La familia Ataucusi logra capturar los momentos claves en un retablo

09:42 7 Marzo, 2017

Dicen que el artista es un ingeniero del alma humana, y Silvestre Ataucusi Flores, durante casi 30 años, ha logrado representar diferentes momentos a través de los retablos. Y es que este ayacuchano, junto a su familia y amigos de la zona han llevado el arte regional a diferentes países, y hoy en día, siendo ya una organización formal, tienen sus objetivos definidos centrados en conquistar y enseñar al mundo.

Los inicios

Muchas veces, las necesidades se vuelven oportunidades y eso mismo permitió a Silvestre descubrir sus habilidades y hacer de ellas un negocio de éxito. Por los años 80, cuando la violencia política amenazaba al país y en especial a la región ayacuchana, Silvestre dejó su natal distrito de Vinchos migrando a la ciudad de ayacucho y empezó a trabajar en el taller de retablos del gran maestro Florentino Jiménez Toma.

Con el pasar de los años y tras formar una familia decidió independizarse con su propio taller. “La empresa casa del Retablo EIRL, es una organización familiar que lleva 6 años formalizada. Hemos fusionado el arte con el profesionalismo de mi papá haciendo crecer la organización, dedicándonos a la producción y exportación de retablos y artesanía en general”, cuenta Yiem Ataucusi, hija del artista y representante legal de la empresa.

Al relatar la historia de su familia y el éxito de su papá, Yiem, comenta que en sus inicios, Silvestre y Nicolasa (su esposa) decidieron apostar por diferentes negocios. Él se centraría en la realización de retablos y ella se enfocaría en ser comerciante de verduras.

“Como no es sencillo el ser independientes, tener negocios diferentes les ayudó a vivir mejor, ya que ellos sabían que el camino no era fácil, y que no siempre podrían tener pedidos constantes”, recuerda Yiem, quien junto a su papá contaron su historia en el evento de emprende PUCP.

Bache en la historia

No fue hasta el año 2007, cuando su esposa Nicolasa tuvo un accidente que la obligó a dejar su negocio por casi un año, que Silvestre junto a su ya familia consolidada deciden retomar el sueño de una organización más grande, enfocándose en tener mayor producción y haciendo del negocio de los retablos, una empresa exitosa.

“Dividimos nuestra historia en tres momentos: una etapa de consolidación, otra de fortalecer la base productiva y otra de diversificar la oferta”, comenta Yiem.

“Al inicio éramos dos personas y sabíamos que necesitaríamos más. Por ello invitamos a toda la familia para empezar con el proceso de transmitir conocimientos, que aprendan del arte. Allí fueron apareciendo nuestras primeras necesidades, como la organización, control de tiempos, establecimientos, control de horarios de ingreso, etc; permitiéndonos, hoy en día, tener un gran taller”, explica Yiem.

Pero no solo en infraestructura han cambiado. La marca de la empresa también ha ido presentando cambios en el transcurso de los años hasta llegar a la, actualmente registrada, casa del Retablo EIRL.

“Hemos tratado de buscar una identidad y queríamos diferenciación, ya sea en forma, colores, aplicación de técnicas y llegamos así al segundo momento”, agrega Yiem.

Traspasando fronteras

Para poder continuar con el éxito del negocio, Yiem explicó que elaboraron un primer plan de negocios, el que se fue modificando poco a poco. Y uno de los puntos que  identificaron fue el fortalecimiento de la base productiva para lograr la satisfacción de los clientes.

Reconocieron sus debilidades y eso les permitió definir su sello como empresa. “Preguntamos a los turistas y clientes por qué no compraban un retablo y nos decían que eran muy clásicos; así nació el retablo en alto relieve, con medidas específicas, que nos abrió las puertas a la exportación. Elaboramos estrategias para lograr el posicionamiento que buscábamos e hicimos el retablo más grande del Perú”, recuerda Yiem.


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(Artículo publicado en Gan@Más # 34, Diciembre 2015)

 

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