Sin Rodeos

por Oscar González Romero

Jefe de Redes Sociales de Gan@Más desde julio de 2014 y columnista desde marzo de 2015, tanto para el portal de noticias como para la revista para emprendedores. Actualmente curso estudios en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ex miembro de THĒMIS (Asociación Civil de la Facultad de Derecho de la PUCP), de Oprosac (Oficina de Promoción Social y Actividades Culturales de la facultad de Estudios Generales Letras) y del Centro Federado de la Facultad de Derecho, órgano de representación estudiantil.

Me encuentran en Twitter como @OscarGonzRom.

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Amor a segunda vista

17:59 29 Febrero, 2016 /

Por: Oscar González Romero

“Porque, en la vida real, el amor necesita ser posible. Incluso aunque no haya una retribución inmediata, el amor sólo consigue sobrevivir cuando existe la esperanza —por lejana que sea— de que conquistaremos a la persona amada.”

A orillas del río Piedra me senté y lloré, P. Coelho.

***Gracias especiales Johana por darme el tema para esta columna y ayudarme a escribirla***

En mi columna anterior escribía sobre lo que significaba celebrar San Valentín y mi cumpleaños el mismo día, y concluía que ambas celebraciones no eran excluyentes y que lo que importaba, al margen de los regalos y planes, era pasar el 14 con esa persona especial. Pero, ¿cómo saber cuándo hemos encontrado a esa persona especial? ¿Nos enamoramos apenas nos la cruzamos o cuando ya la hemos conocido? ¿Es, verdaderamente, un flechazo un fiel signo de profundo amor?

El amor a primera vista, más allá de clichés, me resulta insólito y hasta un poco raro. Enamorarse de alguien apenas la conoces más me suena a mera atracción que a otra cosa. Pero eso no significa que no ocurra o que no pueda ocurrir. El amor siempre va a ser amor, y para llegar a él nunca va a haber un único camino. Yo creo más en el amor cuando ya conoces a la otra persona y, justamente por eso, te enamoras. Creo en el amor a segunda vista.

De hecho, para que haya amor a segunda vista tiene que haber “amor” a primera. Y ese amor entendido como atracción. En algo tienes que sentirte atraído hacia la otra persona cuando la conoces para que te interese seguir conociéndola y así, de repente, termines enamorándote.

Muchos nunca se dan cuenta cuándo fue que se enamoraron, como sucede con esos amigos de años que deciden empezar a salir. Muchos otros conocen a alguien y piensan que encajaría muy bien en una relación por lo que tratan de forzarse a enamorarse pero, claro, no pueden. Porque el amor no funciona así, surge espontaneamente. Ahora, lo complicado, creo yo, es saber darte cuenta cuándo es que surgió ese amor, cuándo la atracción, “amor a primera vista”, que sentías hacia la chica/chico con la que salías se convirtió en un sentimiento más fuerte, en amor a segunda vista.

El amor cuando llega, si es que llega, es un hecho único que ocurre no muchas veces en la vida. Gustos siempre van a haber, química siempre vas a sentir, pero la potestad de poder declararte enamorado no va ocurrir tan seguido. Y entonces, me vuelvo a preguntar, ¿cuándo sé que estoy enamorado?

La respuesta, creo yo, es personal y, por lo mismo, no es una sola aplicable a todos nosotros. Vale aclarar que para enamorarte necesitas ser correspondido, de ahí la palabra “enamorados”: en amor a dos. Porque, para enamorarte, necesitas compartir con la otra persona para que en el proceso de conocerla, justamente, te enamores. Si es que la otra persona no te corresponde, entonces el sentimiento puede quedarse en ilusión pero no podría uno, o al menos así lo considero, tildarse de enamorado.

El amor a segunda vista no solo requiere atracción o química; por el contrario, es mucho más profundo. No solo te gusta la otra persona, por su apariencia física, por su cultura, por cómo es contigo, por cómo es con los demás; sino que, también, se trata de ser consciente de que ella no es perfecta y tiene, como todos, defectos. El amor a segunda vista entonces se trata, en última instancia, de enamorarte de sus defectos. Y, claro, lograrlo es bien difícil.

Creo que en el momento en el que puedo decir que estoy enamorado de sus defectos, puedo decir que estoy enamorado a cabalidad. Y una vez que se ha llegado a ese punto solo queda comprometerte de verdad con la situación y tener mucha suerte para no terminar con un corazón roto.

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Artículo publicado para la columna: Finanzas Saludables

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