¿Es la Economía Naranja nuestra oportunidad de emerger en mercados de crecimiento?

11:24 23 Enero, 2019

Por Maria Stella Salamanca, Master en Finanzas de la Universidad ESAN.

“Hacer parte al mundo de nuestro mundo” podría ser una excelente definición de la tarea que América Latina enfrentará en la nueva era del conocimiento a través de su cultura, biodiversidad y talento.

Las tecnologías disruptivas, la industria informática y el arrasador despliegue de innovación con el que los países industrializados compiten para ganar participación de mercados; se convirtieron en el eje principal del ecosistema emprendedor globalizado. Sin embargo, Latinoamerica no es ajena a las desventajas competitivas que nos aleja de esta realidad, como el limitado acceso al conocimiento, el internet y la carencia de infraestructura tecnológica.

Pese a ello, las nuevas tendencias económico-creativas y sostenibles, abren una oportunidad en la que nuestra región podría emerger, a través de nuestra originalidad para innovar desde nuestra riqueza natural y patrimonio. Para contextualizarnos mejor en este nuevo escenario, es preciso conocer de donde nace el interés por las industrias creativas y la cultura como motor de desarrollo.

En el año 2001 el autor John Howkins definió el arte de generar valor a los bienes y servicios a partir de la propiedad intelectual en su libro “La economía creativa: Cómo las personas hacen dinero de las ideas” y ya para el 2011 la economia creativa había generado 4,3 billones de dólares, Sin embargo fue en el año 2013 donde se produjo una real revolución a partir de los estudios que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) elaboró en cabeza de los funcionarios Felipe Buitrago e Iván Duque sobre la contribución de la creatividad como un elemento integral del desarrollo económico y social.

La economía naranja o economía creativa tiene como fin genera riqueza a partir de la propiedad intelectual como materia prima bajo un moderno ecosistema que abarca los conceptos de creativad, arte, turismo, diseño, publicidad, desarrollo de software y servicios de tecnología de la información; implementados en escenarios de innovación.

¿Y puntualmente en qué se traduce este ecosistema? El Institute For the Future (IFTF) en su publicación “El futuro de la economía naranja, formulas creativas para mejorar vidas en América Latina” logró describir cómo a través de motores de desarrollo como la narrativa, las geografias, la tecnología, las finanzas y el trabajo; implementados en escenarios innovadores permitarán alcanzar un desarrollo sostenible en la región.

Para citar un ejemplo, podríamos mencionar la aplicación de los motores de tecnología y finanzas aplicados en el ámbito de innovación, que dieron como resultado las cadenas de bloques para la autentificación o blockchain que permitieron democratizar la propiedad intelectual y dar a los creativos la seguridad de que se les reconozca y se les pague por los productos que crean. Otro claro ejemplo fue la aplicación de los motores de las geografías (biodiversidad) y la tecnología inspirados en la naturaleza que dieron origen a Glowee, la compañía que usa al biomimetismo y la biología sintética para crear un conjunto de productos y servicios innovadores que reducen el daño humano al medio ambiente. Y por último pero no menos relavante podriamos mencionar la unión de los motores geografía y trabajo para crear esquemas de financiamientos, canales de inversión y redes de protección social a través de programas de subvención compartida como For Assets Risks.

Pero ¿Cómo bajo estos escenarios, los emprendedores latinos tenemos la oportunidad de generar valor y conquistar mercados emergentes? La clave está en sumergirnos para emerger. Sumergirnos en conocer de cerca las necesidades sociales de nuestros paises para transformar necesidades en oportunidades, sumergirnos en la biodiversidad para transformar riqueza natural en riqueza conceptual, sumergirnos en la ancentralidad cultural para transformar leyendas en creaciones y diseños.

Finalmente, me quedo con la definición del tamaño del mercado que la Economía Naranja ofrece a la nueva generación de emprendedores, citando la publicación del BID que menciona: “Si la Economía Naranja fuera un país, sería la cuarta economía del mundo, ocuparía el noveno lugar como exportador de bienes y servicios, y representaría la cuarta fuerza laboral del planeta”.

Por lo anterior, el color naranja, color de la creatividad , cultura e identidad será el color de la bandera de la nueva generación de emprendedores que entienden que la diversidad de nuestra cultura nos hace únicos en medio del mundo.

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3 Comments
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Carlos Quezada
Carlos Quezada
26 Enero, 2019 12:33

El análisis hecho en este artículo es bastante ligero, los temas de emprendimiento se vienen tocando desde hace varios años en los diferentes campos de estudio y no aporta nada nuevo, tal vez si el público objetivo fuese estudiantes de pregrado del año 2005 significaría algo digno de tomar en cuenta, pero no es el caso. Por otro lado, la propuesta de tener citas y ejemplos que no logran conectarse entre sí, termina dejando sin espacio a la autora para realmente analizar el tema propuesto sobre cómo América Latina está ingresando en la economía mundial.

Maria Stella Salamanca
Maria Stella Salamanca
30 Enero, 2019 23:06
Reply to  Carlos Quezada

Carlos Quezada, buenas noches. El artículo no trata de tocar el emprendimiento como una novedad en sí, sino de aterrizar el concepto que recientemente ha cobrado importancia en el ecosistema emprendedor de America Latina: La Economia Naranja. Considero además de gran importancia las citas, más cuando tratas de contextualizar de dónde parte un concepto. Tanto asi, que si hubieras detallado en ellas, entenderías que era imposible hablar de la economía naranja en el 2005, dado que el concepto fue acuñado recien en el 2013 por el BID. Por otra parte, la conexión entre el concepto que desarollo en la publicación… Read more »

Carlos Valcarce
Carlos Valcarce
24 Enero, 2019 08:07

Muy interesante el análisis desde la perspectiva de sumergirse para identificar en nuestra ancentralidad cultural leyendas y transformarlas en creaciones y diseños, un gran desafío para países con culturas milenarias como el caso del Perú, desafío para los emprendedores.

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