Efraín Aguilar alista nueva producción: ¿O besas o no besas? para tratar el tema del sobrepeso

08:11 20 Agosto, 2015

Efraín Aguilar, actor, productor y director de exitosos programas televisivos, expresó su confianza de que la televisión de ficción en el Perú contará con programas de calidad de exportación, gracias a que en los últimos años se elevó la productividad de las miniseries y se añadieron controles para eliminar antiguos defectos de producción.

Durante su participación en la VIII Cumbre Pyme APEC 2015, organizado por Comex Perú, consideró que en el siglo XX la televisión en los países subdesarrollado ha sido la mayor fuente de ingresos, comparado incluso con sectores como la minería o el petróleo. “La razón es que empieza a entrar el espectáculo, la diversión a los hogares. La radio y la televisión encuentran terreno virgen y que tuvo la suerte de invertir en estos medios se encuentra con una veta de oro impresionante”, dijo.

Recordó que a finales de la década de los 50 e inicios de los 60 en el Perú solo había dos canales: el 4 y el 5 (antes canal 13), que se repartían la torta publicitaria. “Había tanto dinero que no importaba dar grandes sueldos, ni perder el tiempo, muy poco se reciclaba y aunque las producciones fueran malas aún había utilidades para repartir. Era la época de oro, con grandes fiestas”, mencionó.

Sin embargo, Aguilar comentó que esa situación llevó a problemas como la falta de planteamiento profesional y otros defectos que hasta hoy se arrastran en la televisión nacional. “Las cosas se hacían de modo informal, a la criolla. Así pasaron los años y cuando entró la televisión a color, llegaron más recursos, la publicidad en televisión era imprescindible para promocionar las marcas, pero seguía la informalidad”, indicó.

Maltrato al artista

El productor televisivo contó cómo en estos años los artistas sufrieron una serie de maltratos por parte de los directores o gerentes que tenían la última palabra en el canal “al extremo que se volvieron déspotas, dictadores y sátrapas”. Ante ello, consideró que las personas que lograron salvar a los productos televisivos fueron los artistas gracias a su talento.

“Antes, para hacer una telenovela te citaban a las 7 de la mañana y te quedabas grabando hasta la 1 o 2 de la madrugada. El actor no tenía vida social. Los libretistas escribían sobre la hora, pero los programas se consumían porque era lo que había, seguía siendo negocio pese a la mala calidad”, mencionó.

Aguilar sostuvo que todo esto empezó a cambiar cuando a fines del siglo pasado empezó la competencia con el ingreso de más canales de televisión abierta. “En estos tiempos, la idea era hacer un producto de ficción en menos tiempo posible, con mayor calidad y que sea rentable. Para eso había que romper con diversos virus que tenía la televisión, lo cual se empezó a gestar cambiando la mentalidad de los gerentes que antes se metían en todas las producciones y modificaban cosas porque eran los jefes”, manifestó.

Empiezan los cambios

El conocido productor comentó que cuando trabajaba en Panamericana Televisión conversó con los gerentes para incluir en su cláusula de trabajo autonomía e independencia, es decir, sin las intromisiones de superiores en sus producciones. Indicó que también le dieron carta libre para contratar a los técnicos en iluminación, escenografía y ambientación para que realicen el trabajo en el menor tiempo posible, con el fin de empezar a grabar lo más antes posible.

Mencionó que la primera serie donde aplicó este nuevo esquema se llamó Taxista Ra Ra, donde empezaron a hacer las grabaciones de un programa en un solo día, y no en tres días como tardaba antes. Luego, se planeó la necesidad de hacer un programa de gran productividad y de trabajo permanente para el actor, para lo cual inventó el término ‘teleserie’. Bajo este formato empezaron a crear el programa Mil Oficios con situaciones divertidas pero sin un final. Así, empezaron a grabar a las 9 de la mañana y cerraban a las 5 de la tarde.

“Se inició un proceso de respeto a la actividad artística, de la mano con un incremento de la productividad. Se hacían cinco programas semanales para el horario estelar durante tres años con menor inversión”, afirmó. Aguilar reconoció que hubo enormes errores y fallas de principiante, pero que al final se convirtió en el primer programa de la televisión peruana.

Dijo que también terminó con el hecho de que el productor hiciera todo, para lo cual contrató dos jóvenes asistentes para que lo acompañen y empezar a delegar funciones. De tal modo, actores, técnicos y libretistas se especializaron en su trabajo. “Cada vez que veía el programa encontraba algún error que me hacía jalar los pelos y justamente por eso no se vendía la serie en el exterior, porque faltaba calidad”, señaló.

Entonces, ese fue el norte para la siguiente producción de Efraín Aguilar: Al fondo hay sitio. “Nos propusimos trabajar profesionalmente. Se convenció a los dueños de América Televisión para que les paguen a los actores durante los dos meses previos de capacitación. De este modo empezamos a grabar con personajes ya construidos, lo que antes se hacía en el camino. El talento propio de los actores les sirvió de mucho a los libretistas”, destacó.

Una vez editado el programa, Aguilar se sentaba con su equipo de producción para ver el producto en un proceso de control de calidad y volver a hacer escenas si fuera necesario. “Dentro de nuestro criterio alcanzamos una calidad bastante óptima. Si continuamos con estos canones, vamos por buen camino en la televisión y ahora espero productos con calidad de exportación”, recalcó.

Aguilar reveló que se tiene previsto para el próximo año la salida al aire de su nueva producción ¿O besas o no besas?, que expondrá la problemática de las personas con sobrepeso.

¿Televisión basura?

De otro lado, el productor recomendó a los jóvenes que califican a los programas nacionales como ‘televisión basura’ a que hagan marchas y luchen para que el Estado les de sus propios canales de televisión en las universidades donde estudian. “San Marcos debería tener su propio canal o medio; con eso, los estudiantes podrán decir que lo que hacen no es televisión basura, y el Estado está en la obligación de apoyarlos”, dijo tras poner como ejemplo las televisoras que pertenecen a dos universidades chilenas.

“El Perú debe ser como una producción, en donde todos tenemos un papel, tenemos que participar con proyectos e ideas, no ser el simple criticón, que a todo le ve defecto, eso atrasa a un país; envidiar el éxito ajeno o que creamos que todo lo debe dar el Estado nos atrasa. Somos un país pobre, pero toda nuestra riqueza está en nuestro talento. Hagamos de nuestras virtudes un producto, un negocio; seamos un país pobre pero con ganas de ser rico”, concluyó.

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