Sin Rodeos

por Oscar González Romero

Jefe de Redes Sociales de Gan@Más desde julio de 2014 y columnista desde marzo de 2015, tanto para el portal de noticias como para la revista para emprendedores. Actualmente curso estudios en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ex miembro de THĒMIS (Asociación Civil de la Facultad de Derecho de la PUCP), de Oprosac (Oficina de Promoción Social y Actividades Culturales de la facultad de Estudios Generales Letras) y del Centro Federado de la Facultad de Derecho, órgano de representación estudiantil.

Me encuentran en Twitter como @OscarGonzRom.

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Prensa & Proceso

21:18 7 Diciembre, 2017 /

Por: Oscar González Romero

De acuerdo al principio de colaboración entre los poderes públicos, el Poder Ejecutivo puede, por ejemplo, emitir normas con rango de ley –como los Decretos Legislativos– y realizar funciones que le corresponderían al Poder Legislativo. Y ello es favorable, lo que ocurre es que el Ejecutivo es más especializado en determinadas materias y por eso el Congreso le delega funciones legislativas.

Pero qué ocurre con otras formas de colaboración ajenas al poder público, como el poder que ejercen los medios de comunicación, la prensa, en los distintos poderes del Estado. ¿Es una intervención válida que suma o resta? En esta columna trataré de abordar el poder que tiene la prensa para influenciar en los procesos judiciales.

The Rule of Law Index, del World Justice Project, es un barómetro que señala como las personas de distintas partes del mundo sentimos que nuestro países siguen o no un modelo de Estado de Derecho. Es decir, este índice muestra, entre otras cosas, que tanto confiamos en la aplicación de justicia en nuestros países. El ranking del 2016 señala que Dinamarca es el primer país en el mundo en el que las personas más confian en sus operadores de justicia, en su Poder Judicial. El Perú está en el puesto nro. 65.

En la misma línea, la última Encuesta Nacional 2017 de Ipsos señala que 64% de los encuestados desconfía del Poder Judicial y 59% desconfía de la Fiscalía de la Nación. Por otro lado, respecto a los medios de comunicación tradicionales, 65% de los encuestados confían en la radio, 45% en la prensa escrita y 43% en la televisión.

Entonces, nos encontramos en un panorama en el que el peruano promedio desconfían de los procesos judiciales pero confía en la prensa. Ello hace muchas veces que los abogados, por ejemplo, recurran a la prensa o filtren información para ejercer presión en el juez. Es a lo que el juez Iván Sequeiros, Vocal de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema, se refiere como a la mediatización del caso. Él señala, en el marco del Coloquio “Prensa & Proceso” organizado por la Maestría de Derecho Procesal de la PUCP, que a ello ayuda el oscurantismo del Poder Judicial por el temor de los jueces, muchos de ellos mal preparados, a comunicar.

Frente al oscurantismo la prensa especula. De hecho, señala el Dr. Luis Pásara, hoy la prensa lleva procesos paralelos al judicial que son más rápidos y dictan una suerte de sentencia mediática que dictamina culpables o inocentes. Frente a la opinión pública ya generada, es más difícil para los jueces resolver de manera imparcial. Un ejemplo de ello es el caso de Ciro y Rosario. Durante meses la prensa calificó a Rosario Ponce de asesina y, sin embargo, no resultó ser culpable del presunto delito de homicidio en agravio de Ciro Castillo. En setiembre de 2013, dos años después de la desaparición de Ciro, la Segunda Sala de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Arequipa archivó de forma definitiva la denuncia.

Pero, por otro lado, no toda presión mediática a las intituciones públicas es necesariamente mala. Recordemos, por ejemplo, que César Álvarez y su red de corrupción en Ancash se descubrió e investigó luego de que la periodista Rosa María Palacios ponga los reflectores sobre él. Otro ejemplo de presión mediática que ha tenido buenos resultados para nuestro desarrollo como sociedad democrática es la que se ha aplicado frente al caso Odebrecht. De hecho, los primeros descubrimientos en Brasil fueron hechos por periodistas dedicados a la investigación.

Entonces, como conclusión, el poder que puede ejercer la prensa en los jueces y fiscales no tiene que ser necesariamente malo. El problema principal quizás es cuando un medio tiene una línea editorial que responde a intereses personales. Pero para contrarestar ello, están los demás medios de comunicación que deberían mostrar estos conflictos de interés.

Una verdadera sociedad democrática es una sociedad que tiene ciudadanos activos, vigilantes de la función pública, que protestan, una sociedad que tiene buenos periodistas que ejercen adecuadamente sus derechos a la libertad de expresión e información. Por eso es que es tan importante el periodismo de investigación, que investiga sobre para lo que otros pasa como desapercibido.

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