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Día del Artesano: conoce y aprecia las artesanías más emblemáticas de Perú

Muchas de ellas han sido declaradas Patrimonio Cultural de la Nación.

Gan@Más

Redacción digital

redaccion@revistaganamas.com.pe

19 Marzo, 2024 / 9:32 am

Una de las manifestaciones que evidencian la magnífica riqueza cultural de Perú es la artesanía. Este invalorable legado de nuestros antepasados, expresado en conocimientos y técnicas que transforman diversos tipos de materiales o materias primas en objetos de genuina belleza, se transmiten de generación en generación e identifican a los diversos pueblos que son representados por eximios cultores y creadores de este arte popular.

El universo de las artesanías peruanas es vasto y muchas de ellas han sido merecedoras al reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación. Y hay también muchos notables artesanos y artesanas cuya fructífera trayectoria les ha llevado a ser distinguidos con el premio nacional Amautas de la Artesanía Peruana y como Personalidad Meritoria de la Cultura.

 

 

Día del Artesano

El Día del Artesano Peruano, que se celebra hoy, 19 de marzo, se instituyó en julio de 2007 con la publicación y entrada en vigencia Ley 29073-Ley del Artesano y del Desarrollo de la Actividad Artesanal. Esta conmemoración valora el talento, la competitividad y la creatividad del artesano peruano.

 

 

La mencionada norma define a la artesanía como la actividad económica y cultural destinada a la elaboración y producción de bienes, ya sea totalmente a mano o con ayuda de herramientas manuales e incluso medios mecánicos, siempre y cuando el valor agregado principal sea compuesto por la mano de obra directa y esta siga siendo el componente más importante del producto acabado.

El producto artesanal reúne valores histórico, cultural, utilitario y estético, que cumplen una función social reconocida en la que se emplean materias primas originarias y que identifican a la población de un determinado lugar del país.

A propósito de la celebración del Día del Artesano, el próximo 19 de marzo, conozcamos y apreciemos algunas de las artesanías emblemáticas de Perú.

Tapiz mural ayacuchano

Este arte tradicional, de raíces ancestrales, destaca por su original valor estético y por ser expresión de la memoria histórica y la identidad cultural del pueblo de Ayacucho. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación el 5 de octubre de 2023.

 

 

En la primera mitad de la década de 1960, las temáticas del diseño de los tapices eran costumbristas, con presencia de elementos como huacos, deidades, animales o iconografía andina. Se utilizaban tintes naturales, el hilado de la lana se realizaba a mano con la pushka o huso (herramienta compuesta por una vara de madera de chonta y por un eje, igualmente de madera, denominado piruro) y se confeccionaban, principalmente, frazadas.

 

 

A mediados de la referida década, los artesanos se organizaron como cooperativa y recibieron el apoyo de los voluntarios del Cuerpo de Paz de Estados Unidos, que en ese entonces llegaron a Ayacucho para la comercialización del tapiz decorativo: promovieron que los tejedores creen nuevas, diversas y coloridas piezas para atraer a los turistas, en especial a viajeros europeos, como potenciales clientes.

 

 

De igual manera, el Cuerpo de Paz influyó en la incorporación de nuevos diseños, como mariposas, flores, estrellas o “cholitas” con trenzas; a la par que introdujeron el uso de tintes sintéticos, la mecanización del proceso de hilado y se reemplazó la urdimbre de lana por la de algodón, lo que adelgazó significativamente el hilo y redujo el peso de los tejidos.

 

 

Por todo ello, se amplió la capacidad de oferta y se empezaron a producir piezas tales como: tapices de diferentes tamaños, pies de cama o corredores. Hacia la década de 1980, se introdujo en Ayacucho el hilado industrial, así como se produjo un giro en el diseño hacia la abstracción y el manejo tridimensional para generar imágenes con movimiento, luces y sombras.

 

 

En lo que respecta a los insumos y procedimientos de producción textil que involucran el tapiz decorativo de Ayacucho, se parte desde la adquisición de la fibra o materia prima y la extracción de tintes naturales vegetales, para luego proceder con el teñido de la materia prima, su secado y, finalmente, el tejido de la pieza. Cabe resaltar que, en relación con el teñido, actualmente, son pocos los maestros que preservan el uso de tintes naturales vegetales en sus creaciones, puesto que la gran mayoría recurre al uso de tintes sintéticos por ser más accesibles y fáciles de usar.

