“El Punto del Dulce” y la I.E. Abraham Valdelomar ganan Premio en Ayacucho

17:59 16 Noviembre, 2018

El premio del Concurso “Promuevo Alimentación Saludable en mi Comunidad” este 2018 es para El Punto del Dulce. Julia Licla Carhuaz (48), profesora y su hija Yoselyn Licas (25), estudiante de economía son microempresarias de la Planta 255 de PAN-SOY en el distrito de Carmen Alto, Ayacucho.

Julia y Yoselyn ingresan al Programa en el 2017, presentadas por la Municipalidad de Carmen Alto como aliado, con quienes hemos suscrito un convenio de Cooperación Interinstitucional y quienes han apoyado a la microempresa prestando sus instalaciones para diversas actividades y difundiendo su trabajo. Julia y Yoselyn son microempresarias PAN-SOY y reconocen que esta institución les ha dado la oportunidad de mejorar su condición de vida, les ha brindado maquinaria semiindustrial, capacitaciones y acompañamiento para cumplir el sueño de tener su pastelería propia, ampliar su mercado y tener mayores ganancias.

El concurso fue para ellas una gran oportunidad y rescataron una receta que ha estado en su familia desde hace más de 20 años, convirtiendo el tradicional budín en un delicioso budín de sangrecita con piña y chancaca de cabuya (endulzante natural), alimento con alto valor nutricional. Madre e hija culminaron las pruebas con mucho esfuerzo, pues es difícil aminorar el sabor de la sangrecita en un postre, por ello utilizaron cocoa, canela molida, bagazo de soya, extracto de soya y chancaca de cabuya en las dosis exactas, con la asistencia técnica de PAN-SOY, brindando asesorías durante todo el proceso con personal especializado.

El Punto del Dulce es una microempresa con responsabilidad social que desde el 2017 ha entregado alrededor de 28 mil raciones de alimento nutritivo a adolescentes de 1ero y 2do de secundaria de la I.E. Abraham Valdelomar, con quienes ha trabajado de la mano para obtener el primer lugar en las tres fases del concurso, pues tanto el director, como docentes y alumnos estuvieron completamente involucrados.

Julia, madre de 4 hijos dejó Lucanas en Puquio, vendiendo todas sus pertenencias para vivir en Huamanga. Están en el negocio de la panadería desde hace 20 años y con los panes que no lograban vender, elaboraban los budines.

Para Yoselyn, ser microempresaria en el Perú es un reto diario, pues al inicio alquilaban hornos para producir panes y ahorraban hasta el último sol. Vivía junto a su madre y tres hermanos en un cuarto alquilado. Ahora, tienen casa propia, un local propio de producción y una panadería.

“Lo más gratificante de hacer microempresa, es que hacemos también responsabilidad social al brindar 100 raciones diarias de alimento preparadas con altos estándares de calidad e higiene, a personas en mi comunidad. Nuestro premio es la sonrisa de los niños que cada día esperan una ración”, cuenta Yoselyn.

“Este premio nos llena de felicidad, porque somos de una región como Ayacucho, somos fuertes y sobre todo mujeres empoderadas” Remarca.

Yoselyn cursa estudios de economía y reconoce que el Perú es un país exportador de materia prima, pero que falta transformar las grandes riquezas del país. “Nosotros queremos transformar los productos de mi región, porque son muy nutritivos y no son conocidos. Nuestro reto es transformar lo que tenemos y no usamos, en insumos de calidad”.

“Nuestro sueño es tener un carro propio, para transportar nuestros panes a las 4 de la madrugada”, indica Yoselyn.

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