Citi proyecta que Perú crecería más de 3% en 2027, pese a los riesgos de El Niño
Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citi, destaca la estabilidad macroeconómica y la baja deuda pública del país, pero advierte que los efectos climáticos y la incertidumbre política podrían afectar el crecimiento.

20 octubre, 2026 / 10:18 am
La economía peruana crecería 3.1% en 2026 y mantendría un ritmo de expansión superior al 3% en 2027, de acuerdo con las proyecciones presentadas por Ernesto Revilla, director gerente y economista jefe para América Latina de Citi, durante una exposición sobre las perspectivas económicas de la región.
El economista señaló que, pese a los riesgos internos y externos, Perú conserva condiciones favorables para sostener su dinamismo económico. Entre sus principales fortalezas mencionó la estabilidad de la moneda, la disciplina de las políticas fiscal y monetaria y un nivel de deuda pública que continúa siendo reducido en comparación con el de muchas economías desarrolladas y emergentes.
La proyección de Citi para Perú contrasta con el menor crecimiento esperado para algunas de las principales economías de América Latina. En su análisis regional, Revilla indicó que el crecimiento de las economías más grandes se ha moderado, mientras que los países andinos presentan perspectivas diferenciadas. Para 2026, Citi estima que Colombia crecerá 2.3%, Perú 3.1% y Chile alrededor de 1.1%.
Para 2027, el escenario contempla una ligera recuperación de Perú, una desaceleración de Colombia como consecuencia del ajuste fiscal previsto y una recuperación más marcada de Chile, cuya economía habría atravesado una fase de desaceleración durante 2026.
Revilla sostuvo que América Latina atraviesa una coyuntura especialmente favorable, debido a la coincidencia de diversos factores económicos y comerciales que podrían impulsar la inversión y el crecimiento. Sin embargo, advirtió que estas condiciones representan una oportunidad, no una garantía de mejores resultados. Para aprovecharlas, los países deberán implementar políticas adecuadas y convertir la mayor confianza de los inversionistas en proyectos concretos.
Inflación de Perú cerraría en 3.7% en 2026 y bajaría a 3.3% en 2027
En materia de precios, Citi prevé que la inflación peruana cierre 2026 en 3.7% y disminuya a 3.3% en 2027. Según Revilla, el aumento observado responde principalmente a factores transitorios relacionados con los precios de la energía y los alimentos, así como a los posibles efectos del fenómeno de El Niño.
El economista explicó que el comportamiento reciente de la inflación en los países andinos presenta diferencias. En Colombia, la persistencia de las presiones inflacionarias ha generado una mayor preocupación, mientras que en Perú y Chile el incremento de los precios estaría más asociado a choques de oferta que podrían moderarse posteriormente.
En ese contexto, Revilla consideró razonable que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantenga una posición prudente y evite reaccionar de manera inmediata a aumentos de precios que podrían ser temporales. La evolución de la inflación y de la actividad económica determinará si resulta necesario modificar la política monetaria más adelante.
Citi estima que la tasa de referencia peruana, actualmente en 4.25%, permanecería sin cambios hasta la segunda mitad de 2027. A partir de ese momento, podría registrarse un incremento marginal si la economía mantiene el dinamismo previsto.
No obstante, el economista planteó que esta proyección depende del desempeño de la actividad económica. Si el crecimiento resultara inferior al esperado, la tasa de referencia podría mantenerse en su nivel actual durante más tiempo.
Revilla también destacó que el traslado de las variaciones del tipo de cambio hacia la inflación es limitado en Perú. A su juicio, la estabilidad de la moneda y la gestión del Banco Central contribuyen a moderar ese canal de transmisión, por lo que las presiones inflacionarias actuales estarían relacionadas principalmente con factores específicos de oferta.
Fenómeno de El Niño introduce riesgos para el crecimiento
Uno de los principales riesgos identificados por Citi para la economía peruana es el fenómeno de El Niño, cuyos efectos podrían prolongarse durante los últimos meses de 2026 y los primeros meses de 2027.
