BCRP evalúa los posibles daños que generaría el fenómeno de El Niño en el 2016

17:07 30 Enero, 2016

En sus últimos comunicados, el Comité Técnico del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), ha reducido la probabilidad de que El Niño alcance magnitudes extraordinarias en el verano de 20% a 5% (ver cuadro). Así, a diciembre de 2015, se espera que El Niño sea fuerte (con una probabilidad de 35%) o que sea moderado (con una probabilidad de 50%).

Un reciente informe elaborado por funcionarios del Banco Central de Reservas del Perú (BCRP) señala que aunque la probabilidad de un Niño extraordinario se ha reducido significativamente, resulta conveniente –desde una perspectiva de la administración de riesgos macroeconómicos– evaluar diferentes escenarios de contingencia del fenómeno El Niño en el PBI.

Fenómeno de el niño 2

 

El informe refiere que tomando como base los dos últimos episodios de magnitud extraordinaria, el de 1982-1983 generó pérdidas en la actividad económica del orden de 5.3% del PBI (BCRP) y se estimaron daños en infraestructura de 2.5% del PBI (INDECI). Por otra parte, en el caso de El Niño 1997-1998, las pérdidas en actividad fueron 2.9% (CAF, CEPAL) y 2.2% de pérdidas en infraestructura (INEI, BCRP). En ambos episodios, los sectores más afectados por pérdidas en producción fueron los sectores primarios. Las mayores pérdidas en infraestructura se registraron en el sector transporte y comunicaciones.

“Para evaluar los efectos potenciales del Fenómeno El Niño actualmente, es importante considerar que, en la práctica, el impacto final de este fenómeno, depende además de la magnitud del shock, de las labores de prevención de todos los agentes económicos, de la rapidez en la reconstrucción de la infraestructura dañada (sobre todo vial) y del efecto ingreso que pueda disminuir el gasto privado”, refiere el documento.

Impactos sectoriales

En el sector agrícola el informe indica que en el 2016, en la medida que se sostengan las anomalías cálidas, se afectarían las zonas agroexportadoras de la costa norte – mango, banano orgánico, quinua, uvas, espárragos, arándanos y páprika entre otros–; si su cobertura avanzara hacia el sur, se perjudicarían otros productos como la aceituna y la alcachofa y, en el caso de sequía en la sierra, se afectarían la papa, maíz, habas, alverjas, productos andinos y pastos.

En el sector pesca, para el 2016, dependiendo del avance del fenómeno y su magnitud, se podrían generar efectos adversos por menores desembarques de anchoveta.

El impacto en el resto de sectores es indirecto dependiendo de su vinculación con el agro y la pesca, siendo la manufactura primaria la más afectada ante una menor disponibilidad de insumos
agrícolas y marinos. Los precios agrícolas oscilarían (por menor oferta), así como la balanza comercial (por menores exportaciones y mayores importaciones) y la menor actividad económica
redundaría en una menor recaudación tributaria.

El informe agrega que el efecto al alza sobre los precios sería temporal, y sus impactos se moderarían al estimularse la oferta en otras regiones por la gran diversidad de ecosistemas que permite producir un producto en diferentes regiones o en el siguiente ciclo productivo (período corto en cultivos de pan llevar); o por sustitución, debido a la diversidad de la oferta alimentaria unida a la importación de alimentos.

Cabe precisar también que diecisiete años después del último “Niño” extremo, el Perú está más integrado, se cuenta con mayor tecnología y mayor información por parte del ENFEN. Para el 2015, se presupuestó cerca de 0.4% del PBI por concepto de prevención, porcentaje similar al ejecutado por gastos de emergencia y obras de rehabilitación en 1998 (alrededor de 0.5% del PBI, Memoria 1998, BCRP), adicionalmente se ha flexibilizado la aplicación de las normas orientadas a dinamizar las acciones destinadas a reducir riesgos y prepararse ante El Niño.

Finalmente el informe señala que los productores, han ejecutado medidas de prevención mayoritariamente en cultivos de agro exportación, han tomado seguros contra riesgo climático, usan una mayor variedad de semillas resistentes a cambios climáticos y se ha mejorado el aprovechamiento del agua. Asimismo, hay una mayor disposición para aprovechar los efectos favorables de El Niño, como los mejores precios de exportación por menor oferta de otros países competidores, ampliación de ventanas de exportación que dejan otros países productores debido a que El Niño es un evento global.

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