Administrar las emociones es clave para la mejor toma de decisiones

07:30 26 Julio, 2020

El covid-19 ha afectado a todos. Esta pandemia genera una serie de emociones en las personas y los afecta en la toma de decisiones. Liliana Alvarado, directora de la escuela de Posgrado de la UTP, reflexionó sobre la influencia de las emociones en la toma de decisiones durante el Webinar organizado por APD.

En este contexto, una de las principales emociones que siente el ser humano es el miedo. Este aparece cuando se enfrentan situaciones nuevas o cambios abruptos. Si bien es positivo, ya que lleva al ser humano a no tomar decisiones riesgosas, es importante evitar que este se convierta en un miedo tóxico que genera angustia y desesperación.

 

En tanto, la preocupación sirve para afrontar al miedo y muchas veces la preocupación se presenta para poder pedir ayuda, compartirla con el entorno. Para calmar la preocupación ayuda estar informados. Ahora, con tanta información es importante saber de quién tomarla, refiere Alvarado.

Por otro lado, la rabia invade a las personas, las activa. Normalmente, cuando uno tiene rabia tiende a buscar consecuencias intensas e inmediatas. Si no es controlada, llevará a la confusión total.

La ansiedad es otra reacción fisiológica que también prepara al individuo para defenderse y protegerse de situaciones nuevas, ambiguas o impredecibles. Estas características las tiene el Covid-19, por lo tanto, es lógico que las personas estén llenas de ansiedad.

 

Todo este cúmulo de emociones son condicionantes a la hora de tomar decisiones y hoy el individuo tiene que enfrentar la toma de decisiones que antes parecía tan sencillas (salir, comprar, etc.), pero que ahora involucra su supervivencia.

Al ser humano le gusta pensar que es un ser racional cuando toma decisiones, le da tranquilidad, pero ¿qué tan racionales es realmente?

Siento, luego existo

Una decisión es un resultado de muchos procesos mentales donde intervienen muchos factores. Al respecto, Alvarado explicó cómo los estímulos ingresan a la mente y cómo estos son procesados para poder decidir.

Cuando existe un estímulo expuesto que apele a los sentidos se produce una relación sensorial y alguno de los sentidos capta ese estímulo. El resultado de la relación sensorial entre dicho estímulo y uno de los sentidos es una emoción. Por lo tanto, no hay ningún pensamiento o análisis que pueda entrar a la mente si antes no ha pasado por una emoción.

 

Descartes dijo “Pienso, luego existo”. Alvarado cree que se equivocó. “Es siento, luego existo. Si siento, pienso y, por lo tanto, existo” refirió. De esa forma, todo aquello que entra en la mente primero pasa por una emoción.

Sin embargo, las emociones cuando están cargadas de mucha intensidad hacen procesar situaciones o problemas sin mirarlos en su real dimensión. Por lo tanto, hace que las decisiones sean erradas. Por otro lado, cuando no se tiene información completa para decidir, las emociones llenan los espacios vacíos.

En ese sentido, hoy es el momento de administrar las emociones. No pueden eliminarse, pero sí identificarse y ser atenuadas. Es importante identificar qué emoción se está sintiendo y qué hacer para afrontar ese sentimiento para que la razón tome su lugar, enfatiza Alvarado.

(Por Jackie Murillo)

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