 

 

Los portadores de estos conocimientos textiles se auto identifican como tejedores. A su vez, por su ubicación y arraigo territorial en distintos barrios tradicionales de Ayacucho, se identifican como tejedores de los barrios tradicionales de Santa Ana, de Carmen Alto, de Magdalena, de Belén y de Puca Cruz, como también de otros barrios de origen más reciente como Yuraq Yuraq, la Picota, Pilacucho y Huascahura, residiendo en estos últimos, en su mayoría, tejedores jóvenes que se independizaron y abrieron sus propios talleres textiles.

 

 

Los talleres de los tejedores se caracterizan por funcionar en la propia vivienda, conformándose una casa-taller. En esta, se transmiten los conocimientos textiles a nivel intrafamiliar.

 

 

En la actualidad, los tejedores que se dedican a la producción de tapices provienen de la tradición de la confección de la frazada ayacuchana, la cual rescata iconografías propias de las culturas preincas. Este tipo de frazada era producida y vendida tanto como en Ayacucho, al igual que en regiones tales como Junín y Puno. Varios de estos artesanos cuentan aún con algunas muestras de sus primeras frazadas, las cuales se caracterizan por mantener tonalidades marrones, blancas y, en algunos casos, guindas y fucsias.

 

 

Los talleres familiares de mayor renombre, en los que se elabora el tapiz ayacuchano, son los de los Gómez, los Laura, los Oncebay y los Sulca (habiendo sido reconocidos como Personalidad Meritoria de la Cultura los tejedores Honorato Oncebay Coras y Alfonso Sulca Chávez). Igualmente, destacan los tejedores Hernán Bajalqui, Víctor Moisés Bravo, José de la Cruz Arango, Ciprián Fernández, Gerardo Fernández, Alejandro Gallardo, Jesús Manuel Gómez Salma, Edmundo Huaranca, Jesús Huarcaya, Alfredo Jayo, Nicolás Llamocca, Macedonio Palomino, Marcelino Pomataylla, Ciriaco Sosa, Benigno Quispe y su hijo Leoncio, Alejo Fernández y su hijo Inocencio, y Fortunato Gallardo y sus hijos Emiliano, Oscar y Luis.

 

 

Arte de tejer Huni Kuin

El Ministerio de Cultura declaró como Patrimonio Cultural de la Nación, el 18 de febrero de 2022, a los conocimientos, saberes y prácticas asociados al arte de tejer Huni kuin por su original valor estético, simbólico y ritual. Asimismo, por la preservación, transmisión y trascendencia de las tecnologías tradicionales que dicho arte involucra; todo lo cual forma parte de la memoria histórica y la identidad cultural de este pueblo amazónico que habita en el distrito y provincia de Purús, en la región Ucayali.

 

 

El término Huni Kuin, que significa “personas verdaderas” en castellano, es la forma como se autonombran los integrantes del pueblo originario también conocido como Cashinahua. Actualmente, se asienta hacia el sudeste de la Amazonía peruana, en los territorios de la Reserva Comunal del Parque Nacional Purús, en la provincia y distrito de Purús, departamento de Ucayali, hacia las cabeceras de los ríos Purús y Curanja.

 

 

De acuerdo a la división de las tareas conforme a la organización social tradicional, el tejido es una actividad femenina y también la producción de cerámica, de adornos de semillas y la pintura corporal. El aprendizaje del tejido cumple una función ritual, dado que deben darse una serie de ceremonias para garantizarlo, así como una memoria acuciosa para recordar el variado repertorio de diseños en uso. La hamaca es, probablemente, la pieza más destacada de su producción textil, principalmente por su importante función doméstica.

Cerámica Kichwa de Lamas

Los conocimientos, saberes y prácticas del pueblo Kichwa de la provincia de Lamas, asociados a la producción de cerámica fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación el 7 de setiembre de 2021, por el original valor estético y simbólico en el arte de la alfarería y por la importancia de la preservación, transmisión y trascendencia de sus conocimientos tecnológicos tradicionales y de raíces prehispánicas fomentados por las mujeres de este pueblo; todo lo cual forma parte de la memoria colectiva y de la identidad cultural del referido pueblo, así como de los habitantes del departamento de San Martín.

