EY Perú: Los desafíos para reducir los niveles de contaminación post COVID-19

15:23 14 Abril, 2020

Durante las crisis, lo primero que se tiende a mostrar son los daños que ésta deja o que dejará en el corto y largo plazo, como es evidente; pero dentro de todas ellas, siempre existen escenarios o ambientes que se llegan a beneficiar. En la actual crisis de salud en la que el mundo se encuentra, gracias en buena parte a las medidas preventivas tomadas por los gobiernos a lo largo del globo, que promueven el aislamiento social para evitar los contagios de COVID-19; el mayor beneficiado ha sido el medio ambiente.

“El mayor desafío socioambiental que tenemos una vez levantada la cuarentena es elegir un camino para estimular una economía que frene el cambio climático. Los gobiernos de todo el mundo están implementando estímulos económicos y paquetes de apoyo para mantener a flote a las personas, las empresas y las economías. La implementación urgente es necesaria pero también es necesario asegurarnos que estas medidas faciliten el camino hacia una economía más sostenible y que no perpetúen un futuro con altas emisiones de gases de efecto invernadero, como fue el caso de la reactivación económica luego de la crisis financiera del 2008-2009”, explicó Nadia Malpartida, Gerente de Sostenibilidad y Cambio Climático de EY Perú.

En nuestro país existe una regulación que busca evitar la contaminación en el ambiente, y que deberá ser respetada -ahora más que nunca- por las empresas una vez levantada la cuarentena el 26 de abril. A continuación, EY Perú te muestra cuáles son las normas más relevantes:

– Ley General del Ambiente (Ley N° 28611): mediante esta regulación, en el Perú se reglamentan aspectos relacionados a la materia medioambiental. En ella, se plantea a los ciudadanos una serie de derechos para garantizar un medioambiente saludable, equilibrado y apropiado para el desarrollo de la vida, así como una serie de deberes. Esto último, parte del supuesto de que todos estamos obligados a contribuir a una efectiva gestión medioambiental y a proteger el medioambiente. Asimismo, la norma también incluye lo respectivo a Estándares de Calidad Ambiental (ECA) y Límites Máximos Permisibles (LMP).

– Estándares de Calidad Ambiental (ECA): son indicadores, los cuales miden la concentración de elementos, sustancias u otros, en el aire, agua o suelo. Tienen la finalidad de establecer metas que representan el nivel a partir del cual se puede afectar significativamente el medioambiente y la salud humana.

– Límites Máximos Permisibles (LMP): establecidos para sectores como hidrocarburos, pesca, cemento, minero metalúrgico y transporte vehicular. Establecen que, si se supera el valor determinado por los LMP, la Organización de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) se encargará de investigar y determinar las razones de la excedencia para tomar las medidas correctivas del caso, en coordinación con autoridades y otros actores locales.

– Ley Marco de Cambio Climático (Ley N° 30754): norma que cuenta con un marco institucional e instrumentos para la gestión integral del cambio climático, así como con medidas para una adaptación y mitigación de las adversidades hacia el mismo. Entre otras cosas, esta norma diseña e implementa programas, proyectos y actividades orientadas a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); la captura de carbono; el cambio progresivo de los modelos de consumo, y de la matriz energética, a energías renovables y limpias; y la eficiencia energética en los diversos sectores productivos y extractivos a nivel nacional.

Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, el 23% de todas las muertes a nivel mundial son atribuidas a riesgos medioambientales, donde se incluyen la contaminación del aire, agua y suelo, así como los cambios climáticos y ecosistémicos producidos por el ser humano. Ante ello, la especialista de EY Perú, comenta que “este es un problema que nos afecta a todas las personas, pero no a todas por igual. Son las personas en pobreza y pobreza extrema las más afectadas por la contaminación. La actual crisis por el COVID-19 ha provocado una reducción momentánea de la contaminación atmosférica debido a la paralización de algunas industrias, como la industria aérea, y el teletrabajo que disminuye la movilización de millones de colaboradores. Si esta reducción se mantiene y continúa, ello tendría un impacto significativo en la salud de las personas alrededor del mundo. Es necesario que el Estado se ponga firme para que este respiro en cuanto a la contaminación ambiental se mantenga en la medida de lo posible una vez levantada la cuarentena”.

El desafío para disminuir los niveles de contaminación atmosférica y frenar los efectos del cambio climático, desde el sector empresarial, es priorizar el uso de energías renovables, gestionar sus emisiones de GEI y desarrollar nuevos métodos de producción y tecnologías más limpios orientados hacia una economía circular, en la que el diseño de los productos, la utilización de materias primas y las cadenas de suministro faciliten la reutilización y el reciclaje durante todo el ciclo de vida. “Con las personas consumiendo lo necesario y las industrias facilitando que los productos regresen a la cadena de producción para ser utilizados, en lugar de materia prima, el mundo sí podría llegar al 2050 con los recursos naturales suficientes para poder abastecer a la población”, finaliza la experta.

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