de los servicios públicos a fin de garantizar su constante mejoría, incorporando, por ejemplo:

. Plataformas ágiles para acceso a la información (en entidades y sobre todo reguladores y supervisores).

. Buscadores más amigables para el ciudadano.

. Canales de denuncias efectivos, con generación datos auditables e indicadores.

. Repositorios institucionales con las memorias e información más relevante, donde se puede evidenciar la información más relevante de cara a los grupos de interés.

. Tableros o dashboard (tanto de reguladores, como de entidades supervisoras y/o ejecutoras) con métricas que resalten la eficiencia y no solo el incumplimiento.

Según Guerrero Gutiérrez una entidad colectiva como un gobierno, empresa privada o una asociación civil se les puede considerar “transparentes” cuando hacen pública la entrega a cualquier persona interesada (stakeholder) información sobre su funcionamiento y procedimientos internos (no información confidencial), sobre la administración de sus recursos, sobre la calidad de los bienes o servicios que ofrece, sobre las actividades y el desempeño de sus directores, empleados y servidores[1]

 

De otro lado, resulta necesario imprimir más fuerza a temas de la administración electrónica (innovación y gobierno digital) y gestión eficiente de la inter-operatividad institucional, pero no solo desde el marco normativo o contractual (convenios), sino sobre todo en la incorporación en el accionar diario (continuidad de negocio, seguridad de la información, sites alternos, entre otros).

Es por ello que la implementación de manera eficiente del uso de las Tecnologías de la Información y tecnología en general (Harvard y software) podría generar una relación permanente y cada vez menos asimétrica entre el gobierno y los ciudadanos.

Según Janowski[2] la evolución del gobierno digital se centra en cuatro etapas distintivas: la Digitalización como la aplicación de la tecnología en el gobierno, la transformación entendida como la utilización de la tecnología para mejorar los procesos internos del gobierno, el compromiso o gobernanza electrónica que transforma las relaciones entre gobierno, ciudadanía y empresa y la Contextualización que impacta en los sectores externos al gobierno. Cada etapa constituye un eslavo superior y más desarrollado. El modelo que se presenta a continuación tiene una aspiración evolutiva.

 

Si estas iniciativas se concretan podríamos pasar a un siguiente estadio de desarrollo en la labor publica: la transparencia a todo nivel, la implementación de una cultura de integridad en todos los niveles, incorporación del modelo de prevención y gestión integral de riesgos (trazabilidad) y una óptima gobernanza corporativa e institucional que busque desarrollar ejes claros de desarrollo. Es deber del estado prepararse para estos cambios, y de los ciudadanos exigirlo.

De esta manera, de la intersección entre las tecnologías de la información y el gobierno de lo público se debe de desarrollar la gobernanza electrónica, que responde a procesos convergentes de carácter más amplio que vaya más allá de la visión puramente tecnológica o puramente normativa y que contribuye a la transparencia, la gobernanza y reducción de conflictos de interés y potenciales mitigación de actos de corrupción.

A fin de que realmente funcionen los cambios propuestos es necesario el compromiso del estado, el alineamiento del aparato público, el liderazgo en cada uno de los órganos decisores a fin de no incurrir en una transparencia “cosmética” y más bien si generar una verdadera y sólida cultura de transparencia.

Finalmente, la necesidad de este cambio redunda en la aplicación de la Gestión Integral de Riesgos que permita evitar desviaciones representativas en el logro de los objetivos y generar el cumplimiento de las normas y procedimientos para lograr la esperada Gobernanza Pública, Gobernanza Insitucional.

1] Guerreo Gutiérrez, Eduardo. Para Entender la transparencia, Nostra Ediciones, China, 2008, pp11-12

[2] Janowski, T (Digital government evolution: From transformation to contextualización. Governmment Information Quaterly, 32, 221-236.

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