 

 

Entre las manifestaciones culturales del pueblo kichwa de Lamas resalta su producción alfarera en la que predomina la utilidad a la estética; ello debido a su tradicional manufactura por parte de las mujeres para fines de autoconsumo y uso doméstico, empleando técnicas completamente artesanales. Las piezas de cerámica se caracterizan por ser pesadas, de alta dureza, en ocasiones porosas y asimétricas, así como resistentes a la corrosión y al desgaste. Antiguamente, estas piezas no eran pintadas, pero en la actualidad se usan ciertos pigmentos orgánicos de la zona para su decoración.

Arte de la cerería en Ayacucho

El arte de la cerería en Ayacucho fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, el 27 de enero de 2020, por tratarse de una expresión de arte tradicional efímero que expresa la profunda devoción y la identidad del pueblo ayacuchano.

 

 

Uno de los aspectos en los que se manifiesta la devoción es la ornamentación, con ceras y velas, de las andas procesionales de las imágenes religiosas sobre todo en la Semana Santa. Dicha ornamentación se produce en función de la estructura arquitectónica de cada anda. Esta se expresa en un trabajo especializado que se realiza en talleres familiares liderados por maestros artesanos cereros conocidos como adornistas, en alusión a su trabajo de decoración de las andas procesionales.

Tejidos en qallwa de Cajamarca

El 15 de noviembre de 2019 fueron declarados como Patrimonio Cultural de la Nación los conocimientos, técnicas y prácticas asociados a la producción de tejidos en qallwa en la provincia de San Miguel, departamento de Cajamarca.

 

 

El reconocimiento responde a que son resultado de sofisticadas técnicas de creación textil, además de ser testimonio de antiguos y vigentes intercambios culturales y económicos entre la población de San Miguel y distintas poblaciones del norte del país, constituyendo hoy un símbolo de la identidad cultural de esta provincia de Cajamarca.

 

 

Los tejidos de San Miguel se confeccionan a partir de telares de cintura o qallwa similares a los empleados en la época prehispánica. Estos implementos dan nombre a la tradición textil de este pueblo. La continuidad de su práctica en San Miguel supone la vigencia de conocimientos y saberes de profundas raíces prehispánicas, así como un proceso de adaptación hasta alcanzar sus características actuales.

Tejido del cachiguango o ela

Los conocimientos, saberes y técnicas asociados al tejido del cachiguango o ela del pueblo urarina fueron declarados, el 11 de julio de 2019, como Patrimonio Cultural de la Nación por ser expresión de la creatividad y talento de las portadoras de esta tradición, por constituir el eje alrededor del cual gira el universo e identidad cultural de este pueblo ubicado en el distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, y por guardar especial importancia para asegurar la sostenibilidad de los ecosistemas naturales que rodean a sus comunidades.

 

 

La elaboración del cachiguango o ela consiste en pasar los hilos o aune por un bastón superior e inferior. El bastón superior se encuentra a un metro y medio de altura y está atado a dos horcones que se encuentran clavados en el suelo. La distancia que separa a los bastidores superior e inferior varía dependiendo de la longitud del tejido y el ancho depende de la tejedora, aunque no excede los 50 centímetros. La distribución de los hilos se realiza por colores, de acuerdo al estilo de cada tejedora y, con una tensión precisa y similar entre todos ellos, se entrecruzan a modo de un ocho alargado entre los bastones superior e inferior.

Retablo ayacuchano

El 10 de junio de 2019 fueron declarados como Patrimonio Cultural de la Nación los conocimientos, las técnicas y la iconografía asociados a la producción del Retablo ayacuchano, del departamento de Ayacucho, por su transcendental trayectoria histórica y artística, la originalidad y vigencia de su sistema de producción en el que destaca la fusión del modelado escultórico y la armonía pictórica.

 

 

Asimismo, por la creatividad de sus portadores que se encuentra en continua interacción con su entorno, lo cual es producto de un singular proceso desarrollado en los periodos virreinal y republicano, que es símbolo de la identidad ayacuchana y del arte tradicional peruano.