Revilla indicó que resulta difícil anticipar con precisión dónde se concentrarán los impactos, cuál será su magnitud y qué actividades económicas serán las más afectadas. Sin embargo, recordó que Perú ya ha experimentado consecuencias en sectores como la pesca y algunas actividades manufactureras.
El economista señaló que Citi ha incorporado parte de estos efectos en sus proyecciones, aunque reconoció que persiste un sesgo a la baja para el crecimiento. En otras palabras, existe el riesgo de que el desempeño económico sea menos favorable si los impactos climáticos resultan más intensos de lo previsto.
Pese a ello, la entidad mantiene la expectativa de que la economía peruana conserve el impulso observado recientemente. Revilla manifestó su confianza en que el dinamismo pueda continuar durante los próximos trimestres, aunque subrayó que será necesario seguir de cerca la evolución del fenómeno climático y sus repercusiones sobre la producción.
En este escenario, la preparación del Gobierno adquiere especial importancia. Durante la exposición, el economista sostuvo que las autoridades deben anticiparse a los posibles efectos de El Niño, responder con rapidez, mantener una comunicación clara con la población y contar con mecanismos de prevención y atención.
La capacidad de respuesta del Estado será relevante no solo para reducir los daños inmediatos, sino también para evitar que las interrupciones productivas y los aumentos de precios terminen afectando de manera más prolongada el crecimiento y el consumo.
La confianza de los inversionistas debe traducirse en proyectos concretos
Revilla destacó que América Latina se encuentra bien posicionada para beneficiarse de los cambios en el comercio internacional. La región cuenta con recursos naturales, materias primas y capacidades manufactureras que pueden responder a las necesidades de Estados Unidos y otros mercados en un contexto de reconfiguración de las cadenas globales de suministro.
Según su análisis, América Latina ha logrado mantener su participación en los mercados de China y Estados Unidos, mientras que otras economías han perdido presencia en alguna de estas dimensiones. Esta posición ofrece oportunidades para atraer inversiones y ampliar la actividad productiva.
A ello se suma un entorno financiero favorable, caracterizado por un dólar relativamente débil y precios elevados de diversas materias primas, entre ellas el cobre y otros metales. Estas condiciones favorecen a los países exportadores de recursos naturales y pueden mejorar sus términos de intercambio, es decir, la relación entre los precios de sus exportaciones y los de sus importaciones.
Para Perú, estas circunstancias representan un respaldo adicional, dada la importancia de las exportaciones mineras y, en particular, del cobre. Sin embargo, Revilla enfatizó que las condiciones externas favorables no son suficientes por sí solas para asegurar un crecimiento mayor.
El economista sostuvo que la región necesita políticas públicas eficaces, reformas y medidas que permitan transformar el mayor interés de los inversionistas en nuevas inversiones. En el caso peruano, consideró prioritario preservar la confianza, facilitar el desarrollo de infraestructura pública y privada y avanzar en la desregulación cuando corresponda.
También señaló que la evolución política merece atención. La pérdida de popularidad del Gobierno peruano y las dificultades para alcanzar consensos podrían complicar la ejecución de medidas necesarias para impulsar la inversión. No obstante, Citi mantiene por ahora una perspectiva constructiva y no considera que el deterioro de la aprobación gubernamental implique necesariamente una caída de la inversión en 2027.
La clave, según el análisis expuesto, será mantener condiciones institucionales y económicas que permitan a las empresas desarrollar proyectos con mayor previsibilidad.
La disciplina fiscal sigue siendo una fortaleza del Perú
Otro de los aspectos destacados por Revilla fue la situación fiscal peruana. Citi estima que la deuda pública alcanzaría el 33.6% del producto bruto interno (PBI) en 2027, una proyección que, según precisó, ya incorpora las medidas fiscales consideradas por la entidad.
