Continúa exposición “Impresiones en Acuarela” en galería Imarpu

11:39 7 Julio, 2019

Hasta el 27 de julio de 2019, en la Galería de Arte del Centro Cultural IMARPU (Jirón soledad 489, Lince), se exhibirá la exposición de acuarelas del destacado pintor nacional Francisco Manuel Pantigoso Velloso da Silveira bajo el título “Impresiones en Acuarela”.

Se trata de treinta obras bajo formato A3, en donde se plasman diversos temas a la acuarela, donde destacan las marinas, y los paisajes urbanos europeos.

Pantigoso destaca por sus diversas exposiciones en el Perú y en el extranjero, habiendo obtenido Medalla de Oro en acuarela en Rio de Janeiro, Brasil. Es nieto del pintor Manuel Domingo Pantigoso, Premio Nacional de Pintura, e hijo del renombrado poeta Manuel Pantigoso.

Sobre su obra, escribe el crítico de arte Fernando Villegas:

“Las acuarelas de Pantigoso representan diversos lugares de ciudades emblemáticas como París y Venecia, sus fuentes de inspiración. El artista ha sabido captar los espacios singulares y momentos únicos a través de un lenguaje moderno que se encuentra directamente vinculado con la vanguardia peruana, aquella que surgió en la primera mitad del siglo XX. En su obra se destaca el trabajo de la luz, la utilización de planos superpuestos; así como el acertado uso de los colores que son colocados de manera arbitraria, pero con un sentido pleno. Se trata de colores traducidos por la sensibilidad del artista para evidenciar la importancia de esos lugares. Conocedor de la técnica, el artista aprovecha bien las cualidades propias de la acuarela donde se reconoce la mancha y una manera refinada de alternar el color con la luz”.

Sobre la acuarela, el artista señala:

“La acuarela es un proceso difícil, donde el agua o es tu aliada o tu enemiga. Y hay que dominarla, sino ese chorreado será una mancha, y ese color no combinará en los degradés necesarios.

Para ello hay que conocer varios elementos a la perfección: los colores en pastillas o tubos, en su pigmentación adecuada para evitar que tu obra sea calificada de una témpera; el papel, que es imprescindible conocer en sus propiedades cómo ha de mantener la necesaria humedad. Prefiero en ese sentido el papel de algodón de 300 gramos rugoso, para generar los efectos de luz al rasparse el papel con el pincel casi seco.

Es necesario conocer los llamados “accidentes controlados”: el agua, al dominársela, se puede jugar con ella y sus mezclas de color. Tener el papel en posición semi vertical es un a propósito: se busca que se entremezcle el color, en capas de luz. También hay que respetar los espacios reservados de luz a través de los blancos, para determinar el respiro de brillantez que requiere la obra.

Se cree que la acuarela, es rápida, fácil y antecesora de un óleo. Todo falso y fruto de prejuicios pictóricos: la acuarela puede ser rápida, pero de lento digerimiento, pues está pensado su resultado desde mucho antes, desde días o semanas antes uno ya tiene el resultado macerando en la cabeza; la acuarela no es nada fácil, porque su dominio obedece a experiencias fallidas de mucho tiempo atrás y recuérdese que en lo aparente fácil o de síntesis hay una complejidad extrema; la acuarela no siempre es un boceto de un óleo, al contrario, por si misma es una obra única y de belleza extrema, ya que es bella a través de sus luminosas transparencias y sus inusitados tonos de color”.

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