 

 

Para hacer la caja se utiliza madera de tamaño relativo, acorde a la cantidad de escenas y pisos que se desea dar a la pieza. La caja es cerrada en el lado posterior y abierta al frente, lleva un frontón en la cima y puertas adheridas a los lados con cuero. El trabajo empieza con el blanqueo de la caja con yeso, una vez seca, la superficie es policromada y decorada con motivos vegetales. Al interior de la caja, según los niveles o pisos que presente, se componen las escenas a partir de figurillas hechas de pasta, las cuales se elaboran de yeso cernido con agua y harina (algunos retablistas usan papa molida y jugo de níspero).

 

 

La masa obtenida es modelada a mano o formada en moldes para componer las figurillas. Una vez secas, las figurillas se pulen y se pintan, para luego fijarse en la caja con pegamento. La pintura empleada es de tipo azoico, conocida como anilina. El proceso pictórico implica ciertas fases: una vez modelada la figurilla, se alisa con cuchillas, luego se blanquea con estuco fino mezclado con cola de carpintero aplicado con un fino pincel; una vez seca se procede con el encarne o la aplicación del color de la piel acentuando el rubor en el rostro; se prosigue con la coloración de la vestimenta; se aplica sombreados y finalmente se dibujan los ojos y la boca.

Diseños yonga del pueblo yine

El Ministerio de Cultura declaró, el 28 de mayo de 2019, como Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, saberes y técnicas asociados a la producción de los diseños yonga del pueblo amazónico yine, en reconocimiento a su importancia para la memoria histórica y su organización social, así como para la continuidad social de los patrones estéticos tradicionales y las prácticas rituales, así como por ser expresión de la creatividad y el talento de los portadores de esta tradición.

 

 

La denominación ‘yine’ significa “verdaderos seres” y es relativamente reciente ya que antes eran conocidos como Chotaquiros, Piras, Simirinches y Piros, siendo esta última una denominación que les fue dada por el pueblo Konibo.

 

 

Yonga es una palabra de la lengua yine que designa los diseños hechos a mano con líneas de color sobre un fondo contrastante. Yongata es el término que se utiliza para nombrar a la acción de pintar líneas de diseños yonga y es diferente de sagata, término que se refiere a la acción de cubrir una superficie con un color homogéneo. Los diseños yonga se pueden aplicar solo a ciertos objetos y superficies como algunas vasijas de cerámica (los recipientes o kajpapago para servir cerveza, los cuencos o kolpeto para servir comida y la tinajas o gashgaji para fermentar la masa de yuca del masato), la ropa (la cushma o jeji mkalu de los hombres, la falda pampanilla o mkachri mkalnama de las mujeres, y la bolsa o tsapa para cargar las pertenencias. La forma más compleja de diseños yonga es aquella que caracteriza la ropa, la cerámica y el cuerpo de las mujeres durante la pishta, festividad con mayor relevancia social del pueblo yine.

 

 

Piedra de Huamanga

El 17 de abril de 2019 fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación los conocimientos, técnicas y la iconografía asociados al tallado en piedra de Huamanga o escultura en alabastro de la región Ayacucho, por tratarse de una expresión que tiene una importante trayectoria histórica y artística, al estar plenamente vigente en las prácticas sociales, culturales y económicas de la sociedad ayacuchana, así como por la creatividad y el talento de los artistas portadores de esta tradición.

 

 

Si bien la talla en piedra se dio desde tiempos del antiguo Perú, está documentado que desde los inicios de la colonia se comenzó a tallar el alabastro o Piedra de Huamanga, piedra semejante al mármol, pero más blanda y translúcida. La provincia de Huamanga en la región Ayacucho, es el lugar donde se encuentran sus mejores canteras y a ello se debe su denominación.

Cerámica de Quinua

El Ministerio de Cultura declaró, el 15 de marzo de 2019, Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, saberes y prácticas relacionadas a la elaboración de la cerámica tradicional del distrito de Quinua, provincia de Huamanga, departamento de Ayacucho, en tanto constituye un medio de expresión artística y social, a través de la cual se transmite la cosmovisión, memoria histórica y tradición oral de la población del distrito de Quinua.

