Gamarra y el Buen Gobierno Corporativo

16:37 24 Mayo, 2016

Por: Ricardo Martínez, Director HR-IN

Dentro de los muchos datos que tenemos sobre Gamarra, una cifra que más nos llamó la atención es la constante de su informalidad: menos del 30% de las empresas del “emporio comercial” operan formalmente. Y, aparentemente por las cifras históricas, no tienen ninguna intención de cambiar esto.

¿Por qué estos empresarios PYMES, a pesar de los sistemas y regímenes especiales se resisten a formalizarse? En realidad la mayoría de PYMES han crecido y se han desarrollado de espaldas al estado, como tratando que no se den cuenta de su existencia debido a la escasa ayuda que esto les representa.

Los empresarios de las PYMES perciben que los beneficios de la formalización son bastante menores que las molestias (costos) que esto les causa, por lo que no están dispuestos a correr riesgos entrando al sistema.

La solución para la formalización no está en regímenes laborales más beneficiosos, “paquetes tributarios” o salvaguardas a los productos chinos. De esto ya hemos tenido bastante con un pobre resultado, sencillamente todo esto es considerado “mayor costo” para una empresa informal. Si queremos generar un verdadero interés entonces hay que hacer que el beneficio que se obtiene al formalizarse sea lo suficientemente “potente” como para superar el costo que esto les representa. Es allí donde ingresa el Buen Gobierno Corporativo – BGC.

Por ejemplo, según datos del BCR, el 17% de los créditos en soles en el país mantienen tasas de interés superiores al 40%, parte de ellos mantienen tasas superiores a 70%, la gran mayoría concentrados en las micro y pequeñas empresas, que para financiarse solo pueden elegir entre estos y los agiotistas. El BGC impacta directamente la forma en que una empresa se gestiona y maneja sus finanzas, lo que mejora su percepción de solvencia en el mercado y su competitividad general. La posibilidad de acceder a fuentes de financiamiento en mejores condiciones es para este segmento una necesidad básica para su crecimiento e incluso su supervivencia.

Una iniciativa como esta se podría articular una estrategia nacional, cuya dirección este a cargo de una asociación público-privada, compuesta por PRODUCE y las entidades que aporten en su financiamiento. El proyecto proporcionaría a las PYMES asesoría experta para la implementación de las mejores prácticas mundiales de gobernanza corporativa tanto societarias como de gestión financiera y comercial, estableciendo condiciones mínimas de calificación que “certifiquen” la confiabilidad del emprendimiento. Se podría articular esta “certificación” con “Sociedades de Garantías Recíprocas” (SGR) que les permitan acceder o abaratar sus créditos mediante afianzamientos que garanticen el cumplimiento de las obligaciones que contraigan en el sistema financiero. La SGRs’ ya existe en varios países de la región y han permitido reducir en poco tiempo las tasas de interés para las pequeñas empresas.

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