Liderazgo Consciente

por Andrea Sydow

Es consultora internacional en comunicación para desarrollar el liderazgo en emprendedores. Es coach certificada y facilitadora autorizada para impartir ceremonias y talleres de Perdón Radical en alemán, español, portugués e inglés.

En su curso para Líderes Conscientes logra despertar el emprendedor en ti, mostrando la calidad y fortaleza que desde ya tienes en tus manos y que quizás hayan juntado polvo y estén un poco desordenadas. Durante el curso revelas los recursos, calidades, capacidades y talentos que ya están en tus manos y a tu disposición.

Andrea, que desde febrero de este año colabora con Gan@Más, te hace ver que tu vida y tus emprendimientos son más fáciles y ligeros de lo que crees. Tus emprendimientos no tienen que ser cuesta arriba. ¿Exigen tu concentración, tu enfoque, empeño, compromiso y dedicación al 100%?. Sin embargo, es todo más fácil y sencillo de lo que crees.

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Requerimos de una sinceridad radical

20:26 6 Mayo, 2016 /

Por: Andrea Sydow

Como emprendedor es fácil gestionar planillas con números, crear productos y desarrollar estrategias. Es el ámbito exterior que solemos manejar con más o menos habilidad. La cosa se complica cuando surgen inquietudes desde el más profundo interior de nuestro ser. No hemos aprendido a abordar nuestra vida interior con la misma serenidad con la que solemos gestionar cuestiones materiales.

Hace unos días vino a mi consultorio un asesor político. Sometido a la presión y a la demanda del éxito me confesó que se le iba la vida bajo estas condiciones de alto rendimiento y poca conexión con su mundo interior. Observando a los emprendedores a mi alrededor constaté que las inquietudes de mi cliente no son un caso único. Sus preguntas giran alrededor de su vitalidad, del real sentido de sus emprendimientos, de su satisfacción personal, de la buena gestión de su fuerza y energía, del genuino impulso que lo lleva a crear sus proyectos.

Lo que más me impactó fue que observó en sí mismo, que cuando no es capaz de conectarse genuinamente con su interlocutor se siente agotado, frustrado y aislado. Vivimos en la polaridad de ser profesionales, rendir, competir y tener éxito por un lado y de sentirnos vivos y conectados con los demás por el otro. Solemos pensar que esta conexión es algo reservado para el círculo de amigos y familiares. Pero ¿qué ocurre durante las ocho, doce o más horas que dedicamos a nuestra profesión?

Cuanto más genuinamente estemos conectados con nuestro ser interior y cuanto mejor nos conozcamos – nuestros talentos y flancos débiles, nuestras preferencias y prejuicios, nuestras fortalezas y nuestros miedos, nuestros éxitos y nuestras heridas – mejor estaremos conectados con la fuente de nuestra vitalidad. De más energía dispondremos para entablar buenas relaciones y crear proyectos que nos hagan sentir realizados.

Parece una paradoja: La fortaleza que requerimos para avanzar en el mundo exterior se alimenta del buen vínculo que cultivamos con nuestra vida interior. Caso contrario, si solo volcamos nuestra atención a las apariencias y al análisis de la materialidad de los números, nos vemos atrapados en una dinámica desgastante que nos aleja cada vez más de nuestra vitalidad.

El primer paso para acercarse a este foro interior es sincerarse con uno mismo. Hasta diría que requerimos de una sinceridad radical. Reconocer lo que hacemos con alegría y lo que nos deprime.

Discernir las relaciones –tanto las de negocios como las personales– que nos inspiran y nutren, de aquellas que nos desgastan y limitan. Vale la pena sincerarse con uno mismo.

Despejar el espacio interior facilita la toma de decisiones mejor sintonizados con aquello que de verdad queremos emprender y que nos hace sentir más vivos.

Una de las cosas más desgastantes – y a la larga frustrantes – es llevarse la impresión de que lo que hacemos y como vivimos no tiene sentido. A la par de la sinceridad radical, nos podemos animar a ir un paso más allá y preguntarnos ¿qué sentido tienen los proyectos que estamos realizando? ¿Qué grado de satisfacción personal nos traen? ¿Nos hacen sentir más o menos sintonizados con aquello que de verdad queremos dejar como huella en el mundo?

Para que lo que de verdad queremos y lo que estamos realizando, estén cada vez más en sintonía, no se requiere de grandes vuelcos en la vida. Sólo se requiere de pequeñas islas de sinceridad con uno mismo, que poco a poco vamos ampliando en nuestro cotidiano, hasta que lo que pensamos y de verdad deseamos se haga cada vez más parecido a lo que decimos y hacemos.

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