 

 

Asimismo, en mérito a que las diversas piezas producidas continúan siendo utilizadas tanto en la vida diaria como en los espacios rituales y festivos de Quinua, dando continuidad a prácticas y saberes que se transmiten de generación en generación; y, por constituir un medio de vida que contribuye significativamente a la economía y desarrollo de las familias del distrito y cuenta con un valor de representación como expresión fundamental de la identidad del pueblo de Quinua.

 

 

El proceso de elaboración de la cerámica de Quinua implica una serie de conocimientos y técnicas que definen la particularidad de esta expresión del arte ayacuchano.

Cerámica de Checca Pupuja

La declaración como Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, técnicas y prácticas asociadas a la producción de cerámica tradicional de la comunidad de Checca Pupuja, del distrito de José Domingo Choquehuanca, provincia de Azángaro, departamento de Puno, se oficializó el 2 de marzo de 2019.

 

 

Ello responde a que se trata de una manifestación que da cuenta de los intercambios culturales y artísticos entre las prácticas alfareras prehispánicas y las instauradas con el Virreinato en el altiplano peruano, cumpliendo en la actualidad un rol fundamental en la vida social, cultural y ceremonial de la comunidad, siendo un símbolo de la capacidad creativa de sus hacedores y de su relación con su entorno natural, por lo cual se la establece como un componente central de la identidad de los pobladores de la comunidad de Checca Pupuja.

 

 

El amplio repertorio de la cerámica de Checca Pupuja puede distinguirse en aquella que cumple funciones domésticas como ollas, platos hondos y jarras, y la que responde al fenómeno del sincretismo cultural, teniendo una función ceremonial como el toro, las chuwas o platos ceremoniales, la apajata y la incalimita.

Tablas de Sarhua

El 29 de octubre de 2018 fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación la pintura tradicional de Sarhua o Tablas de Sarhua, del distrito de Sarhua, provincia ayacuchana de Víctor Fajardo, por ser producida y salvaguardada por sus portadores, constituyendo una herencia importante de sus antepasados que, desde tiempos prehispánicos, es considerada una vía de comunicación, así como el medio clave para generar directrices que organicen la vida social del pueblo.

 

 

Del mismo modo, porque promueve la manifestación de la creatividad andina y la conservación de la memoria familiar y colectiva, reproduciendo un modo particular de representación de los mundos interiores y exteriores de Sarhua, aquellos que incorporar visiones sobre ellos mismos, pero también sobre los otros; porque representa un elemento cultural genuino del pueblo, aquel que da sustento a la especificidad de la cultura e historias sarhuinas.

Cuando se habla de la pintura tradicional sarhuina se hace referencia específica a las famosas Tablas de Sarhua, conocidas también como tablas pintadas, qellqas o simplemente tablas. Estas denominaciones casi consensuales son empleadas para aludir a unas piezas multiformes de madera, que llevan, en uno de sus lados superficiales, dos tipos de elementos: en primer término, resaltan dibujos pintados de personajes, animales, plantas, objetos, escenas u otros diseños, y, en segundo término, aparecen textos escritos en castellano, quechua o ambos.

Cerámica en Raqchi

El Ministerio de Cultura declaró, el 27 de setiembre de 2018, Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, saberes y prácticas asociados a la producción de cerámica en Raqchi, distrito de San Pedro, provincia de Canchis, departamento de Cusco, en tanto constituyen un legado del Tahuantinsuyo que ha sido transmitido de generación en generación y que conserva la memoria histórica y plástica del pueblo de Cusco.

 

 

La cerámica de Raqchi ha mantenido la iconografía del estilo Inca, compuesta por una serie de representaciones y simbologías decorativas, finamente dibujadas, dispuestas en serie o alternadas, a lo largo de bandas o niveles, cubriendo de este modo la totalidad de la pieza con excepción de la base, siguiendo un criterio de perfecta simetría.

 

 

Los diseños son principalmente geométricos, cubriendo un rango amplio que va desde las líneas paralelas, ajedrezados, rombos, cuadrados, triángulos, cruces, volutas, a veces en forma de tocapus, motivos simétricos inscritos en un marco cuadrado. Estos diseños se combinan con imágenes muy estilizadas de plantas, insectos, aves, peces, serpientes, camélidos y personas en trajes antiguos, dispuestas en el mismo orden que los diseños geométricos.

