Con Alma para los negocios

10:51 1 Agosto, 2018

Marta Aliaga, empresaria, productora de artículos de cuero

En el puesto 26 de La Feria, a solo dos cuadras de la Plaza Mayor de Barranco, se encuentra el stand de Marta Aliaga, una pujante empresaria que pasó del periodismo a ser productora de artículos de cuero.

Todo comenzó por curiosidad, pero, ahora ‘Alma, solo cueros’, nombre de su marca, fabrica carteras, monederos, billeteras, tanto para hombres como para mujeres.

¿Cómo fue su transición de periodista a empresaria?

Como periodista trabajé en diferentes diarios, medios radiales, televisivos, en medios especializados como Gestión, y luego en una empresa estatal. Fue allí que me especialicé en comunicación pública, y trabajé hasta el 2005.

Después me dediqué un poco a descansar, y como soy curiosa, hacía carteritas de tela. Había comprado mi máquina de coser, pero nunca la usé y cuando me quedé sin trabajo comencé a usarla para hacer tapetitos y carteritas, que me pedían y las regalaba.

Un día pasé por un instituto de diseño y confección de carteras y artículos de cuero, me metí a estudiar y me gustó.

Desde entonces decidí dedicarme a esto, me compré mis dos máquinas, que son básicas, una desbastadora y la de costura recta, y con ambas comencé a coser y a fabricar mis primeras carteras.

Mi objetivo primordial, como todo empresario y vendedor, es vender y colocar mis productos, pero mi objetivo número dos, bien cercano al primero, es posicionar mi marca.

¿Cuáles han sido las principales dificultades durante todo este tiempo de trabajo?

Lo más difícil ha sido aceptar que cerré todos los círculos, porque cuando uno tiene un negocio de venta, los primeros que te compran son los familiares, luego los amigos, y en tercer lugar los amigos de los amigos.

Pero cuando ya cerraste el tercer círculo, te van a volver a comprar, pero después de dos o más años, porque mi mercadería no es de consumo diario y una cartera de las que vendo puede durar 4 o 5 años.

Darme cuenta de dónde estaban los compradores y salir a buscarlos fue la parte más difícil. Y fue todo un reto porque por casi un año estuve buscando y participando en ferias, y muchas veces no resultaba como yo quería.

¿Qué metas espera cumplir, o qué siente que aún le falta?

Quisiera la consolidación de la marca, quiero ampliar mi red de clientas, porque el cliente es el que viene, no el que compra un día, sino el que regresa y te busca. Me gusta ría tener más clientes que me pidan un producto que ellos quieran. Yo voy a la exclusividad.

No fabrico más de 25 productos de la misma línea. Por ejemplo, las carteras grandes que hice para navidad se vendieron casi todas. De ellas no hay ninguna que se parezca a la otra, quiere decir que quienes me han comprado se han llevado un producto exclusivo y de cuero garantizado. Todos mis artículos llevan una tarjeta, donde yo estoy garantizando la calidad del cuero.

¿Qué lecciones ha aprendido desde que comenzó a vender sus productos?

Desde que he trabajado en la administración pública he tenido mucho contacto con la gente, pero la diferencia está en que las personas que vienen a comprar esperan encontrar algo que satisfaga sus expectativas por el dinero que van a pagar.

Hay quienes están más dispuestos a escuchar las explicaciones que les doy en relación a la calidad, textura, cuidados del cuero, uso de los bolsillos, etc.; pero hay otros que son tímidos, que se quedan en la puerta. A ellos hay que llevarles el producto que están mirando y aunque al principio me parecía raro, ahora ya me acostumbré. Así son los clientes y hay que aceptarlos como son.

‘Venga, acérquese, tenemos ventilador’, les digo, sobre todo ahora por el calor, y les enseño los productos. Hay diferentes tipos de clientes, y hay que saber tratar de manera distinta con cada uno. Por ejemplo, están las impulsivas que quieren llevarse tres o cuatro carteras. La estrategia que tengo con ellas es que se lleven la que puedan pagar, y les guardo una de las otras hasta que vuelvan.

Trato de darles la oportunidad de reservar lo que les ha gustado sin ningún adelanto o costo, uno también va aprendiendo del cliente.

Desde su experiencia ¿Qué le dirías a las personas que desean abrir un negocio?

Esto es cuestión de perseverancia. Yo pude tener buenas ventas para navidad, pero pasé las fiestas con 50 soles. Porque no quiere decir que haya vendido para gastarlo en navidad. Vendí para pagar toda la implementación de mi stand, pude pagar el alquiler, que en navidad era alto, a mis proveedores y me quedé sin ninguna deuda. Sentí que terminé el año sin plata en efectivo, pero con un negocio en marcha. Y tranquila, porque el siguiente mes ya no tenía que hacer esos gastos, ahora lo que gano lo reinvierto.

Entonces quiero que la gente entienda que la inversión no se recupera en un mes, yo hice toda la inversión en diciembre y no la voy a recuperar en diciembre. La inversión se debe calcular dependiendo del negocio que se quiere llevar a cabo.

Además, les recomendaría que tengan la precaución de que sí van a pagar alquiler, tengan una reserva de dinero que alcance para al menos tres meses de renta, porque los primeros meses, cuando la gente no te conoce, no compra mucho, luego recién te vas haciendo de una clientela. Es cuestión de constancia, perseverancia, y separar el dinero de la inversión.

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(Artículo publicado en la revista Gan@Más Edición 57)

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