“A mayor incertidumbre, mayor agilidad deben tener las empresas”

07:00 14 Septiembre, 2020

La crisis sin precedentes a la que asisten la mayoría de las industrias les exige a estas reflexionar acerca del día después. Si bien atraviesan por una situación que, poco a poco, llega a niveles más complejos de enfrentar, es también cierto que para que no caigan en lo más profundo del pozo es necesario que se retroalimenten en un círculo optimista, manteniendo una actitud positiva para hoy y los próximos años en que, indudablemente, más retos se les interpondrán.

La coyuntura presenta dos frentes: crisis asimétrica a nivel de regiones y crisis asimétrica a nivel de industrias. Según Marcos Urarte, ingeniero de profesión y presidente del grupo Pharos, «en lo que respecta al primero, no es lo mismo lo que ocurre en Asia que en Europa, al igual que en América Latina. Y, en el otro frente, no es lo mismo lo que atraviesa el sector financiero que el farmacéutico».

 

Claro está que algunos sectores se han beneficiado enormemente, como otros no. «Las industrias perjudicadas que mantengan una actitud positiva pasarán por tres fases, las cuales son la crisis-depresión, estabilización y recuperación», comentó en el webinar organizado por APD, denominado “La adversidad como oportunidad”.

En tiempos actuales, es importante que las organizaciones gestionen y enfrenten la realidad, retroalimentándose en un círculo de optimismo. «Si una empresa se retroalimenta con pesimismo y negatividad, el fracaso lo tiene asegurado. Sin embargo, si una lo hace en un círculo optimista, tal vez no tenga garantizado el éxito total, pero sí muchas posibilidades de lograrlo», dijo.

Urarte subrayó que, bajo ningún concepto, el pánico debe predominar en la vida de las empresas, por lo que debe evitarse. Estas deben ser conscientes de la complejidad de la presente situación, pero no pueden orientarse a dicho factor porque los conduce a la parálisis.

Dicho esto, el panorama no puede ser solo una adversidad, sino una oportunidad para mejorar como organización. «Suelo oír que los países y sus economías están en coma. Pero, en esta situación, es normal que las empresas salgan inseguros, desconcertados y perplejos. Independientemente de que salgan así, deben mostrarse serenos, reflexivos y capacitados», compartió.

 

Reflexiones a considerar

En esa línea, Urarte señaló que una de las reflexiones a considerar que deja esta coyuntura es el identificar, ante cualquier incertidumbre, las competencias propias y claves del sector en que una participa, para luego potenciarlas al máximo. Asimismo, hacer foco en la rapidez y agilidad como competencias estratégicas fundamentales. «Cuanto mayor es la incertidumbre, mayor debe ser la agilidad. Si la agilidad antes de la pandemia nos parecía una competencia importante, en la era postCOVID-19, debe convertirse en una competencia estratégica fundamental para todas las empresas», precisó.

En estos tiempos que, comúnmente, suele relacionarse al concepto del ejército estadounidense VUCA (entorno Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo), la herramienta que servirá para enfrentar con mayor eficacia el mundo postCOVID-19 es la prospectiva estratégica.

Para el presidente de Pharos, existen dos formas de enfrentar próximas realidades como la actual: proyectiva estratégica y prospectiva estratégica. Por un lado, la proyectiva es la manera clásica de orientar el presente al futuro teniendo como única visión a los mercados estables y predecibles y, además, una adaptación fácil de la empresa a los cambios. Por otro –y la que recomienda llevar a cabo–, la prospectiva es orientar el futuro al presente.

Para ahondar en la prospectiva estratégica, Urarte comentó que «su principal pretensión es colocar el futuro en la agenda del presente, pues si uno no piensa en el futuro, las decisiones a tomar estarán basadas en la experiencia que se traducen en el pasado y presente».

 

La prospectiva estratégica

La pandemia ha motivado una nueva mirada para enfrentar situaciones futuras del mismo carácter que la de hoy. La prospectiva estratégica, según Marcos, es la mirada y otra de las reflexiones a considerar postpandemia, «cuyo resultado de dedicarle el 20 %, será el 80% de los ingresos de mañana». En este sentido, es necesario que, por lo menos, alguien de la organización se dedique tiempo a pensar en el futuro o en el plan «prospectivo-proactivo», considerando los impactos y escenarios sociales, medioambientales, macroeconómicos, tecnológicos, políticos y estratégicos.

Cada gran crisis ha representado cambios en las sociedades y en los mercados. A modo de ejemplo, la Segunda Guerra Mundial ha originado la incorporación masiva de mujeres al terreno laboral. Lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 representó el incremento de seguridad en aeropuertos y aviones. Asimismo, el primer SARS representó el incremento del comercio electrónico. Siguiendo esta línea temporal, la propagación del virus originado en China ha erigido impactos temporales o duraderos. Respecto a este último, Marcos se centró en dos ámbitos: teletrabajo y transformación digital.

Acerca del primero, «el teletrabajo viene dejando reflexiones positivas y negativas. En los aspectos positivos, el teletrabajo no es un tema de edad, sino de voluntad; existe un ahorro de espacios en las oficinas y costes; se producen reuniones más productivas; los viajes de negocio se reducen, lo que favorece al medioambiente; hay menos atascos y desplazamientos en las principales ciudades, y se ha confirmado que la distancia no es una barrera para generar conexiones laborales. En los aspectos negativos, se ha visto que dificulta la innovación y comunicación profunda entre los equipos; no hay una transmisión de la cultura de la empresa; existen graves impactos psicológicos en ciertas personas, por lo que se sugiere actualizarlos en temas de riesgo, y, además, imposibilita la evaluación del rendimiento personal que estuvo basado en la presencialidad, lo que significa que las empresas tendrán que desarrollar nuevos mecanismos para medir la productividad», dijo.

Marcos Urarte concluyó su presentación proporcionando reflexiones acerca de la transformación digital: «Otro de los impactos que deja el COVID-19 es la transformación digital. La primera reflexión es que un modelo de negocio actual no es lo mismo que un modelo de negocio digital. Sin embargo, no todo lo digital debe ser disruptivo. Otra de las reflexiones es que la transformación digital no es proyecto tecnológico, sino un proyecto que acude a la tecnología para afectar positivamente en las formas de trabajar y en los procesos. Tengan en cuenta recurrir a ella para los próximos problemas», finalizó.

(Por Rodrigo Enrique Rosales Rengifo)

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