Bordado del Colca

Los conocimientos, saberes y prácticas asociados al bordado en el valle del Colca, en la provincia de Caylloma, departamento de Arequipa, fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación, el 15 de agosto de 2018, por la importante riqueza técnica, valor histórico, tradicional y artístico de los contenidos iconográficos y simbólicos que estos comunican, los mismos que se encuentran fuertemente enraizados en la cosmovisión Collagua y Cabana, como parte de un proceso de empoderamiento de la identidad cultural de la población del valle del Colca.

 

 

El bordado en el valle del Colca es importante porque constituye una notable innovación cultural del mestizaje andino acorde con la modernidad del siglo XX. Una feliz determinación de una fina sensibilidad artística que, sin afectar su estructura social, económica y cultural, permitió a la población continuar afirmando su identidad y vivir con plenitud.

 

 

Se trata de una adopción técnica conforme a un estilo de vida marcado por las festividades religiosas, que implica el lucimiento de estos trajes bordados dentro de la jerarquía de roles que manda la práctica social, ahora convertida en tradicional. Estos bordados son una de las formas de expresión de una cultura mestiza empoderada y son parte central de la danza del Wititi, declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2009 e inscrita por la Unesco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2015.

Máscaras de Paucartambo

El 15 de junio de 2018 fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación los conocimientos y las técnicas en la elaboración de las máscaras de Paucartambo de la región Cusco, en reconocimiento a la continuidad, valor social y cultural de las máscaras relacionadas a las danzas de la Festividad de la Virgen del Carmen de Paucartambo, expresión de artes plásticas que contiene la memoria histórica y estética, y que es parte de la identidad cultural del pueblo de Paucartambo.

 

 

La creación de los vestuarios y las máscaras de las diferentes danzas que caracterizan a la Festividad de la Virgen del Carmen de Paucartambo se ha dado en función de los roles sociales y rituales que cumplen los personajes que las integran, como también según los materiales y técnicas disponibles en la región.

 

 

La diversidad de máscaras se produce en tanto hay varios personajes en cada una de las diecinueve danzas, diversidad que ha proporcionado un espacio amplio para expresión de la creatividad de los artesanos y ha permitido una pequeña industria cultural.

Cestería del pueblo Ese Eja

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación, el 26 de marzo de 2018, a los conocimientos, saberes y usos asociados a la cestería del pueblo Ese Eja, Esipi Ese Ejaja o Ese Ejaja Esipi del departamento de Madre de Dios, por constituir un arte que refleja el vínculo de este pueblo con su territorio ancestral junto a su manejo y uso sostenible de las especies vegetales, así como una práctica estrechamente vinculada al ámbito femenino que construye identidad de género e identidad social.

 

 

Desde tiempos ancestrales las mujeres Ese eja han convertido las fibras vegetales en canastas a las que le dan múltiples usos como recoger los productos obtenidos en la caza, la pesca, la recolección y la agricultura. Asimismo, para procesar, almacenar y servir alimentos, transportar sus pertenencias cuando viajan a visitar familiares y llevar sus productos a los mercados para comercializarlos.

 

 

Además de canastas, las tejedoras producen otros utensilios tradicionales como abanicos y escobas, así como carteras destinadas a la comercialización en mercados artesanales locales y regionales.

Tejido de Shicras

El 9 de enero de 2018 fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación los conocimientos, prácticas y rituales asociados al tejido y uso de las shicras en San Andrés de Tupicocha, Santiago de Tuna y San Bartolomé, en la provincia de Huarochirí, departamento de Lima, en reconocimiento a la importancia histórica, técnica y artística del tejido de shicras; así como por su uso trascendental en la vida económica, social, política, religiosa y cultural del pueblo de San Andrés de Tupicocha y su entorno.

 

 

Las shicras se producen a partir de la planta conocida en otras zonas del país con los nombres de agave, cabuya o maguey (Furcraea andina), que se desarrolla en la zona debido a condiciones geográficas y climáticas propicias -sectores áridos y clima cálido para su hábitat.

