Sin Rodeos

por Oscar González Romero

Jefe de Redes Sociales de Gan@Más desde julio de 2014 y columnista desde marzo de 2015, tanto para el portal de noticias como para la revista para emprendedores. Actualmente curso estudios en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ex miembro de THĒMIS (Asociación Civil de la Facultad de Derecho de la PUCP), de Oprosac (Oficina de Promoción Social y Actividades Culturales de la facultad de Estudios Generales Letras) y del Centro Federado de la Facultad de Derecho, órgano de representación estudiantil.

Me encuentran en Twitter como @OscarGonzRom.

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Mujeres & Política

16:58 29 Marzo, 2016 /

Por: Oscar González Romero

Marzo es el mes de la mujer, y como estamos ya próximos a las elecciones presidenciales consideré pertinente escribir sobre las mujeres y/en la política. A simple vista uno creería que ellas ocupan un rol importante en nuestra política peruana; no por gusto tenemos dos candidatas que apuntan al sillón presidencial (Keiko Fujimori y Verónika Mendoza), y una de ellas, lamentablemente, lidera las encuestas de intención de voto. Y, de hecho, sí, las mujeres ocupan un rol muy importante en nuestra política, pero como electoras y no como elegidas. Más del 50% del cuerpo electoral peruano son mujeres, y sin embargo, estas ocupan, por ejemplo, solamente el 22% (28 de 130 parlamentarios) del total de curules de nuestro actual Congreso (2011). Y es evidente que deberían ser las mujeres quienes representen a su propio colectivo tanto así como debe ser un congresista limeño quien represente al electorado limeño. Entonces, tenemos un problema de representación entre nuestras manos y es por ello que surge la Ley de Cuotas de Género.

Hoy por hoy, todos nosotros creemos y defendemos (y si no, deberíamos hacerlo) la igualdad. Todos debemos tener los mismos derechos y oportunidades, independientemente de nuestra raza, género, religión, etc. Blancos, negros, hombres, mujeres, católicos, musulmanes valemos lo mismo. Y defender la igualdad implica defender la igualdad política, que presupone el derecho a elegir y el derecho y oportunidad a ser elegidos. No podemos hablar de igualdad política si existe un problema de representación política. Como bien ha escrito la socióloga mexicana Dra. Jacqueline Peschard, “desde la antigüedad, la política ha sido una esfera de la vida pública reservada a los hombres. Ello ha implicado no solo que los cargos públicos –ejecutivos y de representación– fueran ocupados por varones, sino que la política se leyera y comprendiera en códigos y pautas masculinas, marginando a las mujeres en las deliberaciones y en los procesos de toma de decisiones sobre los asuntos de interés colectivo”. No olvidemos que es recién en 1948, pleno siglo XX, que se reconoce el sufragio femenino a nivel internacional y a Perú recién llega en 1955. Obviamente, los hombres llevan una ventaja abismal en el desarrollo de su cultura política frente a las mujeres (que tienen menos de setenta años de iniciadas). Nuevamente, las cuotas de género existen para hacerle frente a esta desventaja política.

Las cuotas de género son, entonces, un mecanismo de discriminación positiva. Discriminación porque obligan a los partidos políticos a incluir un porcentaje (depende del país) de mujeres en su lista electoral, pero lo son del tipo positivo porque el mecanismo “busca corregir desigualdades previas que afectan a las personas que integran determinados colectivos situados históricamente en una situación de desventaja”, como bien anota la Dra. Rocío Villanueva, abogada catedrática de la PUCP. Las cuotas de género son Ley en el Perú, tras una ardua y larga lucha, desde 1997 y estas exigen que el 30% de la lista electoral que presente un partido político esté conformado por mujeres. Ello hace pensar que después de casi veinte años de implementada, la representación política femenina debería estar más consolidada. Pero el hecho de que las mujeres sean minoría en el Congreso (22%), que sean 2.78% (45 de 1618) las alcaldes distritales mujeres y haya 1 presidenta regional de las 25 disponibles son evidencia de que aún falta mucho para lograr la igualdad política plena.

Entonces, ¿la Ley de Cuotas no es suficiente para asegurar el incremento de la representación política femenina? Debería serlo, pero las cuotas se encuentran con muchas barreras como bien las ha identificado la Dra. Flavia Freidenberg, directora del Instituto de Iberoamérica de la universidad de Salamanca en España. Estas barreras las hay del tipo político-institucionales, partidistas, culturales, actitudinales o ideológicas y contextuales. Y de ellas, son las partidarias las que más afectan.

Muchas veces ocurre que son los partidos quienes tratan de “sacarle la vuelta a la Ley” de Cuotas. Por ejemplo, ponen en un cargo a una mujer pero de vicepresidente un hombre y cuando esta sale elegida el partido la obliga a renunciar amenazándola con excluirla del mismo si no lo hace. O también, a veces, los partidos asignan candidaturas a mujeres en distritos donde el partido normalmente pierde y sabe que ellas no van a ganar.

Y así como las descritas, hay muchas otras formas más que constituyen barreras para la efectividad de las cuotas de género. Pero además, particularmente considero, que es decisivo el tipo de sistema electoral que un país posea para que las cuotas funcionen. Propiamente me refiero al tamaño del distrito electoral, es decir la cantidad de escaños que tocan elegir por circunscripción: Lima elige 36 escaños congresales, lo que hace que las mujeres tengan más opción a salir elegidas en comparación con Ayacucho, por ejemplo, que solo elige tres bancas. Asimismo, también influyen el sistema de listas que se adopte y la existencia o ausencia de mandatos de posición, pero su desarrollo, por cuestiones de espacio, quedará pendiente.

No obstante, si alguno se sintió tocado en su curiosidad, les comento que esta columna está inspirada en la investigación monográfica que preparé a fines del año pasado para la facultad de Estudios Generales Letras de la PUCP. En ella investigo, justamente, sobre cómo la efectividad de las cuotas de género está limitada al sistema electoral (propiamente a tres de sus atributos ya comentados: magnitud de distrito, sistema de listas y mandatos de posición) que un país posea, para ello comparo los sistemas adoptados en Argentina y Perú. Pueden acceder aquí.

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