“Esta comenzando a ocurrir un rechazo a la globalización que es preocupante”

11:13 2 Julio, 2020

La gobernanza global no está funcionando. La pandemia lo dejó bastante claro. “Combatir la pandemia uno a la vez (cada país de manera individual) es igual que designar un rincón específico de la piscina para orinar”. No funciona. Leonardo Maldonado, arquitecto y Gerente General de Gulliver, reflexionó sobre la obsolescencia de la gobernanza global durante el Singularity Virtual Summit Chile 2020 organizado por Singularity U Chile.

¿Por qué los países no han sabido lidiar con el coronavirus? A juicio de Maldonado es porque no han aceptado una profunda verdad y es que está gobernanza -inventada al finalizar la Segunda Guerra Mundial- ya quedó obsoleta.

 

En ese sentido, dijo que esta comenzando a ocurrir un rechazo a la globalización que es preocupante porque esta lógica de que no somos capaces de gobernarnos como humanidad ha promovido que aparezcan unos personajes muy particulares, en distintos países, promoviendo que su nación está por sobretodo, promoviendo el aislamiento y de superioridad de su país, que puede ser muy efectivo con propósitos electorales, pero muy dañino para resolver los grandes problemas que tenemos como humanidad, porque nadie podría resolver el calentamiento global como un país individual, sino lo tendríamos que hacer entre todos. Anotó que en vez de rechazar la globalización, lo que se debe hacer es actualizar la gobernanza, de tal manera que encarne efectivamente la rapidez y necesidades del siglo XXI. Para ello, se necesita de colaboración extrema. Maldonado refirió que los gobiernos están acostumbrados a la colaboración tradicional, es decir, colaborar con los grupos o personas que conocen, confían y, especialmente, con los que compartan una opinión igual.

 

Sin embargo, el mundo corre a una velocidad imparable, por lo cual no sirve este tipo de colaboración para resolver los problemas actuales. Concretamente, Maldonado señaló que se han establecido los 17 objetivos de desarrollo sostenible u ODS. Ninguno de estos desafíos tiene sentido si son enfrentados de manera aislada- a nivel país.

De esa manera, tiene que existir un trabajo en conjunto. Esta colaboración extrema supone colaborar con personas de opinión distinta, personas de las cuales se desconfía, caso contrario, no se van a llegar a las metas planteadas. “El desafío de actualizar nuestra gobernanza es infinitamente complejo” cree Maldonado, pero es fundamental.

¿Cómo funciona esta colaboración extrema? A través de cuatro estrategias. Dos tienen que ver con el contexto y dos con los compromisos. Del primer grupo, es necesario cultivar una épica común, una interpretación que permita al mundo reconstruirse conjuntamente. Si dos enemigos están en un mismo barco y hacen un hueco en el barco para dañar al otro es poco inteligente, pues al fin al cabo se perjudicará a sí mismo. En nuestro caso, todos estamos juntos en este mismo barco -el planeta- y lo estamos destruyendo.

Otra estrategia es entrelazar stakeholders, es decir, encontrar una manera de trabajar juntos a pesar de pensar distinto. No se tiene que supeditar al colectivo para trabajar juntos, lo que funciona es ponerse de acuerdo sobre ciertos temas para trabajar en algunas cosas durante determinado tiempo. De esa manera, más flexible, más en red y acorde con los tiempos, será más sencillo.

“Si somos capaces de construir distintas iniciativas en que cada uno libremente, de unirnos, sumarnos y colaborar; si somos capaces de ir trazando las distintas voluntades de los distintos actores y; somos capaces de buscar constantemente sinergias, no solo entre las iniciativas, sino, entre todos los actores; entonces, la verdad es que trabajar juntos no es tan difícil. Podemos trabajar juntos sí tenemos un desafío en común”, reflexionó Maldonado.

La siguiente estrategia es comprometer en serio al empresariado. Es evidente la fuerza e impacto que tienen sobre los ODS. Es necesario incluirlos, los gobiernos por sí solos no son suficientes. Finalmente, se debe buscar comprometer a la ciudadanía para lograr un cambio cultural. Los movimientos como #Blacklivesmatter o los acontecimientos recientes en Chile (2019) evidencian el impacto que tiene una ciudadanía organizada.

(Por Jackie Murillo)

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