 

 

En efecto, el hábitat de la Furcraea andina es la zona más cálida y baja del temple, denominada yunga, a una altitud de entre los 800 a 1600 metros sobre el nivel del mar. Antiguamente la planta era silvestre, ahora se cultiva para satisfacer la demanda de shicras. Existe también otra variedad de agave, denominada champacara (Agave americana), que tiene hojas o pencas con espinas laterales y cuyas fibras son más rígidas, resistentes y verdosas, de calidad más tosca, que generalmente se cosecha y trabaja seca para producir sogas y bolsas corrientes de carga para los animales. En cambio, el maguey utilizado en San Andrés de Tupicocha no presenta espinas en los laterales ni en el extremo distal, y con sus dúctiles y finas fibras se elaboran las sofisticadas bolsas conocidas como shicras.

Otros artes populares declarados Patrimonio Cultural de la Nación

Además de los mencionados, fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación los conocimientos, las técnicas y las prácticas asociadas a la producción de la cerámica denominada “ollas de piedra”, del distrito de Chancay, provincia de San Marcos, departamento de Cajamarca (24 de mayo de 2018); los conocimientos, técnicas y usos asociados al tejido tradicional del distrito de Pitumarca, provincia de Canchis, departamento de Cusco (7 de mayo de 2018).

 

 

También los conocimientos y prácticas relacionadas al tejido y uso de la manta blanca en las provincias de Huánuco y Pachitea, departamento de Huánuco (24 de noviembre de 2017); los conocimientos, saberes y prácticas del pueblo ticuna asociados al tejido de fibras vegetales (8 de agosto de 2017); los conocimientos, saberes y técnicas asociadas al tejido de las fajas de Viques y La Breña del sur del Valle del Mantaro en la provincia de Huancayo, región de Junín (12 de junio de 2017); los conocimientos, saberes y prácticas del pueblo Awajún asociados a la producción de cerámica (27 de enero de 2017).

 

 

Asimismo, los conocimientos, prácticas y rituales asociados a la producción alfarera de Huarguesh o Huarguish y Punchao Chico, del distrito de Quisqui, provincia y departamento de Huánuco (10 de diciembre de 2015); los conocimientos y prácticas relacionados a la cestería en junco y totora en las provincias de Huaura, Huaral y Barranca del departamento de Lima (23 de abril de 2015); los conocimientos, saberes y prácticas relacionadas a la construcción y uso de los Altares de Espejos en el sur andino por la complejidad de sus significados y como expresión original de la fe y arte de los pobladores de Cusco y Apurímac. (31 de diciembre de 2014).

 

 

Del mismo modo, La “Apascha” de las provincias de Paucar del Sarasara y Parinacochas, del departamento de Ayacucho, por ser una prenda de arte textil tradicional que influye significativamente en la vida de las mujeres de estas zonas y en toda la población (3 de julio de 2014); el sombrero de paja de Catacaos, provincia y departamento de Piura, así como a los conocimientos y prácticas asociados al tejido del mismo (24 de mayo de 2013); al arte popular de burilar mates en los anexos de Cochas Chico y Cochas Grande, distrito de El Tambo, provincia de Huancayo, departamento de Junín (18 de marzo de 2013); la cerámica de Chazuta de la provincia y región San Martín (20 de julio de 2012).

Finalmente, la cerámica de Huancas, manifestación cultural del distrito del mismo nombre, en la provincia de Chachapoyas, departamento de Amazonas (4 de julio de 2012); la filigrana de plata de Catacaos, provincia y región Piura (18 de marzo de 2010); la tradicional feria Santurantikuy de la ciudad de Cusco, (22 de setiembre de 2009); el Anaco de Camilaca, provincia de Candarave, región Tacna, en tanto que se trata de un traje de origen preshispánico que es parte sustancial de las festividades de Pascua y Carnaval (6 de abril de 2009); la cerámica de Charamuray del distrito de Colquemarca, provincia de Chumbivilcas, región Cusco (5 de junio de 2008); al arte Kené, en tanto se trata de una manifestación cultural que resume la cosmovisión, el conocimento y la estética de la sociedad shipibo-koniba (16 de abril de 2008); y a las piezas textiles Faja Sara y Faja Pata, del pueblo de San Ignacio de Loyola, distrito de Sinsicap, provincia Otuzco, región de La Libertad. (7 de agosto de 2007). (Andina)

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