Sin Rodeos

por Oscar González Romero

Jefe de Redes Sociales de Gan@Más desde julio de 2014 y columnista desde marzo de 2015, tanto para el portal de noticias como para la revista para emprendedores. Actualmente curso estudios en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ex miembro de THĒMIS (Asociación Civil de la Facultad de Derecho de la PUCP), de Oprosac (Oficina de Promoción Social y Actividades Culturales de la facultad de Estudios Generales Letras) y del Centro Federado de la Facultad de Derecho, órgano de representación estudiantil.

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La ¿Independencia? del Perú

14:33 28 Julio, 2016 /

Por: Oscar González Romero

Próximos al bicentenario de la Independencia del Perú (28/7/1821) y estando en el mes de la Patria, considero relevante regresar a mis clases de historia en Generales Letras en la PUCP para discutir diversas tesis sobre nuestra Independencia, que han surgido a lo largo de nuestra historia republicana.

Básicamente son dos las posturas. Algunos historiadores, los llamados nacionalistas, sostienen que el Perú verdaderamente se independizó de las fuerzas españolas en 1821 por los propios peruanos; otros, los marxistas, argumentan que la Independencia se nos fue concedida por San Martín y Bolivar.

Veamos primero a los nacionalistas. Jorge Basadre, Victor Andrés Belaunde y otros, postulan que, más que materialmente, la independencia resultó ser un proceso de afirmación espiritual que se transformó en un movimiento afirmativo: de la autonomía espiritual pasamos a una autonomía política. Pero hay que resaltar que esta tesis está vista desde una perspectiva criolla.

Según los nacionalistas, durante los 3 siglos coloniales, en el Perú se fue lentamente construyendo un sentido de identidad con la patria americana, a la que diferenciaban de la Madre Patria. Este sentimiento cobró fuerza a fines del s. XVIII y tuvo carácter reformista, liberal y autonomista; sin embargo, a la vez, se proclamaba una estricta fidelidad a la Corona española, de este periodo forman parte los grandes ideólogos como Hipólito Unanue, Manuel Lorenzo Vidaurre, entre otros.

Cuando la Constitución liberal de Cádiz de 1812, que otorgaba mayor autonomía a los americanos, fue abolida y se retornó al gobierno absolutista (1814), la desilusión y frustración fue enorme, lo que causó una paulatina evolución hacia el separatismo. Cuando en 1820 llegó San Martín ya había un núcleo decidido por la independencia, pero en el Perú no había un líder político militar a la altura de las circunstancias. La sociedad peruana estaba dividida en relación a la independencia y fue necesaria la presencia de San Martín y Bolívar.

Por otro lado, la tesis marxista, defendida por Heráclito Bonilla, señala que la Independencia no tuvo el carácter de ruptura histórica. En 1821 solo hubo un cambio político y no una transformación integral de la estructura social y económica, la subordinación económica pasó de España a Inglaterra.

En el Perú la unidad era inexistente e imposible por la estratificación social, ya que las líneas de separación estaban trazadas a partir de criterios económicos, raciales, legales y culturales. Bonilla sostiene que la tesis nacionalista oculta los intereses divergentes de los diferentes grupos para difundir la imagen de una sociedad homogénea y armónica que enfrentó al colonialismo español.

Para los marxistas, el nacionalismo no existía en 1820, los criollos no estaban convencidos de la Independencia y sus intereses económicos y sociales seguían ligados al régimen virreinal. En este sentido, la Independencia fue “concedida” por fuerzas de San Martín y Bolívar y no “ganada”.

No obstante, si bien son dos las tesis tradicionales, existe una tercera que es la que comparto. Se trata de la tesis ecléctica de Scarlett O’Phelan que combina y acepta elementos de ambas tesis. Esta sostiene que como la estratificación social colonial y el aparato político administrativo no sufrió alteraciones sustanciales a inicios del XIX, ni en el proceso de independencia, esta misma fue básicamente criolla.

Pero el Perú sí participó en su Independencia, no se nos fue concedida, ello es un “mito”, escribe O’Phelan. El sur andino sí estuvo presente en la primera fase de las luchas independentistas; sin embargo, no pudo sacudirse de su óptica regionalista y de los fracasos de 1809 y 1814 para encarar la segunda y definitiva fase: para Basadre, nacionalista, así se esfumó la posibilidad de una independencia auténticamente nacional (criolla, mestiza, indígena y provinciana) sin intervención extranjera.

Para lograr la Independencia del Perú fueron vitales las fuerzas de San Martín y Bolivar, pero ellos no hubieron conseguido la victoria si es que los propios peruanos no querían ni luchaban por su independencia. Las luchas independentistas son de todos, los peruanos sí nos ganamos nuestra Independencia, si es que nuestro proceso demoró más (que en Chile, Argentina, por ejemplo) fue por el contexto (a diferencia de los otros virreynatos o capitanías, Lima era la capital de España en América y por ello el bastión realista fiel a la Corona). La independencia concedida, como bien postula Scarlett O’Phelan, es un mito.

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Artículo publicado para la columna: Sin Rodeos

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