EMPRESARIO QUE SE HIZO DE ABAJO

20:18 2 Julio, 2012

Parece que fuera sólo ayer cuando el hoy congresista de la República José Luna recorría las riveras del río Rímac. Aún puede sentir el sonido del río, mientras él y sus amigos buscaban entre latas de leche Gloria, plásticos, vidrios y fierros del basural. Aun siente el latido de su corazón de niño aventurero, que siempre soñó con la fórmula para vencer la pobreza. Y es que aunque entonces tenía apenas 9 años, los momentos difíciles y los retos que uno se traza en la vida quedan grabados vivamente en la memoria. Desde entonces, y como jugando, José empezó en el mundo de los negocios. Por las mañanas iba a su Colegio de Caja de Agua en San Juan de Lurigancho, y en la tarde junto a hermanos y amigos iban al río a reciclar para luego venderlo a un camionero recolector. José, que desde pequeño tuvo un olfato natural para los negocios se daba cuenta que el camionero ganaba mucho más. Por eso, alcanzada la pubertad, buscó algo más rentable.

En la secundaria empezó a comprar polos y plásticos directamente de fábricas para venderlos en el Mercado Central. La mecánica de sus tiempos era casi la misma; estudiar en las mañanas de lunes a viernes y vender de 3 a 8 pm, con la gran diferencia que ahora los fines de semana lo dedica de lleno a la chamba. Fue justamente gracias a ese tesón, que pudo dar el gran salto de ambulante a emprendedor, tras acumular un capital aceptable. Comprando la maquinaria necesaria, armó su propio taller y empezó a producir sus propios polos y

medias convirtiéndose en un proveedor importante del mercado limeño en su local de Chacarilla de Otero. Junto a él, sus parientes huancavelicanos Esteban Aquilino Flores, Manuel y Juan Espinoza, entre otros, abrieron también talleres de ropa de empresas que con el tiempo se convertirían en reconocidas marcas como Kansas, Apache, Pierre, Topi Top o Spa.

Hoy rememora todos esos momentos por los pasillos del Congreso de la República, donde ejerce su función como Padre de la Patria por el Partido Solidaridad Nacional. Y pese a que su carrera política comenzó hace más de 10 años, él quiere que se le reconozca como el empresario que se hizo de abajo. De hecho, pese a su vida de ajetreos y responsabilidades políticas, cada vez que se cruza en los aviones con sus antiguos compañeros de negocios y emprendedores como él, se ponen a cantar juntos Ambulante soy. “Ni ellos ni yo hemos dejado de ser los mismos de antes, no han perdido su esencia ni olvidan de donde vienen”, nos dice.

 

PIONERO EN  EL SECTOR EDUCATIVO 

A inicios de la década del 70, y pese que su negocio resultaba rentable, José comenzó a ver más allá: quería entrar a la universidad porque sentía que se podían abrir nuevos mundos para él. Y no se equivocó. De forma paralela al negocio empezó la carrera de Economía. Fue entonces que comenzó a apostar por un rubro todavía en pañales: las telecomunicaciones y la informática. Comenzó comprando y reparando computadoras, así como partes de equipos, acumulando un capital que le permitió comprar muchas más y generar un stock importante de ventas. Contaba entonces con sólo 20 años. Así fue que sin querer entró al sector educación: “La educación empezó como un sub producto. Luego, empecé a crear laboratorios de cómputo, alquilando equipos completos a los colegios nacionales y particulares. Ahí me doy cuenta que el rubro iba a crecer. Empecé a estudiarlo y a preparar gente para promover este sector”, cuenta.

Ya en 1986, creó el Instituto Socio Económico Latinoamericano (ISEL), una ONG que permitía la transferencia de nuevas tecnologías a las personas de menos recursos. La ONG enseñaba inglés y computación gratis para los niños de los clubes de madres de los Conos de Lima, pudiendo nivelar la carencia de las escuelas públicas en estas materias. José nos cuenta que se

llegó a capacitar hasta 25 mil niños cumpliendo así su gran objetivo social. “Desde que empecé a saber algo de economía la trasladé a la gente que era como yo”, afirma. Luego de ese exitoso proyecto comunitario, en 1992 finalmente crea el grupo TELESUP: “Pensé en cómo hacer la gran revolución de la informática y telemática. Vimos que en otros países se dictaban cursos a distancia, virtual y semipresencial, como hoy lo hacen las escuelas de negocios”, relata. Así, TELESUP se convierte en el primer instituto tecnológico e informático con cursos a distancia a nivel nacional, llevando educación técnica en forma virtual a 48 sedes, incluyendo provincias bien alejadas. La demanda estudiantil fue tan grande, que a partir del año 2000 el grupo crea la Universidad Privada Telesup con carreras como Administración, Turismo y Hotelería, Derecho Corporativo, Ingenierías, Marketing y Psicología. El grupo posee actualmente alrededor de 35 mil alumnos. Todo un gigante en el rubro.

