Premio Nobel de la Paz: “Mientras existan niños explotados el mundo no tendrá paz”

20:23 24 Enero, 2016

El día de hoy culminó en Chile, la quinta versión del Congreso del Futuro, encuentro de ciencia, tecnología, humanidades y sociedad que se llevó a cabo durante 6 días, en Santiago pero también con eventos paralelos en otras regiones como Antofagasta, Valparaíso, Valdivia, Punta Arenas y La Serena. Las charlas y debates que se abordaron, durante la semana, estuvieron en torno a temas como inteligencia artificial, energía y cambio climático, medicina del futuro, astronomía, sociedad conectada, etc.

Entre los participantes estuvieron tres premios Nobel de Química: Aaron Ciechanover (2004), Ada Yonath (2009), Stefan Hell (2014), uno de Física –Steven Chu (1997); cuatro Premios Nacionales de Ciencias: Mario Hamuy (2015), Ricardo Uauy (2012), Juan Carlos Castilla (2010) y María Teresa Ruiz (1997) y la charla magistral, que cerró el congreso, estuvo a cargo del Premio Nobel de la Paz 2014, Kailash Satyarthi.

Como se sabe Satyarthi es un activista indio por los derechos de los niños que desde los años 90 ha trabajado activamente con el movimiento indio contra el trabajo infantil. Junto a su organización Bachpan Bachao Andolan ha logrado liberar a 85 mil niños, alrededor del mundo, de la esclavitud, ya que esta se da, sobre todo en los países en guerra.

Cuando le preguntaron: usted cree que esos niños liberados lo ven como Premio Nobel, Satyarthi respondió: “No lo creo, más bien me ven como un amigo, un padre. Yo he visto sus caras y sus ojos con miedo, yo he abrazado sus cuerpos lesionados y he sentido sus espíritus rotos. Yo no voy a aceptar que los niños de algunos sectores de la sociedad deban ser esclavos y pagar el precio de su libertad y su educación. Esos niños explotados, privados de su infancia, hacen que el mundo no tenga paz, que no sea un mundo humano. Cada niño cuenta! Cada infancia cuenta!.

Charla Magistral

Satyarthi inició su charla magistral señalando que el primer “mantra” de los vedas dice que cada persona tiene una chispa en su interior, el potencial suficiente para propiciar una sociedad mejor y más bella. “Pero tenemos que esforzarnos, hay muchas partes que tenemos que unir para que esto ocurra y tenemos que encender este fuego de manera colectiva para iluminar a todos en el mundo. Esta es la luz del conocimiento y la sabiduría”.

Agregó que él representa a la juventud, a los niños, sus aspiraciones y sueños tanto como su dolor y su rabia. “Los niños y jóvenes constituyen el 40% de la población mundial, por lo tanto, en el futuro, tengo la visión de que cada niño y joven pueda ser libre y estar seguro, con una educación pública estatal de buena calidad y buenos servicios de salud. Tengo la visión de que sus voces puedan ser oídas con respeto y ellos puedan disfrutar de sus derechos.”

Satyarthi se dirigió a los, alrededor de 90, representantes de los países latinoamericanos, explicando que si bien la educación, el trabajo fuerte, el entorno de sus países, los llevó a llegar a donde están, hay algo más importante que eso y es la libertad. “Si uno no es libre durante la infancia no podrá ser lo que es como adulto. Ustedes podrían creer que la esclavitud fue abolida hace más de 100 años, el mundo lo vio, supuestamente, pero no es así, sigue hasta hoy en día, en las formas más crueles que se podrían imaginar”.

Los inicios

Satyarthi contó que en sus inicios, en los años 80, dejó una profesión lucrativa de ingeniero electrónico, para dedicarse a escribir, en una revista que fundó, sobre la situación marginal de los niños y mujeres en su país, la India, sin haberse acercado aún al tema de la esclavitud, y un día un hombre tocó a su puerta para rogarle que escribiera su historia porque su hija estaba a punto de ser vendida a un burdel.

Allí empezó su lucha, pensó en que si esa niña fuera su hija, él no se quedaría sentado escribiendo y organizó alguna manera de liberarla, primero yendo con un grupo de amigos pero siendo golpeados al llegar y después apelando a una corte de justicia que les ayudó y permitió liberar no solo a esa niña sino a 36 personas más. “Cuando salimos de la corte y vimos a los niños saltar de alegría, era una sensación tan especial. Fue el momento en que yo encontré la libertad dentro de mí mismo y fue el momento en que yo ví una chispa de Dios en los ojos de aquellos niños y supe que yo no los liberaba a ellos, sino que ellos me liberaban a mí”.

Los Resultados

Satyarthi comentó que durante los últimos 35 años han podido liberar a más de 85 mil niños y gracias a las marchas que han hecho con los niños liberados, alrededor del mundo, lograron que la comunidad mundial creara una ley internacional que es el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil en el año 2000.

Desde ese momento el número de niños explotados, pasó de 260 millones a 168 millones. En ese entonces, la cantidad de niños que no asistían a la escuela era de 130 millones, como cifra oficial y hoy ha caído a menos de la mitad, 59 millones de niños. “Hemos avanzado, es algo que podemos lograr y costear y es algo que vamos a hacer pero hay que tener en cuenta que, a nivel mundial, hoy en día, mientras hay 168 millones de niños explotados, existen 200 millones de adultos que no tienen trabajo y eso porque los niños son una mano de obra más barata, pero es una situación que tiene que cambiar”, dijo Satyarthi.

Agregó que el caso de los niños de Siria es algo que también debería ser visto por las autoridades mundiales, dado que las niñas son vendidas para explotación sexual, por menos de lo que cuesta una cajetilla de cigarrillos y si no hacen lo que les dicen, pueden ser enterradas vivas. Lo mismo con los niños de 12 y 13 años que son vendidos para formar parte de los ejércitos y tienen que usar armas y aprender a matar. “Es verdad que estamos avanzando, en la gobernanza, en la ciencia, en la tecnología, informática, conocimiento, que está bien, pero si hay un solo niño que entierran vivo, un niño inocente que tiene que ser esclavo, tenemos que preguntarnos cómo hemos avanzado en este mundo? Un solo niño cuya vida esté en peligro implica que tenemos que luchar”.

El Premio Nobel de la Paz, dijo que a su juicio hay tres enemigos que permiten que ocurra todo esto: la apatía que hace que la gente esté indiferente y cierre los ojos a lo que pasa en el resto del mundo, la intolerancia y el miedo.

Finalmente refirió que todas las personas tienen que trabajar en la inteligencia compasiva, con políticas inteligentes donde los miembros de los parlamentos en todo el mundo puedan asignar presupuesto y crear leyes para ayudar a estos niños. “Podemos encaminarnos por una nueva dirección, hacia un nuevo desarrollo, lo que llamamos el desarrollo sustentable que cubre la reducción de la pobreza, protección del ecosistema, los derechos laborales, de los pobres, mujeres, grupos indígenas, de los niños, etc.”.

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