La educación financiera en los jóvenes

10:08 5 Mayo, 2015

Por David Tuesta
El jefe economista de Inclusión Financiera y Banca Digital del BBVA de España.

Una de las lecciones dejada por la crisis económica ha sido la palpable evidencia sobre la escasa preparación financiera de las familias. Considerando las dificultades que el conocimiento en temas financieros encierra para el común de los mortales, diferentes estudios concuerdan en la importancia de dotar a las personas de una adecuada educación en este campo.

Podemos entender la educación financiera como el proceso de transferencia de habilidades a las personas para procesar información económica que le permita tomar decisiones de planeamiento financiero, acumulación de riqueza, endeudamiento y ahorro para la vejez. Una adecuada educación financiera debiera dotar a los individuos de capacidad y confianza para, por ejemplo, identificar los riesgos y oportunidades, discriminar entre diferentes alternativas, expresarse con claridad sobre temas financieros, o saber solicitar asesoramiento.

Esta labor no es fácil y dependerá del objetivo. Así, será distinto enseñarle a un adulto que ya interactúa con productos financieros, frente a otro cuya experiencia es baja o nula. Si bien es importante tener en cuenta la aproximación educativa hacia el adulto, una estrategia más comprensiva de largo plazo es la enfocada en los jóvenes. Así lo entiende la mayoría de los expertos, y hoy organismos como la OCDE han incorporado por primera vez a través de su Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés), la evaluación de las competencias sobre finanzas.

La encuesta PISA-Financiera, se centra en evaluar los conocimientos y habilidades financieras entre los jóvenes de 15 años de 18 países. Un trabajo reciente de BBVA Research, utilizando los datos de PISA permite obtener algunas apreciaciones iniciales.

En términos generales, una de sus principales conclusiones es que el nivel de conocimiento financiero todavía tiene un largo camino por recorrer. Por ejemplo, tomando en cuenta la participación de los colegios en la enseñanza del estudiante en temas financieros a través de asignaturas específicas, se revelan resultados dispersos en las distintas geografías, sin observarse que las estrategias llevadas hasta hoy hayan aún calado lo suficiente. Así, en países con mejores resultados, como Colombia, Estados Unidos y Australia, los alumnos que afirman haber aprendido a manejar su dinero, se sitúa en torno al 40%. En España, el resultado apenas supera el 20%, mientras que Italia y China muestran los resultados más bajos, con 14% y 9% de respuesta afirmativa, respectivamente.

Es interesante observar el papel que han cumplido asignaturas diversas, con algún contenido financiero, donde los alumnos también manifiestan haber recibido capacitación al respecto. En este caso, en países como República Checa y los Estados Unidos, los alumnos afirman en más de un 50% que han aprendido con este tipo de aproximación, mientras que en España la cifra llega al 38%. Sin embargo, resulta bastante llamativo el papel que también tiene la enseñanza sobre temas financieros en actividades fuera del colegio.

En este último caso, se observa en países como Polonia y Estados Unidos, que casi un 60% de los jóvenes responde haber aprendido por esta vía. En este caso, para España, los resultados afirmativos llegan a casi al 40% de los casos, lo cual podría estar reflejando que el sector privado tiene un buen espacio para ayudar a complementar la labor de los colegios.

Cabe indicar también que las cifras mostradas parecen sugerir la presencia de situaciones donde las diferencias de género pueden ser relevantes para la educación financiera. Así, por ejemplo, en el caso de las asignaturas especializadas en estos temas, los varones generalmente afirman positivamente haber aprendido sobre temas financieros en una mayor proporción que las mujeres. Curiosamente, esta proporción cambia, relativamente, cuando la educación financiera es impartida a través de una asignatura no especializada dentro del colegio o con cursos externos. Lo anterior podría implicar la presencia de factores subyacentes que requiere una mayor investigación.

Determinar las causalidades de todos estos resultados, y otros más que contiene la encuesta PISA, requiere un análisis profundo. Las cifras están ahora en manos de los investigadores en espera de brindar mayores luces que ayuden a perfeccionar las diferentes políticas en este importante campo.

Artículo publicado inicialmente en el Diario Expansión (España), el 25 de abril 2015.

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