 

SU VISIÓN COMO EMPRESARIO Y POLÍTICO 

Pero la política también está presente en la vida de este audaz y exitoso empresario. Una carrera política que comenzó en 1999 cuando es elegido regidor y poco después congresista. Él recuerda como entonces recibió total apoyo de esa gente a la que él antes apoyó: “Postulé y gracias a Dios, me ayudaron las madres y sus hijos de los comedores populares, aquellos con quienes vengo trabajando desde 1986. Gracias a ellos que viven en los Conos logré la mayor votación.” Fue a ellos que les hizo la promesa de servir en la política y de no servirse de ella. Por eso, cada mes cobra un sol. Todo el resto de su sueldo es donado a deportistas destacadas y a personas pobres. Él lo explica: “A mí me conmueve cuando veo pobreza y entiendo que es por falta de 2 cosas: falta de ganas y fuerza para salir de ella; y falta de oportunidades que el Estado no brinda como educación y salud para que todos puedan tener igual oportunidad de éxito. Si no tienes buena alimentación hasta los 7 años, ya no va a ser igual. Un país debe dar eso. Con ese sueño fui al Congreso”.

Por ello, como congresista impulsa medidas que generen las oportunidades y condiciones que tanto reclama. Así, se ha vuelto un promotor de las pequeñas y medianas empresas (Mypes) y de leyes que faciliten su regulación y crecimiento. Ha buscado agilizar o eliminar trámites administrativos y requisitos burocráticos que no faciliten el surgimiento de Mypes y combate la corrupción para evitar la fuga de recursos que puedan dinamizar la economía. Desde su visión, considera que el modelo a imitar es el de los tigres asiáticos: “Tiene que haber un libre mercado que permita la competitividad e innovación entre las grandes, medianas y pequeñas empresas. El secreto es la competitividad; lo que hizo Japón, China, Corea, Taiwán, Vietnam para tumbarse al coloso de Europa y a los norteamericanos. Como economista, creo que en los próximos 50 años, el bloque asiático va a cambiar al mundo”. Entonces, la pregunta cae por su propio peso. ¿El Perú puede superar a estos países? José responde sonriente: “Claro que si, tenemos muchas cualidades y en recursos somos superiores a ellos. Ganas hay, inteligencia hay, y coraje hay; por ello mi apuesta es por los provincianos, ellos tienen más fuerza. Por eso cuando me preguntan que nos hizo diferentes a los empresarios de San Juan de Lurigancho y por qué otros fracasan, digo que éramos bien pobres y teníamos hambre de luchar. Los peruanos que emergemos somos de pelea.  Aquí está la cuna del Imperio Inca pues”.

De otro lado, también ha puesto especial énfasis en la defensa de los consumidores, pues señala que el modelo económico debe estar acompañado por justicia, protección de los intereses del país y organismos reguladores fuertes. Por eso fue uno de los artífices del Código de Defensa de Consumidor. “Me tocó a mí sustentar el proyecto de Ley de Defensa del Consumidor. Conseguimos consenso y la ley se aprobó por unanimidad en el pleno del Congreso. Entregué 70 mil libros a la ciudadanía para que tomen conocimiento de sus objetivos y beneficios”, agrega. Otra preocupación en su labor congresal es el sistema financiero. Él considera que todavía le falta implementación tecnológica a nivel nacional y que además hay una concentración del crédito en pocos bancos, por lo que espera que los grupos emergentes empiecen a mirar el sistema financiero y promuevan la creación de bancos enfocados en las Mypes.

José cree que las cajas rurales y municipales cumplen un papel importante en ese sentido, pues dan acceso al crédito y asesoría a los empresarios emergentes. De esta manera, apoya toda iniciativa legislativa que esté dispuesta a fortalecer la tecnología y competitividad del sector financiero, y estimula la creación de Cajas.

De esta forma, este exitoso emprendedor, pionero de la educación informática, colaborador de causas sociales y hoy congresista del Perú, tiene muchas lecciones que dar gracias a una vida de esfuerzo y trabajo constante. Cuando le pedimos una última lección para aquellos emprendedores que lo miran como ejemplo, nos dice: “Como viejo micro empresario emergente digo, no miren al Perú como su mercado. Ya es tiempo que empecemos a ver al mundo como mercado. Yo les aconsejo, miren el mundo asiático. Vayan a ese mercado. Eso significa que tenemos que aprender el idioma inglés y el chino mandarín.” A tomar nota entonces de las palabras de José.

 

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