Liderazgo Consciente

por Andrea Sydow

Es consultora internacional en comunicación para desarrollar el liderazgo en emprendedores. Es coach certificada y facilitadora autorizada para impartir ceremonias y talleres de Perdón Radical en alemán, español, portugués e inglés.

En su curso para Líderes Conscientes logra despertar el emprendedor en ti, mostrando la calidad y fortaleza que desde ya tienes en tus manos y que quizás hayan juntado polvo y estén un poco desordenadas. Durante el curso revelas los recursos, calidades, capacidades y talentos que ya están en tus manos y a tu disposición.

Andrea, que desde febrero de este año colabora con Gan@Más, te hace ver que tu vida y tus emprendimientos son más fáciles y ligeros de lo que crees. Tus emprendimientos no tienen que ser cuesta arriba. ¿Exigen tu concentración, tu enfoque, empeño, compromiso y dedicación al 100%?. Sin embargo, es todo más fácil y sencillo de lo que crees.

El taller para Líderes y Emprendedores Conscientes incrementa tu nivel de energía, ya que operando con una energía más elevada y sintiéndote mejor actúas de forma diferente.

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Tu enfoque impulsa tus ideas

23:52 29 Septiembre, 2016 /

Por: Andrea Sydow

Cuando una nueva idea pristina y cristalina se asoma en el horizonte de un espíritu emprendedor tienes que cuidarla como un león que defiende su territorio y su manada. Lobos y hienas se acercan, con muchas ganas de devorarla, ni bien la idea respira su primer respiro. Los lobos murmullan – dudo que funcione. Y las hienas muy seguras de sí declaran a quema ropa – !esto no va a funcionar! ¡ni modo! El mundo está poblado de predadores de ideas siendo que algunos de ellos habitan en tu propia mente.

La buena nueva es que ni las ideas, ni el emprendedor tienen que ser rehenes de estos predadores. Hay una manera de proteger tu idea y visión como un león que no admite que nada se acerque a su territorio. Por el otro lado hay que considerar que una mente creativa tiene que generar miles de ideas hasta que una de ellas se encienda y encuentre su camino desde el papel, pasando por el prototipo hasta hacerse innovación, producto o servicio. Thomas A. Edison declara que nunca ha fallado. Sencillamente encontró diez mil maneras que no funcionaron en el intento de crear la primera bombilla de luz eléctrica.

Con dos sencillas preguntas y ejercicios para mantener tu enfoque, puedes cultivar tu idea y generar el espacio mental que esta necesita para desarrollarse y realizarse. La primera pregunta es: ¿es ciertoeso?. La segunda pregunta es: ¿de qué manera sí es posible? El enfoque consiste en tan solo poner en tu mente lo que quieres ver realizado.

Pero vamos por pasos

Debes activar la primer pregunta: ¿es cierto eso? ni bien se asome una preocupación o una duda predadora delante del territorio de tus ideas. Asimismo cuando en la propia mente se asoma el pensamiento aniquilador: – es imposible realizar esta idea, debes al instante preguntarte: ¿es cierto eso? Cuestionando tu propio temor abres el espacio para la segunda pregunta tan sencilla como la primera ¿cómo sí es posible realizarla? Esta pregunta activa los pensamientos creativos y pone a un lado la duda aniquiladora. Evalúa las respuestas que obtienes después de haberte planteado la segunda pregunta, elige las mejores. Enfocándote en ellas actúas consistentemente. Con eso estás desarrollando el plan de acción que tu idea necesita para realizarse. Mientras actúas vuelves a poner en tu mente solo aquello que quieres ver realizado. Y sólo le das atención a aquello que apoya la realización de tu proyecto. Las demás distracciones sencillamente no reciben tu atención. Si haces de esta práctica de enfoque una costumbre, realizas todos tus proyectos con mucho más facilidad.

Al final comparto el segundo ejercicio. Este devuelve a tus ideas la claridad y el filo con el cual han surgido en tu mente. Toma una hoja en blanco y un lápiz. Instala la cuenta atrás en tu móvil a tres minutos. Inicia la cuenta atrás y comienza a escribir de forma fluida todas tus preocupaciones relacionadas a un proyecto. Escríbelo todo sin punto ni coma, tal cual brota en tu mente. Dudas, temores, contratiempos, todo aquello que te pre-ocupa. Escribe sin pausa y sin reflexionar. Cuando toque la alarma de la cuenta atrás paras de escribir. Ahora viene la segunda etapa. Sigues con el lápiz en mano y revisas lo escrito. De lo que has escrito tachas todo aquello que no puedes controlar, lo que por más que quieras no está ni nunca estará bajo tu control. Lo que sobra después de este escrutinio son las cosas que sí puedes dominar y que te impulsarán a actuar consistentemente. Para que tu idea se realice, ella necesita que tú actúes consistentemente. La claridad se genera actuando. No martirizándose con dudas y temores.

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