Liderazgo Consciente

por Andrea Sydow

Es consultora internacional en comunicación para desarrollar el liderazgo en emprendedores. Es coach certificada y facilitadora autorizada para impartir ceremonias y talleres de Perdón Radical en alemán, español, portugués e inglés.

En su curso para Líderes Conscientes logra despertar el emprendedor en ti, mostrando la calidad y fortaleza que desde ya tienes en tus manos y que quizás hayan juntado polvo y estén un poco desordenadas. Durante el curso revelas los recursos, calidades, capacidades y talentos que ya están en tus manos y a tu disposición.

Andrea, que desde febrero de este año colabora con Gan@Más, te hace ver que tu vida y tus emprendimientos son más fáciles y ligeros de lo que crees. Tus emprendimientos no tienen que ser cuesta arriba. ¿Exigen tu concentración, tu enfoque, empeño, compromiso y dedicación al 100%?. Sin embargo, es todo más fácil y sencillo de lo que crees.

El taller para Líderes y Emprendedores Conscientes incrementa tu nivel de energía, ya que operando con una energía más elevada y sintiéndote mejor actúas de forma diferente.

Ver más articulos de esta columna

¿Tiene ética la toxina?

18:38 24 Agosto, 2017 /

Por: Andrea Sydow

¿Qué es en pro del bienestar del ser humano? A favor del ser humano o a favor de la producción ¿Qué figura primero en la lista de prioridades? Lo que me asombra al escribir esta pregunta es que genere contradicciones. Sucede que mi lógica me dicta que un productor produce para un consumidor con el fin de incrementar su bienestar o de resolverle un problema. Tiene hambre: compra comida. Tiene frio: compra un abrigo. Está lesionado: va a un médico que le cure. Quiere viajar: se deja transportar.

Sin embargo las noticias en la prensa me informan de otra realidad. 1.100 cabezas de ganado perecen en Aguas Claras en el estado brasilero de Mato Grosso do Sul por intoxicarse con bacterias botulínicas. Estas generaron una parálisis neuromuscular en las reses después de consumir su ración enmohecida. Mundialmente, los productores utilizan derivados del formol y carne en estado de putrefacción para producir comida para animales domésticos y de producción. En Europa diez millones de huevos se contaminan con el insecticida Fipronil utilizado ilegalmente, en la limpieza de gallineros, en Holanda. La producción, supuestamente ecológica, de huevos también está afectada. La lista de substancias tóxicas en productos destinados a la ingestión es larga.

¿Qué cantidad de substancias tóxicas caben en productos destinados a alimentar seres vivos, independientemente de la cantidad de patas que tengan? ¿Es ético contaminar con pesticidas para evitar plagas aunque la contaminación tenga un efecto más nocivo que la plaga? ¿Dónde se cruza la linea entre lo ético (proteger una cosecha para poder abastecer una población) y lo criminal (usar insecticidas indebidamente, alimentar animales con raciones conteniendo formol)?

Nadie querrá morirse da hambre, argumentan unos. Nos están matando con toxinas, argumentan los otros. Ambos llevan razón. Que si produjéramos bajo criterios estrictamente ecológicos las cosechas serían demasiado fluctuantes o inexistentes – en el peor de los casos, debido a plagas, sequías o incendios.

¿Qué raciocinio y evaluación lleva a un productor a decidirse por aplicar un derivado del formol en la producción de raciones para animales con el fin de matar agentes tóxicos?

Por más compleja que sea la estructura de dependencias, compromisos y necesidades existenciales, entre un sistema de producción y su mercado, la fuente del escándalo siempre es la misma: el pensamiento humano. ¿Bajo qué circunstancias un productor toma decisiones? ¿Tiene consciencia de las consecuencias? ¿Las evalúa mientras toma decisiones? ¿En su cálculo toma en cuenta el daño colateral? ¿Cuál es su límite ético? ¿Tiene uno?

El mercado global es complejo. Lo único que dominamos es la claridad del propio raciocinio mientras evaluamos las consecuencias de nuestras decisiones y acciones. Asimismo tenemos dominio sobre la decisión, de actuar o no, a sabiendas de que la acción en cuestión repercute sobre seres vivos. ¿Cuánto valen estos seres vivos? Si somos conscientes de las consecuencias ¿cómo influyen éstas sobre nuestras decisiones?

Cuando leo noticias sobre episodios de toxinas afectando la vida de seres vivos, intento entender qué pensaba la persona que decidió usar la substancia tóxica en contra de las indicaciones de expertos. En su lista de prioridades ¿qué anotó en primer lugar?

El vínculo global entre nuestras transacciones ya nos abrió los ojos frente a la interdependencia entre mercados, sistemas ecológicos y comunidades. Nos toca invitar a esta consciencia a la mesa de negociaciones. El precio por no considerarla lo pagarán las próximas generaciones.

Comparte en:

Artículo publicado para la columna: Liderazgo Consciente

Ver + columnas

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Completa la operación *