El economista calificó este nivel como una fortaleza para el país, especialmente en un contexto internacional en el que diversas economías desarrolladas y emergentes enfrentan déficits fiscales elevados y mayores niveles de endeudamiento.
En su opinión, mantener una deuda pública relativamente baja ayuda a sostener la confianza de los inversionistas y diferencia a Perú de otros países que enfrentan mayores presiones sobre sus cuentas fiscales y los rendimientos de sus bonos soberanos.
Revilla añadió que los inversionistas continúan prestando atención a las medidas adoptadas por el Gobierno, pero también valoran que el país mantenga disciplina en sus políticas fiscal y monetaria. Estos elementos contribuyen a preservar la estabilidad macroeconómica y constituyen un respaldo para la inversión.
No obstante, la sostenibilidad de esta ventaja dependerá de que las autoridades mantengan una gestión fiscal prudente y eviten que nuevas decisiones de gasto o compromisos fiscales deterioren las cuentas públicas.
Infraestructura, desregulación y preparación ante riesgos climáticos
Consultado sobre las prioridades que debería adoptar el Gobierno peruano frente a los riesgos económicos y climáticos, Revilla señaló que la agenda debe concentrarse en mantener la disciplina macroeconómica, facilitar la inversión y responder de manera anticipada a los posibles impactos de El Niño.
En particular, planteó que las autoridades deben promover inversiones en infraestructura pública y privada, reducir trabas regulatorias que dificulten la ejecución de proyectos y mantener una actuación proactiva frente a los riesgos climáticos.
El economista consideró que no se trata de una agenda novedosa, sino de asegurar que las medidas necesarias se ejecuten de manera efectiva. Para Citi, la continuidad de la estabilidad macroeconómica debe complementarse con decisiones que permitan ampliar la capacidad productiva y mejorar las condiciones para hacer negocios.
Este punto resulta importante porque, aunque Perú presenta fundamentos económicos favorables, el crecimiento no depende únicamente de la estabilidad de los indicadores fiscales, monetarios y cambiarios. También requiere que la confianza se materialice en inversión, infraestructura y actividad productiva.
En ese sentido, la capacidad del Gobierno para coordinar medidas preventivas frente a El Niño y mantener un entorno favorable a la inversión será determinante para sostener el crecimiento proyectado.
Una oportunidad regional que exige ejecución
En su evaluación general de América Latina, Revilla sostuvo que la coincidencia de factores favorables —como la reconfiguración del comercio mundial, la debilidad del dólar, los elevados precios de las materias primas y un entorno más favorable para los negocios en varios países— abre una oportunidad que la región no había tenido en décadas.
Sin embargo, advirtió que este escenario no se traducirá automáticamente en tasas de crecimiento más altas. Citi proyecta una expansión regional de 2.1% para 2027, un resultado que considera resiliente, pero todavía inferior al potencial que podría alcanzar la región si se concretan las inversiones y reformas necesarias.
Para Perú, la proyección es más favorable: Citi espera un crecimiento de 3.1% en 2026 y una expansión que se mantendría por encima del 3% en 2027. La inflación, por su parte, descendería de 3.7% a 3.3%, mientras que la tasa de referencia permanecería en 4.25% hasta la segunda mitad del próximo año, cuando podría comenzar a subir de manera marginal si la actividad económica continúa fuerte.
El escenario, sin embargo, no está libre de riesgos. Los efectos de El Niño, la incertidumbre política y la posibilidad de que la inversión no avance al ritmo esperado podrían limitar el desempeño económico. Por ello, el mensaje central de Revilla es que Perú cuenta con fortalezas para mantener su crecimiento, pero aprovecharlas dependerá de la continuidad de la disciplina macroeconómica y de la capacidad de las autoridades para facilitar inversiones, ejecutar políticas públicas y prepararse frente a los riesgos climáticos.
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